España prepara gran recibimiento a la 'Roja' tras una noche de festejos

Los campeones del mundo serán luego felicitados por el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, gran seguidor de la selección y de mucho tiempo del FC Barcelona, el equipo catalán que, junto al Real Madrid, forman el esqueleto de "la Roja".

Poco después de la victoria en final ante los holandeses (1-0), Rodríguez Zapatero confesó haber "sufrido como pocas veces" durante el partido, visto por 14 millones de telespectadores en España y rindió homenaje al "espectacular" Andrés Iniesta, autor del gol de la victoria y cerebro del Barça.

Tras los homenajes oficiales, los jugadores subirán a un autocar descubierto para recorrer, a partir de las 19h00 (17h00 GMT), las grandes arterias de la capital, en una gigantesca y apoteósica fiesta cerca del Palacio Real, donde los esperarán al menos unas 150.000 personas.

España olvidó por un momento la crisis económica y el desempleo al 20%, para festejar frenéticamente, hasta altas horas de la noche, este primer título mundial, al grito de "Campeones, Campeones, oé, oé, oé!".

En el centro de Madrid, decenas de miles de aficionados, sobre todo jóvenes, enfundados la mayoría en la camiseta roja de la selección, o bien agitando banderas rojas y gualdas, pasaron la noche celebrando el flamante título.

"Vamos de fiesta, con Andrés Iniesta!", cantaba un grupo, a altas horas en la Puerta del Sol, la emblemática plaza del centro, mientas un batallón de policías controlaban discretamente a la multitud.

En Valencia (este), Sevilla (sur) y por toda España, también se festejará por este equipo "símbolo de una España plural", según las palabras de Rodríguez Zapatero.

Incluso en la muy nacionalista Barcelona (noreste), más proclive a festejar los títulos del Barça que los de la "Roja" (mientras reinvindican una selección no oficial de Cataluña), más de 20.000 aficionados celebraron el título, después que unos 75.000 siguieran la final ante una nada habitual pantalla gigante.

Fue en Barcelona donde se produjeron los incidentes más graves, saldados con 21 detenciones y 74 heridos tras los "desórdenes públicos" como incendios de contenedores de basura y lanzamiento de objetos, según la policía regional.

El lunes por la mañana, la vida volvía a un ritmo más normal, sobre todo en Madrid, donde la fiesta nocturna dejó 20 toneladas de desechos.

Pero el fervor seguía visible con banderas en los balcones, empleados que fueron a sus trabajos con la camiseta roja y en la plaza de Cibeles, sitio emblemático de los festejos del Real Madrid.

Es una "epopeya que faltaba al deporte español, en un momento de gloria tras una seguidilla de éxitos", destacó el diario El Pais, que por una vez no hablaba en su portada de la crisis económica, los escándalos de corrupción o las dificultades del gobierno de Rodríguez Zapatero. AFP

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