El atentado contra un senador indígena muestra la fragilidad de la paz en Colombia

El atentado contra un senador indígena muestra la fragilidad de la paz en Colombia

El atentado del que salió ileso este jueves el senador indígena Feliciano Valencia cuando se dirigía a la conmemoración del primer año de la masacre de cinco miembros de su comunidad muestra la fragilidad de la paz en el departamento colombiano del Cauca.

El ataque contra Valencia, senador por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), ocurrió en un paraje en la carretera que une a las poblaciones de El Palo y Tacueyó, en el suroeste del país, región azotada por una espiral de violencia que afecta principalmente a indígenas y líderes sociales.

Justamente, Valencia viajaba hacia Tacueyó, caserío del municipio de Toribío, para acompañar una caravana con la que indígenas recordaron que hace un año cinco de los suyos, entre ellos Cristina Bautista, gobernadora de un cabildo, fueron masacrados por disidencias de las FARC en un punto llamado La Luz.

"Salí ileso gracias a la madre naturaleza", escribió Valencia en redes sociales y posteriormente, ya a salvo y protegido por la guardia indígena, detalló que la camioneta blindada en la que se movilizaba junto con su esquema de seguridad recibió tres impactos de bala.

El Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) dijo hoy al condenar el atentado que esa es una "zona de influencia de la Columna Móvil Dagoberto Ramos", una de las principales disidencias de las FARC.

La violencia se agudiza

Un año después de esa masacre la situación no ha cambiado, según aseguró a Efe el coordinador nacional de la Guardia Indígena, Lucho Acosta.

"La situación (de violencia) no ha cambiado, se ha agudizado", dijo Acosta, quien lamentó que "la presencia militar no ha servido de nada porque han aumentado las amenazas contra las autoridades y hay más presencia de grupos armados en los territorios".

Sin embargo, aseguró que el acto realizado este jueves en memoria de los asesinados tiene sentido porque es en honor de todos los guardias indígenas y líderes que han "caído en nuestra resistencia".

Como parte de la conmemoración los indígenas realizaron actos culturales y musicales en el coliseo de Tacueyó "porque es la forma de recordarlos", explicó el indígena.

En el sitio de la masacre hicieron rituales ancestrales y sembraron árboles siempre "en memoria de quienes han caído por defender los territorios", expresó Acosta.

El gobierno condena atentado

Aunque el Gobierno colombiano asegura que trabaja para proteger a los indígenas y a los líderes sociales, la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), fundada en 1994 y con sede en el municipio de Santander de Quilichao, asegura que este año 76 indígenas han sido asesinados en el Cauca.

Uno de los primeros en rechazar, "con firmeza e indignación el atentado" contra Valencia fue el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo.

El ministro viajó esta tarde a Santander de Quilichao donde se reunió con Valencia, a quien reiteró la "determinación de la fuerza pública de continuar trabajando contra los criminales que delinquen en el norte del Cauca, movidos por el criminal negocio de las drogas ilícitas".

Trujillo aludió así a los narcotraficantes y otros grupos armados ilegales que buscan a sangre y fuego controlar la cadena de la producción y venta de drogas, y copar las zonas que dejaron libres las FARC tras la firma del acuerdo de paz con el Gobierno en noviembre de 2016.

Por su parte, el alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, también condenó el atentado contra Valencia y dijo que el Gobierno se solidariza "con él y los pueblos indígenas".

Valencia, de la comunidad nasa, impulsó la minga indígena que a medidos de este mes estuvo en Bogotá para protestar contra la violencia y en defensa de sus territorios, la vida y la paz, y hoy denunció un aumento "exponencial" de la violencia en el Cauca.

"Lo hemos venido denunciando de manera reiterada, las estructuras (bandas) armadas, la violencia y la guerra nuevamente están azotando estas regiones. Las autoridades indígenas amenazadas, la guardia indígena amenazada, la dirigencia amenazada y la comunidad amenazada", advirtió.

El senador aseguró que el atentado que sufrió ratifica "que no es mentira" la denuncia que han hecho las asociaciones indígenas sobre la inseguridad, por lo que pidió al Estado fortalecer una "política de seguridad que nos permita tener tranquilidad en nuestros territorios y comunidades".

Blanco de las FARC y de las autodefensas

A propósito de la violencia contra los indígenas, hace una semana el que fuera máximo comandante de Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso, y Rodrigo Londoño, último jefe de la guerrilla de las FARC, ahora convertida en partido político, reconocieron ante la Comisión de la Verdad los crímenes que ambos grupos cometieron contra esas comunidades.

A ese órgano, que comenzó a operar en noviembre de 2018, le corresponde la elaboración del informe final del conflicto que en 50 años dejó en el país más de 8,5 millones de víctimas, entre muertos, heridos, secuestrados, desaparecidos y desplazados que ahora reclaman verdad y justicia.

Según la Comisión, en Colombia hay 115 pueblos indígenas que conservan 65 idiomas nativos, de los cuales la mayoría han sido afectados por el conflicto armado, y 68 de ellos "están en grave situación y riesgo de exterminio físico y cultural por el conflicto".

El Estado colombiano ha reconocido 752 resguardos en territorios ancestrales de estos pueblos, que ocupan aproximadamente 34 millones de hectáreas. EFE

EB

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