Desastre ecológico continúa: British Petroleum vuelve a fracasar en sellar fuga de petróleo

"Hemos tomado la decisión de pasar a una nueva opción" en los esfuerzos por contener la fuga, añadió.

Ahora los esfuerzos se centrarán en cortar caños rotos que están en el fondo del océano, para luego instalar un receptáculo o contenedor donde se acumule el petróleo que sale, para luego bombearlo a la superficie.

BP y la Guardia Costera dijeron que llevará entre cuatro y siete días antes de que el artefacto --bautizado "Lower Marine Riser Package" (LMRP)-- pueda ser instalado.

La guardia costera estadounidense dijo estar decepcionada con el anuncio.

"Obviamente estamos muy decepcionados con el anuncio de hoy, y sé que todos ustedes están muy ansiosos por ver este pozo tapado", dijo la vicealmirante de la Guardia Costera, Mary Landry, en la rueda de prensa.

El presidente Barack Obama prometió el viernes, durante una visita a la zona afectada, "continuar haciendo todo lo necesario para ayudar a que los estadounidenses y sus medios de vida estén a salvo del derrame".

Obama ordenó que se triplique el número de trabajadores que se esfuerzan en contener y limpiar el derrame a lo largo de la costa sur del país.

El presidente recorrió una playa de Luisiana afectada por el petróleo, levantando fragmentos manchados para observarlos, al tiempo que delineaba una "respuesta histórica" de su gobierno al desastre que ha arrojado millones de litros de petróleo a las aguas del Golfo de México.

Científicos del gobierno estiman que de 12.000 a 19.000 barriles de crudo al día se han vertido en el Golfo desde que la plataforma petrolera "Deepwater Horizon", operada por BP, se hundió el 22 de abril, dos días después de la explosión que dejó 11 trabajadores muertos.

El desastre ya ha causado el cierre de largas franjas de aguas costeras de pesca, tras poner en peligro los medios de vida de los residentes, entre ellos el turismo, y tras amenazar con una catástrofe a los pantanos de Luisiana, hogar de muchas especies de flora y fauna.

Datos oficiales señalan que entre 70 y 110 millones de litros de crudo se han vertido al Golfo de México, mucho más que los cerca de 40 millones derramados en el desaste de Exxon Valdez en 1989. AFP

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