Expropiación de Cargill pretende ocultar desabastecimiento

Con la toma de la filial norteamericana, el Estado deberá responder por el futuro laboral de casi dos mil trabajadores, además de mantener el volumen de producción de dos mil 400 toneladas de arroz y garantizar el abastecimiento de cerca del siete por ciento del consumo nacional, cifra que pudiera bajar por la escasez de materia prima ante el congelamiento de los precios desde febrero de 2008 que ya acusó el productor primario ante el ahogo de la estructura de costos, y que el financiamiento a las importaciones podría ser reducido por la caída de los ingresos estatales.

Las causas que habrían imperado para la expropiación habrían sido que no producen "ni un sólo kilo de arroz regulado", dijo Ríchard Canán, vicepresidente de Economía Agrícola del despacho de Agricultura y Tierras, pero sí "dos mil 400 toneladas al mes de arroz parbolizado no objeto de regulación". Todo esto fue detectado en las inspecciones realizadas a los silos, en las que se encontró que lo almacenado no atendió a la disposición decretada en Gaceta el lunes 3 de marzo para la regulación de la producción de arroz de mesa (80 por ciento), y que "los productos que genera esta planta (Santa Ana Parboil y Cristal) salen sin el precio de venta al público, lo que estaría violando la normativa general", precisó Canán.

Ayer el MAT asumió el control definitivo de la instalación arrocera de Cargill, despejando las dudas sobre el destino de otras productoras filiales de aceites, harinas, pasta, levadura y preparados para mascotas propiedad del consorcio, que no serán tomadas.

Pero Elías Jaua, titular de la cartera agrícola, dejó una advertencia al sector, al recordar la intervención a Empresas Polar: "Si se ponen cómicos, los expropiamos. Nosotros pudiéramos expropiar todas las plantas de Polar. Los expropiamos y les pagamos con unos bonos", señaló repitiendo el mensaje que en días pasado lanzó el Presidente.

El ultimátum a Polar fue respondido por la firma mediante un comunicado, en el que aseguró: "Siempre ha cumplido con las leyes y trabajado por Venezuela, reinvirtiendo permanentemente en el país y generando bienestar y progreso para todos los venezolanos". La publicación sostiene que para aumentar los niveles de producción es necesario el diálogo "y la estrecha colaboración entre el Gobierno nacional, los productores agrícolas, la agroindustria, el comercio y los consumidores". Aunque al Ejecutivo poco parece importarle esto, pues ha dicho en voz del Presidente: "Señor Mendoza (dueño de Empresas Polar), lo vamos a expropiar... se lo estoy alertando".

La arremetida estatal con inspecciones, intervenciones, expropiaciones y amenazas son un entramado que busca explicación "en un debilitamiento del aparato productivo venezolano", expresó Eduardo Gómez Sígala, presidente de Conindustria, al referir que la falta de productos es consecuencia de políticas desacertadas.

La baja de producción para él es algo que no se inventa, es reflejo de que "no se ha producido en el país". Dijo que las líneas de producción que maneja Mercal ocupan 50 por ciento de la distribución de alimentos básicos, por lo que cuestionó el porqué esos productos salen al exterior, lo que muestra -a su parecer- un fracaso en la administración.

Gómez Sígala resumió brevemente el contexto de la industria: "Aquí no hay magos para sacar productos, empresas que produzcan eficientemente cuando están perdiendo su patrimonio y se están descapitalizando, porque las materias primas no se están produciendo en el país y no la puedes sacar de los silos del Gobierno. Esa es la razón, estamos manejando la política de la polémica y el engaño", sentenció.

En la misma línea crítica Tomás Socias, presidente del Grupo Estrategia, firma que analiza los volúmenes de abastecimiento cada semana, dijo que el Presidente no quiere aceptar que "está en la vía de un gran desabastecimiento nacional", causado por el aumento de la demanda sin respuesta de la oferta y por medidas de control que sólo persiguen un "éxito político".

Según Socias, el plan es apoderarse de todas las líneas de producción como "lo hizo con la leche (planta Parmalat), carne (mataderos), jugos (lácteos Los Andes), azúcar (centrales azucareras), aceite (fabrica Diana) y ahora el arroz (Cargill)", con lo que supuestamente el mandatario estaría evitando con ello el "desabastecimiento", sin percatarse que lo "está empeorando".

El ex directivo de Cavidea explicó que hay una hundida de precios por la inflación que sacude los cimientos del sector productivo, pegándose a ella las limitaciones para la obtención de las divisas por parte de Cadivi. "La importación se está retrasando... tres meses y medio tarda el Ministerio (de Economía y Finanzas) y el dinero no es suficiente".

Problema de fondo

Un 70 por ciento de los productos de alimentación está regulado y sólo 30 por ciento de ellos han recibido ajustes de precio, y un 40 por ciento necesita rápida actualización, dijo Tomás Socias, analista de abastecimiento.

La Verdad
Yasmín Ojeda
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YU

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