Cientos de turistas pasan la noche en el aeropuerto de El Cairo en medio de la crisis

A El Cairo llegaron ayer por la mañana y el guía que los acompañaba les recomendó que se quedaran en el hotel, el Fairmont, situado en la avenida paralela al río, muy próxima al epicentro de las protestas.

"Pasamos mucho miedo e incluso llegamos a tener pánico", dijo a Efe Sara, quien aseguró que llegó un punto en el que "los cristales de la fachada del hotel reventaron".

Aunque la salida de su avión está prevista para mañana, se han ido hoy al mediodía al aeropuerto, después de ver cómo era saqueado un centro comercial próximo al hotel y cómo la gente irrumpía en las calles con palos.

"Hemos decidido que el aeropuerto era un lugar más seguro cuando vimos a los trabajadores del hotel con palos de madera e incluso palos metálicos", señalo Sara.

Los manifestantes continúan en las calles a pesar del toque de queda, la dimisión del gobierno y del nombramiento por parte de Mubarak de dos generales como nuevo vicepresidente y primer ministro.

Estos cambios para atajar la crisis, que sufre el país desde el pasado martes, no han evitado que Egipto se sume en el caos en medio de unas protestas sin precedentes que se han saldado con decenas de muertos y más de 1.500 heridos.

También en el aeropuerto se encontraban Eva y Juanjo, de Sevilla, aunque su vuelo sale el 31 de enero.

Los sevillanos consiguieron cambiar uno de los billetes y la mujer vuela a España mañana a las 10:00 hora local (08:00 GMT), mientras que Juanjo busca un nuevo billete.

"Yo me voy y mi marido se queda", se lamentó Eva, quien comentó a Efe que pasaron miedo al llegar al hotel, en cuya entrada se congregaba una multitud que impedía avanzar la furgoneta.

Juanjo y Eva se encontraron que todos los cristales del hotel estaban rotos e incluso las letras con el nombre del mismo caídas. Además, vieron pasar tanques y creen haber oído disparos.

"Me ha impresionado muchísimo ver a la gente del hotel con palos; aun así los trabajadores del hotel se han portado excelentemente y en todo momento han intentado tranquilizarnos", agregó Eva, quien pasó miedo al ver que "la policía había desaparecido".

Los actos de pillaje se han multiplicado ante la ausencia policial y en muchas zonas se han desplegado patrullas ciudadanas que armadas con palos y barras de hierro vigilan las calles ante la ausencia de la policía. EFE

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