La Ciudad Prohibida tiende un puente histórico y cultural al Kremlin

La Ciudad Prohibida tiende un puente histórico y cultural al Kremlin

El museo de la Ciudad Prohibida de Pekín tiende lazos de cooperación con los museos del Kremlin de Moscú, al presentar una exposición con 116 piezas, en su mayoría pertenecientes a la época del reinado del emperador Gaozong Qianlong (siglo XVIII).

La extensa muestra es la primera parte de un proyecto bilateral chino-ruso que presupone también la realización de una exhibición de objetos de la corte imperial rusa, que abrirá sus puertas en la Ciudad Prohibida en agosto.

Este intercambio de exposiciones viene a constatar el acercamiento cada vez más patente entre Moscú y Pekín después del giro político y comercial de Rusia a China iniciado en 2014.

Los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping han declarado en reiteradas ocasiones el carácter estratégico de la asociación entre ambos países.

La exposición ocupa las salas de dos edificios del complejo de museos del Kremlin, y destaca por su diversidad, al incluir desde el trono de la época Quing tallado en madera hasta artefactos pequeños como cuños, adornos y joyas de metales y piedras preciosas.

egún la directora general de los museos del Kremlin, Elena Gagárina, la muestra busca presentar la época en que las relaciones entre Oriente y Occidente comenzaron a consolidarse.

"Precisamente en el siglo XVIII se sentaron las bases para la creación de sólidas relaciones comerciales y establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos grandes imperios", el de China y el de Rusia, afirmó.

Además, recordó que en esa misma época tanto en la propia Rusia como todo Occidente surgió "un especial interés en la cultura china, expresado en el estilo chinoiserie" que buscaba imitar la sofisticación del arte oriental.

Los visitantes pueden admirar cetros, armas con empuñaduras de jade, lujosas vestimentas, vasijas ceremoniales y para sahumerios que por momentos sorprenden. No tanto por su lujo como por la habilidad de los maestros artesanos que las confeccionaron con una minuciosidad casi exclusiva de la cultura oriental.

Las vasijas ceremoniales, fabricadas en materiales como bronce o porcelana, maravillan también por su factura y su ornamentación, que dan fe del desarrollo tecnológico que les permitía alcanzar altos grados de perfección.

Muchos de los objetos de la muestra vienen acompañados de álbumes confeccionados a mano con dibujos de estos artefactos y sus descripciones, que destacan tanto por su tradicional caligrafía, como por la viveza de la gráfica y un particular uso de los espacios en blanco que admiraría a cualquier diseñador actual.

Las grandes acuarelas sobre seda con las estampas del emperador Qianlong, la emperatriz "viuda" Chongquing y otras, no solo destacan por su realismo y nivel de detalle, sino por su excelente estado de conservación y la viveza de sus colores a pesar de los siglos transcurridos.

También resulta curioso el conjunto de instrumentos musicales, que incluye una flauta múltiple de bambú paixiao, una base con diez gongs yunluo, un organillo sheng y otros, todos tallados y ornamentados con imágenes clásicas chinas y jeroglíficos.

Shan Zixian, director del Museo de la Ciudad Prohibida, recordó al presentar la muestra que el Palacio Imperial fue la residencia de 24 emperadores de dos dinastías, la Ming y la Qing, y el centro ceremonial y político del Gobierno chino.

"Las finas y raras piezas de la colección del Museo del Palacio presentan (...) la época del florecimiento y poderío del Imperio Oriental durante el siglo XVIII y recrean de modo veraz la vida del emperador chino, colmada de éxitos militares y significativos logros políticos", expresó.

La exposición, recién abierta, se podrá visitar hasta el 30 de mayo.

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