Obra del Caimán de Sanare destaca como patrimonio oral de la Humanidad

La obra del conocido Caimán de Sanare, sus historias colmadas de magia, color e imaginación; sus fabulaciones de contenido conservacionista, pedagógico y aleccionador de vida destacan actualmente en Venezuela y el mundo como patrimonio oral de la Humanidad.

La Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica, una de las instituciones de mayor prestigio en el mundo, que investiga y promueve la oralidad artística, le otorgó en enero de 2010 el Diploma Medalla al Mérito por "ser un humano de excepción y creador, promotor de los valores y de la cultura popular y ejemplo de cuentería comunitaria".

Así como esta institución con sede en México y España, otros organismos nacionales e internacionales han reconocido la obra del juglar oriundo de Sanare, estado Lara, al centro-occidente de Venezuela, que este domingo 27 de septiembre cumple cinco años de haberse ido al cielo a contar sus historias de duendes, espantos y toros que suben por cascadas, y toda una rica herencia de cuentos de la imaginería popular venezolana.

El Quijote de Sanare

Elías González es psicodramatista y narrador oral de oficio, así como psicólogo de profesión. Es conocido en el mundo de la oralidad como el Subkuentero.

Su nombre artístico es un tributo al propio Caimán de Sanare y al Subcomandante Marcos, líder insurgente del Movimiento Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Cuando el movimiento zapatista insurgió en Chiapas, México, en 1994, Marcos decía que el pueblo era el comandante de la revolución que lideraba, y en los cuentos del Caimán de Sanare "es el pueblo el que también habla a través de sus historias", explicó González sobre su nombre artístico.

El Subkuentero es una de las personas que más acompañó a José Humberto Castillo, nombre de pila del Caimán, al final de vida en esta tierra.

"Fueron días difíciles", aseveró González en el patio de la Casa Cultural Guachirongo de Barquisimeto, donde se presentó El Caimán en algunas oportunidades que estuvo de visita en Barquisimeto. "En este momento, todo en Sanare o casi todo lleva el nombre del Caimán: panaderías, posadas y otros locales y rincones del pueblo, pero en aquellos días de enfermedad, eran pocos los que colaboraban", expresó como autocrítica.

Recordó que en ese momento, entre 2009 y 2010, un grupo de personas preocupadas por la salud del juglar formó el Colectivo Amigos del Caimán de Sanare, para atender sus condiciones físicas mermadas, y así lo hicieron con el Subkuentero a la cabeza.

Luego de su partida física, el 27 de septiembre de 2010, el colectivo de cultores se quedó constituido y trabaja desde entonces por la investigación, el conocimiento y la promoción de este fabulador popular de enorme sombrero de cogollo, descomunal sonrisa, barba larga, un cuatro en sus manos y su abrigo de múltiples colores.

La obra del Caimán sobresale porque él mismo destaca como héroe o antihéroe de las historias que contaba, como El Toro Candelito, uno de sus cuentos más famosos, señaló el Subkuentero. "La cuentería normalmente se cuenta desde la tercera persona, pero al Caimán siempre le pasaban las cosas, era protagonista, a veces héroe, otras veces antihéroe", dijo.

Era a él que lo encerraban los duendes y le cortaban la barba, un toro llamado Candelito lo persigue, lo buscan los espantos, especialmente La Llorona, y la mismísima muerte llega a su casa un día. El Caimán era, resaltó González, una especie de Quijote de la cuentería, un Quijote que andaba por las montañas de Sanare combatiendo las injusticias y otras adversidades con sus historias de amor, exageración e imaginación popular.

Señaló que el Caimán, en su momento, fue incluido en la lista de Patrimonios Culturales Vivientes de Venezuela. Ahora, luego de partir a otro mundo a contar sus historias, quedó para la eternidad como patrimonio cultural de Venezuela y oral de la Humanidad.

AVN / LD

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