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Atasco en la frontera sur de EEUU y mora judicial dificultan procesos de asilo

Atasco en la frontera sur de EEUU y mora judicial dificultan procesos de asilo

La activista Juanita Molina ha visto en más de 20 años como cambia la dinámica de la migración irregular en la frontera sur y cómo aspectos puntuales de las llegadas de migrantes mexicanos y centroamericanos -en su mayoría- perduran en el tiempo.

Pone como ejemplo la oleada de madres con niños y menores no acompañados que se desató en el verano de 2014, la que llegó a considerarse “Crisis humanitaria de los niños migrantes”, pero de aquel momento hasta ahora –explica- ha sido una constante ese patrón. A la vez asegura que las autoridades federales poco han hecho para adaptarse a las nuevas dinámicas.

“Siempre hay crisis en la frontera, pero en este momento hay crisis y confusión porque la implementación de la ley migratoria aquí en Estados Unidos es algo muy confuso para todas las personas que llegan a la frontera y para el mismo personal del gobierno que está manejando la situación (…) para las personas que vienen buscando asilo político es una dinámica muy diferente, llegan a la frontera y muchas veces no saben cómo procesarla”, explica Molina a la Voz de América desde la organización Border Action Network en la zona fronteriza de Arizona.

Abel Núñez, basado en el Centro de Recursos para Centroamericanos (CARECEN) en Washington DC, otro problema aparte de las complicaciones de apertura de casos en la frontera sur es el atasco generado en el sistema judicial para procesar las peticiones.

Las largas esperas para la resolución de casos es contrario al objetivo de la ley que debería resolver las situaciones en 45 días -explica- pues en la práctica los casos llegan a durar hasta 8 años para una respuesta. “La verdad es que Estados Unidos no invierte en jueces, en capacidad para que estas cortes agilicen y procesen todos estos casos, por eso es que hay ese tapón”, comenta Núñez a VOA.

La posición del gobierno de Biden

El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dijo este mes durante la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, que Estados Unidos ha trabajado de conjunto con países de la región como Panamá y Costa Rica durante los últimos meses para asegurar la cooperación en el manejo de fronteras y brindar ayuda humanitaria. Como resultado fue aprobada la Declaración de Migración de los Ángeles.

"No emprenda ese viaje peligroso. La frontera no está abierta", dijo Mayorkas.
"Estamos construyendo caminos legales como el programa de reunificación familiar haitiana que anunciamos en esta cumbre, el programa de reunificación familiar cubana. Seguimos ampliando los programas de trabajadores temporales, estamos construyendo caminos seguros y ordenados, no emprendan un viaje tan peligroso solo para ser deportados".

La violencia, un factor complejo

Molina -activista- expone que ha observado que el desborde de la migración irregular se compara con los patrones de violencia sistemática que se apoderan en comunidades en México, Guatemala, Honduras y El Salvador.

Además de los miles de nicaragüenses, venezolanos y cubanos, cuyas causas han sido más conocidas y aceptadas por las implicaciones en la estabilidad política regional, comenta.

El fenómeno de la violencia -a su criterio- tiene muchos matices, pero lo más destacado en la actualidad es la operatividad de las estructuras del crimen organizado, y cómo éstas impactan en la cantidad de personas que huyen.

A criterio de Molina, el fenómeno marca tanto, que muchas personas así sean candidatos elegibles para una petición de asilo, el factor de violencia les ha impactado tanto en sus vidas que cuando llegan a la frontera no quieren parecer personas que vienen de entornos violentos y dicen: “no soy una persona problemática, lo que quiero es trabajar”, complicando así la posibilidad de recibir refugio.

“Lo que he visto en las últimas décadas es que ha subido mucho la migración desde Centroamérica, mucha gente está huyendo de situaciones de violencia en sus países, el narcoterrorismo ha cambiado la dinámica diaria de las personas”, apunta.

Otros factores, como el sistema de entrevistas y contar en detalle aspectos de su historia, explica que se suman a las dificultades para los migrantes que llegan a la frontera sur, y deben testificar cronologías de hechos en su condición e incluso sucesos durante su viaje, pero en muchos casos deben testificar frente en grupo incluidos posibles victimarios.

“La gente llega acá a Estados Unidos buscando asilo, pero es muy difícil porque la aplicación de asilo y la representación tiene que ser muy fluída, uno llega a la frontera y tiene que poder decir lo que le ha sucedido (…) Para cualquier víctima de violencia es muy difícil comenzar y dar una historia”, explica Molina a VOA.

