Gledys Ibarra: "Permanecer indiferente ante la situación política es imposible: hay que estar muerto"

-A tus casi 50 años, te escogen para protagonizar una telenovela, ¿están cambiando los esquemas en nuestra TV, o crees que es un hecho aislado?
-Los elementos en nuestra TV están cambiando hace rato, inclusive llamando a una actriz de veinte años. No lo veo como un hecho aislado. Pero lo primero en el panorama es el escritor y su obra. Y “Tomasa Tequiero”, la obra de Doris Seguí, va sobre una mujer que cría a dos niñas y atiende una casa durante veinte años...

-¿Qué elementos tomaste en cuenta a la hora de abordar tu personaje de Tomasa?
-Sigo abordándolo, descubriéndolo cada día. Tomasa es una mujer casi inexistente, una mujer cuya capacidad de entrega, amor y servicio pasa hasta por encima de sí misma. Piensa que la vida entrega los hijos que te toca parir y los que te asigna como una especie de misión. Ninguno de nosotros somos los mismos que fuimos, el entorno, las circunstancias, los grandes eventos y los pequeños nos modifican. Juntos, el personaje y yo, estamos de la mano descubriendo el camino cada día al llegar al set. Como características puntuales, Tomasa tiene un corazón enorme, es una gran madre, posee simpatía y respeto por la gente que la rodea, pero dice lo que tiene que decir cuando lo tiene que hacer. Y hasta como mujer tendrá que descubrir en ella las misma cosas que pensaba no le pasarían.

-¿Era hora de que se reivindicara la labor de las trabajadoras domésticas?
-Hace bastante rato que el agite de la vida, la necesidad de salir a trabajar para poder mantener cubiertas las exigencias del hogar, sacó a las mujeres de sus casas. Son las trabajadoras domésticas las que nos han ayudado a llevar el orden y ayudar con los hijos; en fin, que su labor merece ser valorada.

-¿Cómo describirías hasta ahora tu experiencia en esta telenovela?
-Cada novela es un viaje y cada arranque representa una turbulencia, en cierta forma, para todos los actores, productores y todos los involucrados en el proyecto, hasta que la búsqueda se convierte en diversión.

-¿Qué diferencias y coincidencias existen entre Tomasa, Patria Mía, La Diabla, Luna Benítez y Eloína Rangel?
-Todas pueden ser vecinas, y esto lo dije antes sin conocer a Tomasa. Sería interesante para mí, sólo como ejercicio, reunirlas a todas en una sala y dejar que cada una hable. Viéndolas desde afuera a cada una de ellas y escuchándoles en sus formas y sus maneras, podría dar una respuesta. Podemos observar juntos, Aquilino, y lo comentamos después.

-¿Te imaginas trabajando en otra cosa que no sea la actuación?
-Jajajajajaja. Suelo decir que no es lo mismo ser actriz, que trabajar como actriz. Si hago otra cosa, seguiría siendo una actriz... trabajando.

-¿Cuán apasionante es la vida de una actriz?
-Lo más apasionante para mí es cuando me asignan un personaje. Puede parecer loco -y lo es-, pero es un poco de cielo e infierno, cuando sabes que durante unas horas al día serás otra, que no eres. De resto, es mucho más normal de lo que las personas generalmente piensan. Yo amo lo cotidiano, me encanta la rutina, eso que tanto espanta. Me gusta saber que hay días y momentos ,que tengo cosas que las hago siempre igual.

-¿Te has sentido suficientemente reconocida?
-Si el reconocimiento se midiera por lo satisfecha que me siento por los personajes interpretados, te digo: sí. Si se midiera por el afecto que el público da a su artista, te digo: sí -y aquí aprovecho para agradecer tantas y tantas palabras de amor genuino que me manifiestan en la calle-. Si se midiera por el respeto con el que soy tratada, te digo: sí. Cada vez que un escritor o director pone mi nombre en una mesa, me hace decir que: sí.

-¿La experiencia profesional más imborrable que has tenido hasta ahora?
-Los cinco días de permiso que me dieron para rodar la película “Sicario”, cuando estaba en plena grabación de “Por estas calles”.

-¿Y la que peores recuerdos te ha dejado?
-Esos mismos cinco días, que fueron muy rudos y tortuosos, pero con una gran satisfacción posterior.

-¿Crees que el rating determina la calidad de una telenovela?
-Yo te hablo como actriz. Creo que ningún actor, cuando tiene su primer capítulo en la mano, se va pensando en el rating. Es un camino muy largo el que está comenzando, donde no hay lugar para nada más que no sea la pelea cuerpo a cuerpo entre las letras del libreto y tú. Si busco un equivalente a eso, te puedo decir que si quieres que tu personaje le llegue al público, que le sea simpático y que le agrade, si lo logras ya es un gran regalo.

-¿Hay algo que como actriz hayas querido hacer y que hasta ahora no has hecho?
-Gracias a Dios, un actor está siempre de su mano. No sé, siempre habrá algo detrás de la puerta; y si no, en todo caso siempre estará la puerta.

-¿Qué cosa es capaz de llenarte de una profunda alegría?
-Cuando estoy con mis nietos. ¡No hay nada en la vida que le llegue ni de cerca a la alegría que con sólo verlos producen en mí!

-¿Crees que es posible permanecer indiferente ante la situación política que vive Venezuela?
-¿Indiferente? ¡Imposible! Sólo si estás muerto... cosa que es mucho más factible que estar indiferente.

-¿Una mujer fuerte de carácter?
-Relativo. Soy también muy vulnerable y puedo caerme con facilidad, me puedo desplomar. El carácter fuerte surge por deber: ¡siempre me levanto!

-¿Y de grandes amores?
-Cuando amo, ¡amo!

AQUILINO JOSÉ MATA
Informe21.com

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