Las directoras de la Berlinale recuerdan el deber del periodista con la verdad

Las directoras de la Berlinale recuerdan el deber del periodista con la verdad

La Berlinale recordó este domingo el deber de todo periodista con la verdad, en una jornada a competición compartida entre dos directoras de voz poderosa, la polaca Agnieszka Holland y su joven colega macedonia Teona Strugar Mitevksa.

Un free-lance sin visado, en la Ucrania que el estalinismo mata de hambre, entre carretas de cadáveres helados y niños cadavéricos; o un premio Pulitzer entre orgías opiáceas en Moscú, negando lo que ocurre fuera de su hotel de lujo, en 1933: esas son las dos caras del periodismo mostradas por Holland en su "Mr Jones".

La directora polaca no ahorra pinturas negras, escenas de canibalismo -metafórico o literal- ni tampoco algún tópico, como la presencia de una única colega dispuesta a auxiliar al buscador de la verdad, Ada Brooks (Vanessa Kirby).

Es un filme estructurado sobre personajes reales y diseñado para advertir, en estos tiempos de "fake news", que el buen periodista es el que encuentra el camino para explicar al mundo la verdad, por difícil que sea, y no el que se sujeta al dictado de sus intereses, de su medio o de la geopolítica.

Toma como protagonista al periodista galés Gareth Jones (James Norton), determinado a entrevistar a Josef Stalin tras haberlo hecho con Adolf Hitler, pese a la tenaza soviética y la desfachatez cómplice de colegas como Walter Duranty (Peter Sarsgaard), galardonado con el Pulitzer.

Su relato será desgarrado, como el trazo de Holland; de ese relato periodístico surgirá el germen de algo superior, la novela "Rebelión en la granja" de George Orwell, la sátira que muestra como del ideal comunista se pasó a la tiranía soviética.

La cineasta polaca regresó así a la Berlinale, dos años después de haber ganado un Oso de Plata con "Pokot" -"Spoor"- y consagrada con sucesivas nominaciones al Oscar (a "In darkness", "Europa, Europa" y "Angry Harvest").

Los 141 minutos de "Mr. Jones" compartieron la jornada a competición con otra película dirigida por una mujer, la macedonia Teona Strugar Mitevksa, una de las siete directoras incluidas en la sección a concurso, del total de 17 aspirantes a los Osos del festival.

"God exists, her name is Petrunya" es un alegato, de principio a fin, en contra el fanatismo machista y el ultranacionalismo en que se mueve aún ese país balcánico, como refleja un concurso anual restringido a los hombres, consistente en lanzarse al río en busca de una cruz bendita ortodoxa.

Petrunya (Zorica Nusheva) es una licenciada en Historia, de 32 años, demasiado gorda, demasiado bien preparada y demasiado inteligente para encontrar un hueco laboral en un país dominado por el desempleo y la caverna machista.

Ella se convertirá en la transgresora de las leyes no escritas masculinas, en un ámbito familiar y social en que ni siquiera su madre cree en sus posibilidades.

Sí encontrará el apoyo de una periodista de un canal local, que transmite el rito ancestral navideño de los hombres lanzándose al río y que ve cómo esa mujer se erige en ganadora del premio.

La periodista no es una reportera de guerra, como el Mr Jones galés, sino una profesional presionada por su jefe y un exmarido que no cumple con sus deberes.

Petrunya y la reportera quedarán enredadas en un conflicto revelador de los rigores medievales persistentes en 2018, en medio de turbas masculinas que cercan a la "ladrona" de la cruz en la comisaria del pueblo.

"La educación es el arma para romper los techos de cristal a los que seguimos sometidas", sostuvo la realizadora macedonia, fundadora con dos de sus hermanas de su propia productora.

Su película está basada en hechos reales, como el filme de su consagrada colega polaca.

Entre ambas colocaron al primer domingo del festival el sello del cine hecho por mujeres, con mayúsculas, que esta 69 edición de la Berlinale reclama como señal de identidad.

EFE / RA

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