En esa línea considera que los datos recopilados concuerdan que los centroamericanos despuntan en esa línea de la violencia como una de las principales causas para las peticiones de asilo, las que en sí no son fáciles de demostrar en los procesos ante las cortes.

El asilo en EEUU

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) explica en su portal informativo sobre asilos que la agencia y todas las instancias del gobierno federal bajo la sombrilla del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para protección de fronteras y admisibilidad en el territorio, trabajan para que si una persona “es elegible para asilo se le podría permitir permanecer en Estados Unidos”, con rangos de protección que evita la deportación.

Ley de Inmigración indica que “para solicitar asilo afirmativo o defensa de asilo” se debe presentar el formulario 1-589 “Solicitud de Asilo y de Suspensión de Remoción” dentro del plazo estricto de un año como máximo a partir de la llegada a suelo estadounidense.

Un paso clave, según USCIS, es la “entrevista de méritos de asilo después de una determinación positiva de temor creíble”, por parte de los agentes federales al realizar la entrevista al migrante.

El centro Greater Boston Legal Service creo años atrás un manual para guiar a los futuros peticionarios de asilo, donde les indica que cualquier información falsa o inexacta es motivo de denegación al tener que demostrar con pruebas ante un juez de inmigración.

"Si usted tiene miedo de ser maltratado en su país, pero el daño no es por una de las razones señaladas (...) usted necesita explicar los acontecimienos que le causan miedo, y debe describir cada vez que el gobierno o alguien le hizo daño o le amenazó o explicar las situaciones en que otra gente tuvo las mismas experiencias", reza el manual.

"Miedo creíble"

“El miedo creíble en ningún momento otorga asilo, lo que indica es que hay un posible caso de asilo y que se puede ganar”, dijo a la VOA Núñez, de CARECEN.

Recuerda que en las actuales condiciones en que sigue vigente la regla del Título 42, impuesta por razones sanitarias al inicio de la pandemia en 2020 durante la administración de Donald Trump y que el gobierno de Joe Biden planeaba suspenderla el 23 de mayo, pero un juez federal frenó la iniciativa.

En la actualidad, en virtud de la norma, la patrulla fronteriza puede enviar a los migrantes tras ser capturados, a esperar turno al otro lado de la frontera en México.

¿Quién se queda en EEUU y quiénes van al otro lado?

Según datos de los observatorios en la frontera sur, durante el primer año de gestión del presidente Joe Biden, la Patrulla Fronteriza utilizó la norma de salud pública en más de un millón de veces a la hora de rechazar migrantes en la frontera sur.

Esos datos según estimó una investigación de The New York Times representarían el 55 % de los encuentros, pues al sumar los registros de detenciones reportadas por los agentes fronterizos estos suman casi dos millones.

Pero las autoridades permitieron que unos 458.000 migrantes, es decir el 23 % de estos entraran al país y tuvieran la oportunidad de mostrar su caso ante un juez de inmigración para conseguir la figura de asilo.

Según registros de la Patrulla Fronteriza durante el año fiscal 2021 de las 480.000 retenciones en la frontera sur correspondieron a unidades familiares, una cuarta parte de estas fue rechazada y el resto quedaron dentro del territorio, de manera temporal y la gran mayoría bajo vigilancia con brazaletes de ubicación satelital, otros por rastreo en línea y unos más a través de llamadas telefónicas.

El Título 42 tampoco ha impedido el ingreso de adultos solteros al territorio estadounidense, las detenciones de 2021 contabilizaron a 1.1 millones de encuentros con adultos solteros en los cruces fronterizos, pero solo se aplicó la regla para ponerles en el lado mexicano al 84 %.

Hasta marzo reciente, según las organizaciones que monitorean la situación fronteriza unos 100.000 migrantes entre mexicanos y centroamericanos estaban siendo rastreados por dispositivos de vigilancia electrónica.

A pesar de la regla, también se ha permitido que ingresen adultos solteros al país, aunque con mucha menos frecuencia. En el último año, de las más de 1,1 millones de veces que se capturó a adultos solteros cuando cruzaban la frontera, en un 84 por ciento de esas ocasiones se utilizó el Título 42 para expulsarlos. Hasta el 17 de marzo, más de 100.000 estaban siendo rastreados a través de dispositivos de vigilancia.

Los investigadores creen que los oficiales del gobierno en algunos picos se han visto abrumados por la cantidad y han optado por las medidas alternativas, también porque la capacidad de albergues administrados por el gobierno es limitado. VOA/ YS (Foto: Pixabay)