Irán toma el control de su única central nuclear

Moscú había retomado en 1995 la construcción de la única central iraní, que la alemana Siemens empezó antes de la revolución islámica de 1979 y declinó continuar después las obras, interrumpidas durante la guerra Irán-Irak (1980-88).

Originalmente, la central tenía que haberse acabado de construir en 1999, pero fue inaugurada en 2010 y múltiples incidentes técnicos atrasaron su entrada en servicio, que por fin se produjo en 2011. Algunos responsables iraníes acusaron a Moscú de alargar la cosa por la presión de Estados Unidos, que intentó impedir la realización del proyecto.

El programa nuclear iraní es desde hace unos años el meollo de un conflicto entre Irán y las grandes potencias. Estas sospechan de que Teherán. a pesar de sus desmentidos, quiere obtener el arma atómica a través sobre todo de su programa de enriquecimiento de uranio.

Su construcción ha provocado la inquietud de los países vecinos de Irán, sobre todo de las monarquías árabes, que se interrogan acerca de la fiabilidad de sus instalaciones y de su capacidad para contrarrestar un sismo, cuando el país está situado encima de varias fallas sísmicas importantes.

Una ceremonia oficial está prevista en presencia de Ali Akbar Salehi, jefe de la Organización Iraní de la Energía Atómica (OIEA), del ministro de Energía, Hamid Chit-Chian, y responsables rusos.

La central seguirá dos años más "bajo garantía de la parte rusa y cierto número de expertos rusos van a seguir en la central para dar asesoramiento y apoyo técnico", precisó Salehi el domingo, citado por la agencia oficial Irna.

Bouchehr, bajo control de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), fue construida por la Agencia Federal Rusa de Energía Atómica (Rosatom). Va a ser confiada a la Compañía Iraní de producción y Desarrollo de Energía Atómica, que depende de la OIEA.

Los rusos se han comprometido a suministrar el combustible de la central durante diez años y a recuperar el combustible usado.

Según los observadores extranjeros, los iraníes conceden gran importancia a esta asunción del control, que muestra su capacidad para apropiarse de esta tecnología nuclear civil con el fin de no depender más del exterior.

Pero los occidentales y los países vecinos se hacen preguntas, sobre todo después del accidente nuclear de Fukushima en marzo de 2011, acerca de la fiabilidad de esta central, construida en zona sísmica y al borde del Golfo.

A vuelo de pájaro, está mucho más cerca de los países del Golfo que de Teherán, observa un diplomático extranjero, y en la región de Busher, "los vientos dominantes soplan hacia Dubai y las corrientes marinas hacia Kuwait".

El pasado 9 de abril, un sismo de magnitud 6,1 golpeó una zona rural del sur del país, con epicentro a un centenar de kilómetros de Busher. Las autoridades aseguraron que el temblor no afectó a la central.

Según los occidentales, el otro peligro reside en la capacidad de los ingenieros iraníes para utilizar una central ensamblada a partir de elementos de diferentes orígenes: las piezas son alemanas (Siemens), rusas e iraníes.

Irán podría ampliar su parque nuclear civil con la construcción, también por Rusia, de una segunda central de 1.000 megavatios en Busher.

"Las negociaciones siguen y han adelantado mucho", dijo Salehi el domingo, y añadió que las obras "empezarán próximamente", sin concretar fecha.

El diario ruso Kommersan afirmó el pasado 11 de septiembre que Moscú está dispuesto a firmar un acuerdo para construir un segundo reactor en la central de Busher.

Irán afirma querer llegar a producir 20.000 megavatios de electricidad nuclear, lo que requiere la construcción de unas 20 centrales de 1.000 megavatios cada una. AFP

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