La ONU mantiene su estrategia antidrogas pese a las discrepancias internas

La ONU mantiene su estrategia antidrogas pese a las discrepancias internas

Los países miembros de la ONU aprobaron este jueves mantener sin apenas cambios las estrategias antidrogas aplicadas durante la última década, pese a reconocer que no han tenido éxito y pese a la creciente división entre quienes quieren respuestas más liberales y quienes insisten en la mano dura.

La Comisión de Narcóticos de la ONU adoptó por unanimidad una declaración ministerial que promueve "una sociedad libre del abuso de drogas" y se compromete a trabajar por eliminar el cultivo, la producción, el tráfico y el consumo con el horizonte de 2029.

El texto, negociado durante meses en agotadoras sesiones en las que se ha debatidos cada coma, según indicaron fuentes diplomáticas a Efe, es un consenso de mínimos entre Estados con posiciones, ideas y políticas muy diferentes.

La declaración ministerial de seis páginas, que marca la estrategia contra las drogas para la próxima década, incide en el enfoque prohibicionista, pero da mayor peso al respeto a los derechos humanos y al enfoque de problema de salud pública.

El documento reconoce que cada Estado puede adoptar las políticas que considere apropiadas contra las drogas, pero sin salirse nunca de los límites que imponen los tratados internacionales.

Con esto se cierra la puerta a medidas como la regulación de algunos estupefacientes, algo que ya aplican al cannabis naciones como Uruguay y Canadá, así como diez Estados de EEUU.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, puso como ejemplo en un vídeo mensaje la política que adoptó Portugal a principios de este siglo, y que es celebrada como un éxito por numerosos expertos.

Guterres subrayó que la despenalización en 2001 del consumo de drogas en su país ha reducido considerablemente el número de adictos.

La receta es, dijo el político portugués, luchar contra el narcotráfico y, al mismo tiempo, promover la prevención "con la convicción de que los drogadictos son víctimas que requieren tratamiento y no castigo".

Esta visión contrastó con la de Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, uno de los países que defienden las políticas de tolerancia cero y que castiga con penas muy duras al consumidor.

"La legalización del cannabis en algunos países, bajo el pretexto del uso recreativo y medicinal, es motivo de grave preocupación. Esto es la vía directa hacia el infierno de las drogas", afirmó en su intervención ante la Comisión.

Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, consideró que "la guerra contra las drogas" ha fracasado y acusó a EEUU de haberla utilizado en su país como "un mecanismo de control geopolítico".

El jefe del Estado andino defendió que cada país debe adaptar la lucha contra las droga a su propia realidad, y consideró que a Bolivia le ha ido mucho mejor desde hace diez años expulsó a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

También el ministro de Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, responsabilizó a Estados Unidos del daño causado por las drogas en América, e insinuó incluso la participación activa de Washington en ese "círculo vicioso".

"¿Cómo ocurre esto? ¿Cómo puede salir la droga que se produce en Colombia y llegar a EEUU sin que sea detectada por los sistemas de seguridad del país más poderoso de este planeta?", se preguntó el ministro durante su intervención.

"¿Cómo no pueden estar involucradas las instituciones y los Estados en este círculo vicioso?", agregó Arreaza, cuya intervención fue boicoteada por países de América y Europa que han reconocido al opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Los discursos de los ministros, con algunos abogando por nuevos enfoques y otros mostrando su preocupación por la falta de compromiso contra las drogas, mostró que el consenso sobre la estrategia a seguir se refleja más en el papel que en la realidad.

Numerosas ONG han criticado la declaración ministerial aprobada, porque consideran que se insiste en políticas que no han funcionado en las pasadas décadas y no recoge estrategia que ya se aplican, como la legalización del cannabis.

Al contrario de lo acordado en 2009, cuando la comunidad internacional se fijó "eliminar o reducir significativamente" la producción, el tráfico y el consumo de drogas hasta 2019, el mercado de las drogas, la demanda y las muertes se encuentran en máximos históricos, como admite la propia ONU.

"La declaración es básicamente más de lo mismo", explicó a Efe Marie Nougier, del Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, una red de más de 170 ONG de todo el mundo.

"Una vez más, los Gobiernos entierran sus cabezas en la arena para intentar ignorar lo inevitable: que los tratados de la ONU ya no son adecuados para responder a las complejas realidades de lo que llaman el 'problema mundial de las drogas'", resume la experta. EFE

SP

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