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Cuatro visiones del Caracazo: Una lección que costó sangre y lágrimas

Cuatro visiones del Caracazo: Una lección que costó sangre y lágrimas

Wikipedia define el caracazo como "una serie de fuertes protestas, disturbios y saqueos en Venezuela que comenzaron el 27 de febrero de 1989 en Guarenas, se extendieron hasta Caracas y finalizaron el 8 de marzo del mismo año".

Han pasado 32 años de aquellos acontecimientos que dejaron más de 200 muertos y aún, historiadores, sociólogos, comunicadores buscan la génesis de lo ocurrido y las posibles lecciones para evitar que se repita.

En ese intento, la ONG Unión por Venezuela (@uniónxvenezuela) y la Agencia Comunicacional Punto de Corte (@Punto_deCorte) reunieron a Ramón Piñango, sociologo; Rafael Uzcátegui, director de Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), Margarita López Maya, historiadora y Alonso Moleiro, periodista.

Piñango comparó la situación de hace 32 años con la que se vive en Venezuela actualmente: Fue enfático al afirmar que "era brillante en relación con lo que estamos viviendo ahora". Aseguró que "jamás vivimos tal escasez y tal deterioro de servicios como lo estamos viviendo en estos días".

Ante esa afirmación, Rafael Curvelo, moderador, preguntó, ¿por qué no ha ocurrido una protesta de tal magnitud?

"El que no haya sucedido no significa que no va a suceder"

Rafael Uzcátegui, Margarita López Maya y Alonso Moleiro, coinciden en que el Caracazo fue una protesta espontánea y no "el bautizo de fuego" de lo que luego se conoció como el Movimiento Bolivariano encabezado por Hugo Chávez.

También coinciden que fue un duro golpe a la democracia venezolana y una muestra de lo que puede significar la falta institucionalidad.

El desafío: profunda reforma en la administración de justicia

Para explicar el origen de lo ocurrido, Uzcátegui recordó lo dicho por Eduardo Fernández a la periodista Mirtha Rivero para su libro La Rebelión de los Náufragos: "Él hablaba de la existencia de cinco déficit. 1) El democrático, donde el sistema de partidos había concentrado el poder en cúpulas. 2) Déficit económico, con ciclos de bonanzas ficticias, sin inversiones ni medidas estructurales para incluir la población 3) El déficit social, que consistía en que a pesar de los ciclos de riqueza la población seguía empobreciendo y las exclusiones eran evidentes 4) El déficit cultural debido al imaginario populista y exacerbado por esa ilusión de que éramos un país rico y que el Estado debía ser protagonista en todas las dimensiones, finalmente el déficit ético por una corrupción generalizada que se mostraba en aquel momento. Estas cinco situaciones habría sido el origen del Caracazo".

En cuanto al significado del Caracazo en materia de Derechos Humanos, el director de Provea afirmó que para Venezuela tuvo un alto costo la impunidad ya que no fueron investigados ni sancionados los responsables de lo ocurrido. "La clase política, los jefes de los cuerpos policiales y militares buscaron darle vuelta a la página y que se olvidará lo que había ocurrido y que el país continuará con una aparente normalidad". 

Una de las primeras lecciones que nos dejó el Caracazo para los derechos humanos y para la democracia es que no se puede permitir la impunidad. "El costo de la impunidad es demasiado alto" y "el desafío que tenemos es una profunda reforma en la administración de justicia"

Deterioro de las instituciones

La historiadora Margarita López Maya dijo que ha estudiado en profundidad lo ocurrido aquel lunes 27 de febrero de 1989. "El detonante, no la causa, no fue el aumento del 30% del precio del pasaje, fue el abuso de la Central de Autos Libres y Por Pusto de aumentar no lo indicado por el decreto sino el 100%. Eso ocurrió en Caracas, en La Guaira, Maracaibo, Barquisimeto. En todas partes, los conductores abusaron de lo establecido en el decreto. El Caracazo demostró que la democracia en Venezuela estaba deteriorada y que las principales instituciones para resolución de conflictos y espacios de acuerdos estaba rotos".

Para López Maya el Caracazo dejó un alto número de víctimas porque "ningún organismo oficial se presentó para hacer cumplir el decreto que establecía aumento de 30% Funcionarios del ministerio de Transporte no se presentaron, los cuerpos policiales no se presentaron porque los policías estaban molestos con sus jefes que eran de la Guardia Nacional y no habían recibido el pago de la quincena".

Considera que "sin instituciones sólidas no puede haber defensa de los derechos humanos".

Asegura López Maya que ni el presidente Carlos Andrés Pérez estaba enterado de la magnitud de lo que ocurría: "Él le preguntaba al ministro de la Defensa, Italo Del Valle Alliegro, y le respondía que eran unas protestas". Agrega que "Pérez no cayó el 27 de febrero porque las Fuerzas Armadas fue la única institución que se mantuvo fiel a él y salió a reprimir la explosión social que se produjo en ese momento". 

Debutó la antipolítica

Alonso Moleiro escribió un libro sobre los sucesos del 27 de febrero del 89 que, según anunció, saldrá al público en los próximos días. Lleva por título La Nación en civil, el 27 de febrero, sus consecuencias y el fin de la democracia

Para él lo ocurrido "fue un estallido social que tomó por sorpresa al país democrático. Venezuela venía desde el comienzo de los 80 en un proceso de rezago económico que estaba alimentando al malestar social". 

-El 27 de febrero debuta la antipolítica en Venezuela. Un año antes cualquiera podía decir que era copeyano, adeco o masista. Eso se acabó. Se rompió el pacto democrático, se rompió el pacto social y los sectores medios se distanciaron de los sectores populares

Para Moleiro, Hugo Chavez nada tuvo que ver con el 27 de febrero pero si lo interpretó políticamente y lo convirtió en una tesis política. "Chávez tenía tiempo conspirando esperando el momento y ese momento llegó el 27 de febrero y el país comenzó a no valorar lo que tenía y al ganar Chávez las elecciones, transforma el 27 de febrero en una tesis, en una amenaza, en una hipótesis permanente de conflicto frente a la clase media, amenazándola con que van a bajar los cerros. No fue un movimiento anti neoliberal, fue un movimiento muy mal manejado. El ministro Alejandro Izaguirre no estaba preparado y hasta se desmayó cuando se iba a dirigir a la nación en cadena de radio y televisión".

Sobre el papel de los medios de comunicación en aquel momento, Moleiro considera que "tuvieron una gran responsabilidad en la promoción del hecho".

ERN-Informe21