Nuevas operaciones para enfriar Fukushima, el balance del sismo crece

Las autoridades japonesas no han hecho ningún comentario sobre la evolución de la situación, contentándose con enumerar las operaciones lanzadas para prevenir los escapes de radioactividad en gran escala.

En este marco, su prioridad ha sido verter agua en cantidad suficiente para enfriar las instalaciones, en particular los reactores 1, 2 y 3, así como las piscinas de almacenamiento de combustible usado de los reactores 3 y 4.

En cuanto a las piscinas, se trata de aumentar el niel de agua para evitar que los combustibles allí depositados queden al aire libre y dejen de ser enfriados, lo que provocaría escapes radioactivos.

Por primera vez, el jueves, helicópteros del ejército japonés vertieron toneladas de agua de mar sobre los reactores 3 y 4. Igualmente, camiones cisterna especiales del ejército bañaron los edificios.

Sin embargo, la prioridad del operador, Tokyo Electric Power (TEPCO) era, este viernes, la restauración del suministro de energía a fin de "poner en marcha las bombas de enfriamiento de los reactores y llenar las piscinas".

La instalación de una línea eléctrica provisional podría acabarse este viernes, según la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa.

Los sistemas de refrigeración fallaron 11 de marzo cuando el terremoto de magnitud 9, el más fuerte jamás registrado en Japón, y el tsunami consecutivo, destruyeron las protecciones marítimas de la central Fukushima 1, construida en los años 1970 en la costa del noreste.

Varios países con experiencia nuclear, como Estados Unidos, Francia y Rusia, han anunciado que están dispuestos a dar todo tipo de apoyo a Japón.

Mientras tanto, muchas capitales siguen organizando la salida de Japón de sus nacionales presentes en la zona de riesgo y en la inmensa megalópolis de Tokio, situada a 250 km de Fukushima.

Con un primer avión con cientos de personas a bordo comenzó el jueves la evacuación de los estadounidenses hacia Taiwán.

Los extranjeros que no salen de Japón buscan refugio en el sur del archipiélago, en particular en Osaka, la segunda ciudad del país, donde, por ejemplo, Alemania ha instalado una embajada temporal.

La actividad se ha reducido de modo significativo desde inicios de la semana en la capital, donde muchas empresas operan en cámara lenta. Pero el pánico no ha cundido entre los habitantes de Tokio, que han almacenado alimentos en caso de que se vean obligados a encerrarse en sus hogares.

Las calles de la capital, que suelen estar iluminadas de noche, en algunas zonas están a oscuras debido a las restricciones eléctricas. "La metrópoli próspera y radiante se ha convertido en la ciudad de las tinieblas, de la oscuridad, la escasez y el temor", se lamentó el viernes el Japan Times.

Las autoridades niponas sólo han establecido por el momento un perímetro de seguridad de 30 km entorno a la central.

Según "las hipótesis más pesimistas" estudiadas por las autoridades francesas, el radio de evacuación en torno al sitio podría se llevar a un máximo de 60 o 70 km, indicó el jueves Marie-Pierre Comets, comisaria de la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa.

El gobierno japonés anunció que las operaciones de ayuda a los más o menos 440.000 damnificados iban a ser mejoradas para satisfacer las necesidades de la gente, en particular en lo referente a suministro de agua y víveres.

El frío y la nieve que ha caído en los últimos días en el noreste complican la tarea de los 80.000 soldados, policías y socorristas movilizados. AFP

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