La tolerancia es el valor más desestimado por los venezolanos

El escenario que hoy vive Venezuela tras el rechazo de los resultados electorales puso a la tolerancia a caminar por la cuerda floja. La falta de reconocimiento entre una mitad y la otra, que surge de un discurso con ideal político, se registra desde una institución incapaz de respetar los derechos de quienes no son afectos a una tendencia hasta los ciudadanos impulsores del miedo, entre los que repiquetean el metal como medida de protesta.

El país se enganchó por un camino de no reconocimiento del habitante común. En una marcha ahora se le tiene más miedo a grupos de ciudadanos armados que a funcionarios policiales o de la Guardia Nacional. Así lo expone Emilia Bermúdez, socióloga e investigadora del Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos de la Universidad del Zulia (LUZ).

“Los venezolanos tenemos una cultura política permeada por una estructura poco plural, pero los niveles alcanzados de intolerancia en los últimos meses no se habían visto antes”. A su juicio, el quitar a los ciudadanos el derecho a protestar de forma pacífica, visualizar a diputados tirarse sillas o micrófonos por diferencias políticas y detectar polarización hasta en los comentarios de menores de edad, como reflejo de sus padres, son muestras preocupantes de nuestro sistema social.

Vulneración a los derechos

De una carencia de modelación política que eduque en valores democráticos padece el país. A esto, Morelba Brito, politóloga y directora de la escuela de Sociología de LUZ, le agrega una vulneración a tres pilares del valor de la tolerancia política: el secreto al voto, libertad de expresión y asociación.

La sociedad venezolana se dividió en dos partes iguales en donde “no opera el valor de la tolerancia como fundamento ético y político”. Explicó que se violó el proceso de votación, se registró un desequilibrio entre la información y ahora se vulnera el derecho de la asociación bajo “despidos brutales y groseros” de aquellos de los que se sospeche que sean opositores al Gobierno electo.

La experta visualiza a una mitad defendiendo sus derechos, como es normal en democracia, y otra dispuesta a llegar a las últimas consecuencias impulsados por un discurso de exclusión. Miguel Ángel Campos, ensayista y sociólogo de LUZ, lo presenta diferente: “Este es un pueblo oportunista sin sentido de la herencia. No es intolerante, complaciente más bien, pero con un incremento del carácter agresivo que tiene su expresión en los 22 mil homicidios registrados en 2012”.

La situación no es nueva, indicó. En los últimos 30 años aumentó la peligrosidad del ciudadano común. No puede atribuirse a un fenómeno electoral pero se exacerba en dichos períodos. Desde los saqueos en 1945 hasta 1958 y luego en 1989 y 2002 hay muestras de la agresividad.

“Los represores pueden ser los gobiernos, pero la violencia es ciudadana. Esta sociedad no es de ir a guerra, sino predadora, que busca siempre la ley de la ventaja y sacar provecho de la anarquía sin hacerse matar, la de 1989 sí lo hacía”.

Los expertos, tras sus análisis, recomiendan ante todo reconocerse como ciudadanos. “Hay que bajar el tono”, recomienda Bermúdez al resaltar que Venezuela son dos mitades y es importante empezar por ser tolerantes a los más cercanos antes de que los tentáculos de la pérdida del valor se sigan expandiendo a todos los niveles sociales.

Últimas demostraciones

- El veto a los parlamentarios de la oposición impuesto por el presidente de la Asamblea Nacional, las agresiones y la destitución de los jefes de comisiones son para la politóloga Morelba Brito un desconocimiento de la democracia, al dejar sin voz a una parte del pueblo venezolano que eligió a unos representantes para expresar su opinión.

- La “limpieza política” planteada por la Central Bolivariana de Trabajadores Socialistas y el buró de Patria Para Todos es, según Brito, “una demostración de la intolerancia, que no posee diferencia con la limpieza racial nazi”.

- Repartición de muertos: la responsabilidad de las siete muertes y al menos 60 heridos en los últimos cinco días se la “reparten”, en la ola de violencia desatada por grupos a favor de Capriles o Maduro.

Intolerancia comunicacional

4,3 denuncias de violaciones al contenido y alcance del derecho a la libertad de expresión se registraron cada semana del año pasado.

25,9 % de agresión; 21,9 % de intimidación; y 17,9 % de amenazas son los tipos de patrones de violaciones más registradas.

70 % de agresiones físicas a reporteros y sus equipos técnicos se reportaron el año pasado.

71 % de los abusos lo cometen funcionarios del Estado.

Fuente: ONG Espacio Público, YPYS, CNP.

Intransigencia laboral

Más de 200 despidos, 400 empleados sometidos a tácticas de presión y 180 transferencias por motivaciones políticas registró la Federación Unitaria Nacional de Empleados Públicos después de 2002.

Más de 140 empleados públicos despedidos del Fondo de Garantías de Depósitos y Protección Bancaria (Fogade) en 2004. Todos incluidos como miembros de la oposición política en una lista basada en la del fallecido diputado Luis Tascón, que circuló dentro de la institución.

Cuatro trabajadores botados del Consejo Nacional de Fronteras (CNF) por haber firmado la petición del referendo revocatorio del expresidente Hugo Chávez Frías.

Cuatro miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) de El Hatillo recibieron carta de despido por firmar la petición de referendo para revocar a Chávez.

Más de 18 mil trabajadores despedidos de PDVSA por participar en el paro petrolero de dos meses en 2002.

Fuente: Luzmila Mejía Smith / http://www.laverdad.com/zulia/25597-la-tolerancia-es-el-valor-mas-desest...

YU

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