8 de marzo: Breve recuento sobre igualdad de género

Si bien reconocemos avances importantes en el acceso a servicios educativos y de salud; en el ejercicio de nuestros derechos políticos, sexuales y reproductivos, así como en el acceso a un creciente número de posiciones de decisión tanto en el ámbito público como en el privado, aún queda mucho por lograr, sobre todo en tres temas: hacer que estos derechos sean de acceso universal, es decir, que no sólo un grupo de mujeres, sino todas, seamos tratadas como iguales; eliminar todas las formas de violencia en contra de las mujeres; y reconocer la maternidad como un derecho, de tal forma que el Estado provea las condiciones para hacerla compatible con la vida laboral.

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha para hacer un recuento sobre cómo estamos y lo que falta por hacer en relación a la igualdad. En materia de discriminación, vemos que ésta persiste en diversos ámbitos: mientras en zonas rurales aún hay niñas a quienes no se les permite ir a la escuela, en las grandes metrópolis aún hay diferencias salariales entre mujeres y hombres por desempeñar el mismo trabajo. Según datos de la OCDE, las mujeres perciben 16% menos en su salario que los hombres.
También, la violencia en contra de las mujeres se mantiene en su máxima y más deplorable expresión: el feminicidio. Sólo en los últimos siete años, los casos de feminicidio en México superan los 15 mil.

La instrumentalización de las mujeres va en aumento con la creciente industria de la pornografía y mención destacada merece la trata de personas, cuyas redes criminales en el mundo trafican al año con cerca de 12 millones de personas, la mayoría, mujeres y niñas. El matrimonio infantil forzado, la mutilación genital, las muertes por lapidación y la negación de derechos tan básicos como poseer propiedades o conducir un auto, son prácticas que aún persisten en muchos lugares del mundo.

En el campo de la representación, aunque se han ganado espacios, aún hay un claro desbalance en la presencia de las mujeres en puestos de decisión, tanto en el ámbito público como en el privado. Por ejemplo, en el mundo sólo 22% de las y los parlamentarios nacionales son mujeres y sólo hay 24 jefas de Estado o de Gobierno. En el ámbito empresarial sólo el 31% de los puestos de alta dirección son ocupados por mujeres y sólo 7% de los miembros de juntas directivas de las empresas mexicanas son mujeres, según los datos recogidos por el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE.

Está demostrado que generar mejores oportunidades para las mujeres es la mejor vía para desarrollar un país. Por ejemplo, al aumentar el nivel educativo de las mujeres se logran mejores dinámicas formativas en el hogar; se abren posibilidades de un mayor crecimiento económico de las familias; se fortalecen la cultura de participación y la solidaridad comunitaria; y el PIB per cápita aumenta. Según la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, las mujeres destinan más del 70% de sus ingresos a su familia y su comunidad, en tanto que los hombres sólo aportan entre el 30 y el 40% de sus recursos para dichos fines.

Reforzar el concepto de igualdad como elemento fundamental del desarrollo de los países de la misma manera que se hace con el crecimiento económico, la paz o el respeto al Estado de derecho, es muy relevante. Por eso es una buena noticia que el proyecto de la nueva Agenda de Desarrollo posterior al 2015 de la Organización de las Naciones Unidas contemple dentro de sus 17 objetivos uno enfocado a la igualdad de género. Por supuesto, el reto, una vez aprobada la agenda, será la implementación en cada uno de los países, y seguramente sobre eso estaremos hablando en un año.

Por lo pronto, sirva el día de hoy para refrendar el compromiso por la igualdad entre hombres y mujeres como un elemento indispensable en la construcción de un mejor mundo y un mejor país.

*Politóloga.
Senadora de la República de México
Twitter: @Laura_Rojas_

Fuente: Yahoo

NA

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