Insólito uso zuliano para las botellas en la construcción de edifcios

Asociaciones como Emprered Venezuela (Red de Emprendedores), afirman que en el país se mantiene el espíritu de emprendimiento, al ritmo de “mil nuevos emprendimientos inscritos al año”, según explica su representante, Harry López.

Un club que tiene réplica local, dirigida por Samanta Parra. “Oportunidades, existen. Nosotros abrimos el Club de Emprendedores de Maracaibo el mes de junio pasado, nos reunimos todos los meses, los primeros jueves de cada mes y llevamos 300 inscritos. Mantenemos un programa de formación. A cada reunión traemos invitado a un empresario exitoso que cuente su historia, no desde los números sino desde el esfuerzo”, cuenta quien dirige el grupo marabino de la innovación.

López cuenta que se han formado 11 clubes de emprendedores en todo el país, y para 2015 tienen previstos abrir 13 más. “Ya estamos en Caracas, en Valencia, Maracaibo, incluso en Güiria (Sucre). Allí nos llevamos una gran sorpresa al encontrar 80 personas en la primera reunión. Este año seguiremos en la expansión en el oriente del país y en los Andes”, asegura.

Es uno de los líderes de una asociación que pretende ofrecer los conocimientos técnicos de como acceder a financiamiento y a mejorar su negocio, hacerlo competitivo”, afirma.

La mayoría de los emprendimientos tienen, según Emprered, una vida promedio de dos años. “Esa es la mortalidad promedio de un emprendimiento. Pero cuando superan esa barrera, ya se consideran más que exitosos”, aclara López.
Una de las características resaltantes de los emprendimientos venezolanos es la capacidad de conectar entre sí para suplir sus necesidades. “Uno de esos casos que ha superado esos dos años es el de ‘Hallacas a la carta’, una idea de negocio que desarrolló Yoanis Torres, en Caracas”, menciona. Una iniciativa que debió encarar el mito de que hallacas solo se come en diciembre.

“Para conseguir los ingredientes todo el año, como por ejemplo, las hojas de plátano, se puso en contacto con otros emprendedores y pequeños agricultores del interior del país”, agrega López.

Como ese abundan los ejemplos en los registros de Emprered, así como enel concurso Ideas, un premio que estimula a las iniciativas novedosas a continuar como negocio rentable.

En la más reciente (y décima) edición del premio, cuyo fallo se hizo público en noviembre de 2014, resultaron premiados, entre otros: un juguete para niños en edad prescolar, una línea de productos de oficina basados en una caricatura juvenil y el Proyecto Toas, una iniciativa social que pretende revertir el daño ambiental que causan las botellas plásticas de refrescos en la isla del mismo nombre del Zulia, reusando las botellas. Sí se puede.

Estas son algunas historias de emprendimiento

Proyecto Toas: “Sacarle provecho a las botellas plásticas de refrescos”

Los miembros del Proyecto Toas (bautizado así en honor a la isla zuliana del municipio Almirante Padilla donde fue ideado), Elismar Nava, Ronald Gómez y Luis Cambar, aprovecharon una idea ya explotada en otras latitudes y la adaptaron a Venezuela. “Queremos aprovechar las botellas plásticas vacías de refresco o agua. No inventamos el agua tibia. Esta es una idea que se ha puesto en práctica en México y Colombia”, relata Cambar.

No solo se plantean la posibilidad de construir aulas de clase, comedores y plazas con botellas rellenas de arena y compactadas con cemento, sino reciclar el plástico para “rollos de filamento que son usados para impresoras en tercera dimensión, con las que se pueden crear, por ejemplo, juguetes didácticos. Un rollo como esos, en el mercado internacional, se ubica en unos 50 dólares (entre Bs. 300 y Bs. 700 dependiendo del tipo de cambio), nosotros podemos fabricarlo en 30 dólares”, explica.

El ‘Proyecto Toas’ recibió menciones en los premios Henry Ford, de Ford Motor de Venezuela, y el Concurso Ideas 2014. Ya construyeron unas bancas en una escuela, y adelantan un comedor al aire libre. Pero quieren ir más allá.

“Estamos logrando, en isla de Toas, un cambio cultural en torno al ambiente. Niños a partir de 11 y 12 años están investigando en internet cómo mejorar el ambiente en su entorno y están replicando sus conocimientos a las comunidades”, asegura Cambar.

Simón Quintero de Tiempo Gourmet: “Siempre se puede innovar”

El periodista y músico Simón Quintero dejó los medios de comunicación por las cocinas en 2010, aunque desde 2005 está estudiando cocina. Hace cuatro años creó Tiempo Gourmet, “una empresa dedicada al catering para eventos. Pero, por ejemplo, en 2014, solo tuvimos dos eventos corporativos y debimos diversificarnos. Ampliamos a una red de productos congelados —entre los que destaca una línea de carne de hamburguesas sin aditivos químicos y otra de dulces criollos—, y un evento para que quienes fabrican alimentos los muestren, bautizado ‘Especiarte’ que se ha hecho en tres ocasiones y con expositores de todo el país. “Siempre se puede innovar”, asegura.

Mariela López, diseñadora de accesorios: “Es crear un estilo propio y único”

La odontólogo Mariela López pasó del modelaje al diseño y producción de “una línea de accesorios femeninos inspirados en la naturaleza”. Ganó una mención en un encuentro de emprendedores del BOD que le proveyó financiamiento para ampliar su oferta de diseños. Ha tenido que hacer ‘importaciones informales’ con amigos que le traen la materia prima del exterior que no consigue fácilmente en Maracaibo (como el ‘madroño’, un tipo de encaje español). Para una línea de carteras, zarcillos y collares, “contacté a un artesano del estado Lara que talla la tapara y me hace las figuras redondas que incorporo a los diseños”, y que lucen como un pequeño tapiz wayuu en madera.

Fuente: Panorama

NA

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