ABC: Las amistades peligrosas del chavismo

Hugo Chávez creó con Irán una alianza estratégica: él conseguía molestar a Washington, ganando perfil mundial, mientras que el régimen de los ayatolás lograba a través de Venezuela modos financieros con los que burlar el régimen de sanciones impuesto por la ONU por su programa nuclear. En estos momentos la relación no es una prioridad, pero a ambos países les interesa mantenerla por si debieran reavivarla con intensidad.

La comunión política entre Chávez y el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad desarrolló la vinculación con Hizbolá. La milicia libanesa de filiación chií, patrocinada por Teherán, ha utilizado Venezuela como base para narcotráfico, blanqueo de dinero, financiación y provisión de armas.

La reciente contundencia de la Administración Obama en su advertencia al Gobierno chavista (ha aprobado un marco de sanciones contra violadores de derechos humanos y responsables de corrupción pública) probablemente ha llevado a los principales actores políticos y militares del narcotráfico venezolano a tomar menos riesgos.

En el caso de las FARC, la guerrilla colombiana, las negociaciones de paz en curso con el Gobierno de Bogotá también obligan a llevar con tiento una vinculación caracterizada por la protección y ayuda recibida desde Caracas.

Como hiciera Chávez, Maduro ha salido en defensa del presidente sirio, Bashar al Assad, aunque no ha trascendido que haya habido más envíos de diésel, como los que hubo en 2011 y 2012 contraviniendo las sanciones impuestas por EE.UU. y la UE.

Rusia y China fueron pronto cortejadas por Maduro nada más acceder a la presidencia. Con problemas financieros acuciantes, Maduro buscó allí nuevos créditos, pero encontró poca generosidad. Los préstamos de China a cambio de petróleo a futuro (el llamado Fondo Chino, abierto en 2007) alcanzaban ya 49.000 millones de dólares, mientras que Vladimir Putin valoraba en 21.000 millones de dólares la inversión rusa en Venezuela. En los últimos años, el 66 por ciento de las armas importadas por Venezuela han procedido de Rusia; Chávez convirtió a Venezuela en el mayor importador de armas de América, tras EE.UU.

El desplome del precio del petróleo ha puesto en un brete la política de influencia regional mediante el reparto de crudo en condiciones favorables para los vecinos. Maduro ha mantenido el envío de petróleo a Cuba sin pago monetario (durante años Venezuela ha enviado 100.000 barriles diarios, a cambio de médicos y asesores diversos) y trató de no rebajar en exceso las asignaciones a los 18 países de Petrocaribe, la mayoría pequeñas islas. Esos países pueden pagar mediante trueque de productos y demorar el pago de la mitad de la factura a muy bajo interés.

El rédito político de Petrocaribe

Aunque la asfixia económica del Gobierno venezolano aconsejaba destinar el petróleo a canales de distribución que aseguraran de inmediato el completo precio de mercado, Maduro prefirió no dejar de lado Petrocaribe. El rédito político para el chavismo, ahora que más lo necesita, se ha demostrado en foros de la región, donde los países caribeños suponen un buen número y pueden decantar votaciones.

Los países del Alba (Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua) han cerrado filas en torno a Venezuela ante la presión internacional recibida por Maduro, pero personalmente este no tiene la ascendencia que tenía Chávez. Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega han puesto el acento en el desarrollo económico interno, a diferencia de una Venezuela que se había volcado en exportar la revolución.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, es quizás quien más fiel se ha mantenido con el chavismo, con el que ha tenido una oscura relación (ahí está la famosa maleta con casi 800.000 dólares que Chávez envió en 2007 para su campaña electoral). A tejer todos esos vínculos ayudaron los chavistas españoles que luego constituyeron Podemos.

Fuente: EMILI J. BLASCO/ ABC

AJV

Categoria: