Hocus Pocus, un festival de engaños para mantener la ilusión

Hocus Pocus, un festival de engaños para mantener la ilusión

El Festival Internacional Mágico de Granada Hocus Pocus cierra este fin de semana su exhibición de trucos e ilusionismo y celebra con una gala de artistas nacionales e internacionales sus quince años de "abracadabra" y de engaños, pero engaños "ilusionantes" para disfrutar de un "jaqueo" al cerebro.

Teatros y locales de Granada acogen desde hace quince años y cada mes de noviembre la escena repetitiva de niños alucinados, adultos boquiabiertos y caras de asombro, una reacción constante al mayor de los engaños: la magia.

El Hocus Pocus concluye este fin de semana tras diez jornadas de trucos, ilusionismo, malabares mentales y apariciones increíbles en una edición dedicada a la construcción, a cimentar ilusiones para levantar un edificio mental de fantasía y aplausos.

Un año más, la magia de cerca, los trucos de cartas, los magos con varita o los que sacan de su chistera "teletransportaciones" digitales han convertido a Granada en un escenario de engaños.

El ilusionista Jorge Blass, que ha repetido por tercera vez en el programa de fantasías del Hocus Pocus, ha explicado a Efe que la magia es un arte que se alimenta de la fascinación y que, con mucho ensayo y buena comunicación, logra atrapar a un público y dejarlo alucinado porque hace cosas que no se pueden hacer.

En esta XV edición ha presentado "El arte de la magia", una hora y media de sus mejores trucos con mucha tecnología e interacción con el público para conquistar incluso a los escépticos de este arte.

"La tecnología tiene que usarse en su justa medida y la magia tiene que incluir también algo orgánico, no solo virtual, para que el público lo palpe", ha resumido.

España, con treinta ciudades que ofrecen festivales de magia, es el país del mundo que consume más magia en directo, un arte del engaño que, según Blass, convierte a los españoles en los más listos "y no en los más ilusos".

"Las ciudades necesitan magia, un arte que conquista a personas con inquietudes que se dejan fascinar. Cuando alguien no se deja ilusionar es por ignorancia, porque no entiende el juego, el engaño del arte de dejarte llevar por la magia y disfrutar", ha resumido este ilusionista.

También como un engaño al cerebro ha definido la magia el neurocientífico Jordi Camí, un catedrático de Farmacología Clínica de la Universidad de Pompeu Fabra, líder del proyecto de un gran complejo científico y "mago de pacotilla".

Este científico catalán, que participa hoy en las jornadas profesionales del Hocus Pocus, combina ciencia e magia consciente de que el mago "provoca una ilusión que se basa en manipular al cerebro".

"La magia se aprovecha del funcionamiento del cerebro, que tiene estrategias que permiten anticiparnos a acontecimientos de forma certera, y porque un mago sabe jaquear el cerebro para hacernos creer que pasan cosas imposibles", ha explicado.

Camí, que contempla con la misma cara de asombro un truco de cartas que un ensayo clínico, ha recordado que magia y ciencia han "casado" casi siempre, con tratados como el realizado por el francés Alfred Binet, diseñador del "test de inteligencia", que en el siglo XIX desenmascaró junto a magos los falsos poderes de los "medium".

El Hocus Pocus, un festival construido con cimientos de ilusiones, asombro y engaños de los buenos, ofrece esta noche su gala internacional con artistas como el Premio Nacional de Magia Miguel Ajo, el gallego Mago Teto, la polifacética Ana Norro o el campeón mundial de este arte Henry Evans, y reconocerá mañana la trayectoria del maestro Juan Tamariz, al que entregará en la gala de clausura el premio "Granhada".

EFE / LR

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