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Aquel que es “diferente” puede sorprendernos como genio

Aquel que es “diferente” puede sorprendernos como genio

En la primera disertación expusimos acerca de la pertinencia de las tareas dirigidas, esta vez, expondremos el tema de la integración social y educativa de personas con capacidades o aptitudes diferentes.

Integrar a personas con capacidades distintas podría traer muchos beneficios en un mundo globalizado y sobre todo en aspectos emocionales como la comprensión, la tolerancia y en general de empatía.

Una experiencia muy cercana me hizo comprender que las mayores limitaciones las colocamos nosotros en nuestras vidas. El nacimiento de un hijo con algún diagnóstico que no esté dentro de los patrones de desarrollo normal, en primera instancia, nos causa angustia, tristeza preocupación y en oportunidades, hasta nos podemos sentir culpables.

Sin embargo, la experiencia en familia podemos transformarla en una oportunidad de crecimiento para todos.

Tengo una amiga que tuvo un hijo de 7 meses de gestación, el nacimiento prematuro trajo consigo un déficit de oxigenación, lo que causó una condición denominada Parálisis Cerebral. El término asusta a cualquiera, pero resulta que el manejo del bebé desde que nace puede incidir en que la situación no sea tan difícil en el entorno familiar. El neurólogo, que en este caso dio el diagnóstico, fue determinante: “El niño no caminará de manera normal, arrastrará un pie de por vida y necesitará un colegio de niños con Parálisis Cerebral”. Mi amiga, como era de esperarse, entró en un período de profunda preocupación.

En estos casos, lo primero que debemos hacer es calmarnos para poder accionar con resultados diferentes. A lo largo del tiempo, con intervención de diferentes profesionales que asistieron al bebé y a los padres cambiaron la perspectiva tanto del niño en pleno desarrollo, como el de la familia. Las recomendaciones ante situaciones semejantes son de ofrecerle oportunidades de desarrollo al bebé en torno a sus capacidades y atendiendo de manera oportuna sus debilidades. Al inicio de su etapa escolar es necesario darles a las autoridades de la escuela un diagnóstico cierto de las condiciones que presenta el chico. Y en la medida que el niño crezca, explicarle cuál es su condición, el conocimiento y aceptación de los padres hará más fácil que el niño lo entienda, sentirá que es aceptado, querido y que su condición no debe tornarse como una limitación de vida.

Este pequeño desde que nació, tuvo atención de un fisioterapeuta que permitía que los diferentes estadios de su desarrollo psicomotor: sostener su cabeza, tronco, sentarse, gatear, caminar aparecieran dentro de los meses establecidos como normales. Las evaluaciones neurológicas, psicológicas, psicopedagógicas y pediátricas pertinentes permitían establecer un camino, una estrategia que se debía seguir. Los padres en ningún momento establecieron límites de lo que su hijo quería hacer, sus vivencias fueron las de cualquier niño nacido bajo condiciones normales.

La condición física de Stephen HawKing no fue un impedimento para mostrar su excepcional capacidad intelectual y ofrecer al mundo su gran aporte en el área de la física cuántica.

El que los padres muestren amor y aceptación por la condición de un hijo hace más factible su integración social, educativa y con un futuro laboral exitoso.

El éxito de la integración en más del 50% depende más de la actitud familiar que de los maestros, escuela y sociedad.

Para cualquier comentario o sugerencia pueden escribir a cantares13@yahoo.es (Foto: Pixabay) Informe21/LJ