Escalofriante... Un espíritu acosa a bomberos de Santa Rita, estado Zulia

Su apodo es el “Uñón”, el inquilino más viejo del Cuerpo de Bomberos de la localidad. Su presencia es notoria, según ellos, en los rincones más ocultos del lugar. Es la razón que eriza la piel de los casi 70 efectivos que laboran en la institución al esconderse el sol.

Para quienes no lo perciben aún, la historia es sencillamente enigmática, pero a otros los captura el pánico, pues sienten su presencia cuando duermen, escuchaban sus pasos bajando las escaleras o escuchan cuando lanza platos al suelo. Pero de todo, lo que más aterra es que algunos bomberos sienten en su cuerpo el roce de sus largas uñas.

Extraña cercanía

Sólo un funcionario vio al “Uñón”. Valentín Roque es un bombero de línea, de 20 años. Asegura tener, desde niño, la extraña facultad de ver y hasta establecer comunicación con personas muertas. Hace dos años llegó al cuartel. Al escuchar la “historia de terror”, como le dicen, inició la búsqueda del espanto que molesta a sus compañeros.

Con tranquilidad y como si fuese un pasatiempo, resaltó que desde el primer día de guardia no dormía esperando su llegada. Así pasaron los días, hasta el año y tres meses de estadía en el cuartel cuando se le apareció en el lugar más inesperado.

El funcionario relató que una tarde de marzo salió de su guardia como de costumbre. Tomó un carro del trasporte público y al montarse captó su atención la presencia de un hombre con extraña apariencia. “Lo noté, pero no dije nada. Él inició la conversación dándome las buenas tardes”.

Roque contestó el saludo sin el mayor consentimiento de lo que escucharía. “El hombre era blanco, de cara perfilada. Vestía un pantalón negro, camisa blanca y unos zapatos blancos. Me preguntó cómo me había ido en mi guardia y qué tal estaban las novedades del día, qué había de nuevo. Conocía los términos que usamos los bomberos. Eso me resultó muy extraño”.

Mientras rodaba el vehículo, Valentín se mostró interesado en conversar con el señor. Curioso le preguntó quién era y cómo sabía lo que hacía en el Cuerpo de Bomberos. El funcionario escuchó la respuesta que menos esperaba. “Tú conoces de mí, pero no nunca me has visto. Soy Luis Antonio Montoya D’ Safadi, el hombre que aparece en el cuartel todas las noches”.

En búsqueda de la paz

Valentín Roque no dio muchos detalles de sus siguientes encuentros. Sólo se limitó a comentar que Luis Antonio fue víctima de un asesinato perpetrado detrás de la sede del Cuerpo de Bomberos hace aproximadamente 30 años.

Cuenta que en los ‘80 el sector Pele el Ojo, donde queda el cuartel, era un lugar violento y peligroso. Una tarde Luis Antonio pasó por la parte trasera de la estación y un trabajador lo atacó a golpes al pensar que era un delincuente. Al notar que estaba muerto lo enterró en el lugar y desde entonces aparece en las instalaciones.

A juicio de Roque, el “Uñón” está en búsqueda de un descanso en paz. Su experiencia le dice que este tipo de eventos paranormales se deben a una acción que busca saldar cuentas con su homicida. Ahora los bomberos son quienes sufren las consecuencias del homicidio.

Fuente: María Carlota Marval / http://www.laverdad.com/detnotic.php?CodNotic=61097

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