Empleado de la ONU sale ileso de entre los escombros a màs de 120 horas del sismo

El danés Jen Kristensen sonríe tras ser rescatado

Casi todas las personas que los socorristas lograron sacar del edificio de seis pisos estaban muertas. Fueron 25 cadáveres en total y seis personas vivas. Pero desde el jueves no se habían encontrado más sobrevivientes y la esperanza comenzaba a mermar.

"Todo estaba muy tranquilo esta mañana. Hasta que oímos un ruido de una piedra contra un muro", cuenta Fouche. Advertidos los socorristas estadounidenses se precipitaron al terreno. Comenzaron a quitar los escombros. Introdujeron una cámara y vislumbraron una mano.

"No te preocupes, te sacaremos de allí".

Jen Kristensen regresó al mundo de los vivos, deshidratado pero sonriente. "Gracias, gracias", dice a los miembros del equipo de búsqueda y rescate Virginia Task Force 2.

"¡Increíble!". "¡No he visto esto en 15 años!" Los propios socorristas no dan crédito de lo ocurrido. "Siempre hay una pequeña posibilidad pero luego de tantos días en estas condiciones, sin beber ni comer es difícil de imaginar encontrar a alguien con vida. ¡Estoy feliz!", dice uno de ellos.

"Un milagro", comentó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que visitó el lugar de los hechos el domingo.

Sentado en una silla, un empleado de la Minustah sonríe pero con expresión afligida. "Es una suerte. Pero yo espero que revisen más abajo. Mi mujer estaba en el lugar donde lo encontraron, pero dos pisos debajo. Da un poco de esperanza pero tienen que apurarse", dijo pidiendo el anonimato.

Él se salvó por poco. Salía del edificio cuando éste se derrumbó en pocos segundos. "Estaba justo ahí. Fue enorme, todo se movía, todo temblaba, alguien se agarró de mí. Me dí vuelta y no había más edificio", cuenta. Junto a otros, buscó personas con sus propias manos pero no encontraron a nadie.

Neville Fouche estaba en la base logística de la ONU, a la salida del aeropuerto, cuando el equipo de seguridad del Christopher lo contactó por radio para anunciarle la catástrofe. "Todo el mundo estaba en shock".

En el perímetro de la Minustah, situado sobre una verde colina del barrio Bourdon, otros edificios se derrumbaron. En total 40 empleados murieron, entre ellos el jefe de misión, el tunecino Hedi Annabi, y 330 continúan desaparecidos.

"Es una angustia terrible, todos mis colegas están muertos", murmura uno de los jefes de seguridad. También siente amargura. "La ONU alquila este edificio desde hace años pero se sabe cómo son las construcciones en Haití..."

Fuente: AFP

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