Hasta ahora: Mayor reserva marina de arrecifes de coral de EEUU sin rastros de petróleo

Oceanógrafos estadounidenses señalan que si grandes extensiones de crudo ingresan en la Corriente del Golfo, la contaminación en mayor o menor medida llegará al Parque Dry Tortugas y la cadena de cayos o islas del sur de Florida.

"La Corriente del Golfo podría traer el petróleo y eso será ciertamente muy malo para los corales", indica Ault.

Aunt lideró un equipo de 25 buzos que realizaron más de 1700 inmersiones, y se lanzaban desde un barco dotados de computadoras acuáticas y cámaras de video submarino con las que tomaban registro del estado de arrecifes y peces.

El Parque Dry Tortugas es el último rincón de la mayor reserva de corales de Estados Unidos y el final de la barrera de arrecifes de coral de Florida, que es la tercera mayor del mundo, luego de las de Australia y Belice.

La posibilidad de que aguas tóxicas con petróleo lleguen a la zona produciría un daño irreparable a uno de los grandes tesoros naturales de Estados Unidos, alertan los científicos.

"Es difícil imaginarse algo peor", dijo a la AFP el director regional de la agencia oceánica y meteorológica estadounidense (NOAA) Bill D. Causey, consultado sobre lo que significaría la llegada de aguas tóxicas a la frágil naturaleza de Dry Tortugas.

El funcionario, que controla la región de los turísticos cayos de Florida, paraísos para el buceo y la pesca, cree que el efecto disolvente de las corrientes marinas y el masivo despliegue de medios que dispuso el gobierno estadounidense para controlar la expansión de la marea negra evitarán un daño mayor en la región.

"Es altamente improbable" que llegue a la zona petróleo pesado o manchas como las que se observan en Luisiana y en zonas más cercanas al sitio del derrame, dijo Causey.

El parque nacional de Dry Tortugas recién comienza a recuperarse de los daños por el paso de seis huracanes de gran poder destructivo cinco años atrás, entre ellos, Frances e Iván, en 2004, y Katrina y Rita, en 2005.

A unos 100 km al oeste del mítico Key West y algo más de 150 km al norte de La Habana, Cuba, la reserva comprende un grupo de siete pequeñas islas y dos áreas marinas protegidas con una gran diversidad de corales que albergan más de 300 especies de peces.

Pero para David Hallac, jefe de investigación biológica del Servicio de Parques Nacionales, la mayor preocupación es el impacto de una eventual contaminación en aves como "el rabihorcado magnífico (magnificent frigate) o el sooty tern", que llega desde Africa a Dry Tortugas a tener sus crías, y que "hacen sus nidos sobre la playa".

También correrían serio riesgo la gran cantidad de tortugas marinas que habitan la zona. "En la temporada de reproducción hay unos 400 nidos de tortuga en las playas", dijo Hallac.

Rodeadas de agua azul intenso, las islas ralas y muy secas --como su nombre lo indica-- tienen un antiguo fuerte que construyó el Ejército estadounidense en 1846 para proteger el estratégico punto, entre Cuba, el Golfo de México y el Atlántico, de los ataques de piratas. AFP

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