Extravío de llaves en la morgue de Bello Monte demoró entrega de cadáveres

Se trataba de una familia natural de Carúpano, estado Anzoátegui, que acudió en busca del cuerpo de Julián Briceño, de 36 años de edad. La víctima fue ingresada a la morgue como no indocumentada el pasado miércoles, procedente de la vía pública de El Paraíso.

A través de una llamada que le hicieron a la novia de la víctima, su familia supo que estaba muerto, pero no fue hasta el sábado cuando reconocieron el cadáver en Bello Monte. “Él vivía solo en una posada en la Colonia Tovar, donde trabajaba como chef y casi no teníamos contacto. Aún no se sabe si murió por una caída o porque lo golpearon, porque tenía una fractura de cráneo y otro golpe en las piernas”, dijo un pariente.

Cuando la familia de Briceño se dispuso a retirar el cadáver este domingo, se canceló la entrega porque el protocolo de autopsia se extravió. Les indicaron que acudieran ayer lunes, mientras ubicaban el documento.

Ciertamente ayer, el protocolo arreció, pero entonces, fueron las llaves de la reja que conduce a la rampa las que se perdieron. Desde que el Cicpc decidió reforzar la vigilancia en esa salida, con unos cinco efectivos de la División de Inteligencia en la subida, evitando cualquier acercamiento de la prensa y supervisando los pasos de los periodistas, se colocó un candado con su cadena que es abierto de manera intermitente.

Cuando era necesario que saliera la carroza fúnebre donde fue ubicado el ataúd con el cadáver de Julián Briceño, que salía rumbo a Carúpano y que estaba en la morgue desde el miércoles, las llaves se perdieron y la familia de la víctima tuvo que esperar durante más de una hora a que apareciera. “Esto no tiene nombre. Ayer por el protocolo y hoy por la llave. Yo te apuesto que si le pusiéramos 100 millones en las manos, aparecen las llaves, el protocolo y hasta en avión me lo llevan para Oriente. “¿Hasta cuándo esto, un cadáver que va para tan lejos?”, comentó un familiar mientras discutía con los policías de guardia.

Cadáveres en cola

Por si fuera poca la espera, suscitada a raíz de la colocación del candado, como parte de la seguridad para evitar que se realicen nuevas gráficas del estado en que se encuentran los cadáveres, una furgoneta Nissan modelo Cabstar, sin placas y con los emblemas del Cicpc, hacía la misma espera de que alguien encontrara las llaves. La furgoneta fue estacionada en la calle, con el motor encendido y los cuerpos sin vida de todas aquellas víctimas que amanecieron este lunes en las calles y hospitales. El hedor que se desprendía de la cava, era de un avanzado estado de putrefacción, al punto que se hacía intolerable para los presentes. No fue hasta casi las 11.00 de la mañana que pudieron bajar los cuerpos hacia la Sala de Autopsias, cuando encontraron la llave del candado.

Vigilancia bajo tensión

Además de los seis funcionarios de la División de Inteligencia que vigilan la labor de la prensa a las afueras de la morgue e impiden que cualquier funcionario se acerque a los periodistas, había una comisión de la División de Disciplima interna del Cicpc, supervisando las labores en la instalaciones de la Medicatura Forense, lo cual mantuvo en tensión a todo el personal.

Fuente: http://www.diariolavoz.net/seccion.asp?pid=18&sid=431&notid=337668

YU

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