Los hutíes entran en Adén en medio de una guerra de acusaciones con Riad

La coalición árabe, que bautizó esta ofensiva como "Tormenta de la Firmeza", comenzó sus bombardeos para frenar el avance de los hutíes precisamente hacia Adén, pero hoy los rebeldes lograron entrar dentro de la ciudad, y lo hicieron con francotiradores, carros de combate, ametralladoras y lanzagranadas RPG.

Testigos explicaron a Efe que los hutíes, respaldados por fuerzas leales al expresidente Alí Abdalá Saleh, mantuvieron enfrentamientos con las milicias de Hadi y ambas partes tienen desplegados ahora a sus francotiradores en diferentes azoteas de la ciudad.

Es la primera vez desde el comienzo del conflicto en septiembre pasado que los rebeldes chiíes logran entrar dentro de la ciudad estratégica de Adén, lugar que fue base de Hadi y de su Gobierno durante la crisis anterior al comienzo de la operación militar.

Por un lado, el portavoz de la coalición, el brigada Ahmed Asiri, aseguró que los hutíes son "unos incapaces y ni siquiera saben usar un avión", pero por otro esos rebeldes lograron hoy esquivar los ataques de las fuerzas árabes y llegar hasta el centro de Adén, una de las ciudades más protegidas por la aviación militar árabe.

Sobre el terreno se intercambian disparos, pero simultáneamente ambas partes han abierto una batalla mediática y propagandística en la que se cruzan acusaciones sobre la autoría de los ataques contra varias zonas residenciales en las que han muerto decenas de civiles.

El pasado lunes tuvo lugar un bombardeo al campamento de refugiados de Al Mazraq, localizado en la provincia de Haya, vecina de Saada, en el noroeste del país y bastión de los rebeldes.

En ese ataque, cuya autoría el ministerio de Defensa de los hutíes atribuyó a la coalición, liderada por Riad, provocó la muerte de al menos 40 civiles.
Ayer otro bombardeo a una fábrica de productos lácteos de la ciudad de Al Hudeida, en el oeste del Yemen, causó la muerte a al menos 37 personas y otras 80 resultaron heridas.

De los dos ataques, el ministerio de los rebeldes culpó a la aviación árabe, si bien hoy, en rueda de prensa, el portavoz Asiri aseguró que fueron morteros de los hutíes y no de la coalición los que lanzaron proyectiles contra ambas zonas civiles.

Además, aseguró que la coalición "no dirige sus ataques" contra zonas residenciales de las ciudades, como denunciaron los hutíes en reiteradas ocasiones, sino que sus fuerzas "evalúan los objetivos y minimizan los riesgos al máximo".

Asimismo, advirtió a las tropas yemeníes que apoyan a los hutíes en su lucha contra las milicias leales a Hadi de que la coalición "no los ha marcado como objetivo" y les exhortó a "no cooperar" con los rebeldes ni con las milicias leales a Saleh.

Las partes del conflicto siguen con su guerra por el poder, mientras que los civiles sufren sus consecuencias. Miles de yemeníes huyen de sus hogares estos días.
Las escenas diarias de camiones y autobuses llenos de pasajeros y muebles en las salidas de la ciudad se han duplicado en el centro de Saná y su periferia ante la intensificación de los bombardeos.

Aunque la mayoría de los habitantes están acostumbrados al ruido de las explosiones, fruto de la lucha por el poder de los últimos años, en esta ocasión la gente está asustada por la fuerza de los ataques, que han causado decenas de muertos civiles en Saná y otras ciudades.

Talal, uno de los habitantes del barrio de Al Matar, en el norte de Saná, indicó a Efe que ya ha empezado a recoger sus muebles para desplazarse junto a su familia hacia su población de origen, en la provincia de Amrán, al noroeste de Saná.

"Los saudíes y los hutíes van a destruir el Yemen de la misma manera en que destruyeron este barrio", dijo Talal a Efe.

Por su parte, Husein Mohamed lamentó que "no hay razones para quedarse, el miedo domina a los niños. Lloran cada noche. Es insoportable".

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, informó hoy de que al menos 62 niños han muerto y 30 han resultado heridos durante los recientes combates en el Yemen.

Añadió que los enfrentamientos están perjudicando gravemente los servicios básicos de salud y educación, mientras que la violencia y el desplazamiento están dejando a los niños aterrorizados.

EFE

ARB

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