País sin cines

Sobre cómo se ha llegado a esta situación, la gente del cine y los cinéfilos cameruneses dan largas explicaciones, pero todos acaban responsabilizando al Ministerio de Cultura, cuyo director de Cinematografía, Wang Johnson Sonè, no ha respondido a las llamadas ni hecho manifestación alguna sobre la situación.

Siméon Fotso, propietario del cerrado Cinema ABBIA, de Yaundé, dijo que "desde 1985, con la llegada de la televisión a Camerún, empezaron a morir las salas de cine".

Para él, "la llegada del DVD y la mejora de la calidad en la televisión moderna llevó a una falta de clientes en las salas comerciales, lo que precipitó su agonía".

Fotso acusó también al Ministerio de Cultura de haber favorecido la muerte de las salas de cine, al aumentar los impuestos, lo que hacía más caras las entradas y desanimaba al público.

Atrás quedó la euforia del cine, nacida en 1960 meses después de la independencia de Camerún, cuando se abrió la primera sala en Yaundé, en el centro del país, a la que siguieron otras en Duala, en el litoral; en Bafoussam, en el oeste, y en Ngaundere y Garua, en el norte.

Las principales ciudades camerunesas tenían como una de sus mayores atracciones los cines, a los que llegaba gente de fuera para ver las películas todas las semanas, y así aparecieron directores que alcanzaron cierto renombre, en especial en el espacio cinematográfico africano, como Alphonse Beni o Cyril Masso.

Alguno de ellos, como Masso, obtuvieron premios en el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugu (FESPACO), en Burkina Faso, y Beni estuvo en Francia, donde trabajó como actor en diversas películas.

El próximo mes de junio se debía celebrar en Camerún el Festival de la Pantalla Negra, pero su organizador, el escritor y cineasta Basseck Ba Khobio, indicó que no sabe "dónde va a exhibir las películas".

Antes, las ponía en los cines de Yaundé, Duala y Bafoussam, pero "todos han cerrado y estoy reflexionando sobre dónde proyectarlas", agregó Ba Khobio, quien responsabiliza al Ministerio de Cultura de Camerún de la situación.

"En el año 2002, el ministro de Cultura me dijo claramente que Camerún no necesitaba un festival como el de la Pantalla Negra, para promover el cine de África, y eso es una catástrofe, sobre todo al pensar que los sudafricanos y los gaboneses me han pedido que presente mi festival en sus países", recalcó Ba Khobio.

Un cinéfilo, Jean Jacques Kingue, también dijo que el Ministerio de Cultura es responsable del cierre de los cines: "Nos han puesto al nivel de la República Centroafricana, donde tampoco hay (cines). El Gobierno ha favorecido la apertura de un gran número de vídeo-clubes, y ahora no hay público para las salas"

"No es lo mismo ver una película en la tele que verla en una sala de cine", dice Kingue, quien señala que el país, "ahora, tiene personas que pueden producir películas, pero que no saben dónde pueden distribuirlas".

Otro cinéfilo, Daniel Samo Samouo, señaló, asimismo, que para ver películas "estamos obligados a consumir DVD, que no son como lo que se ve en el cine. Ahora ya sólo puedes ver una película en pantalla grande en los centros culturales franceses, los únicos lugares donde se puede encontrar ahora una sala digna de ese nombre".

A Kige no le cabe duda: "El Ministerio de Cultura debe ayudar a los propietarios de salas para que el cine continúe, como en los demás países".

Sin embargo, Basseck Ba Khobio y Siméon Fotso ven que "el porvenir está muy oscuro", pues no confían en que el Ministerio de Cultura vaya a "desempeñar claramente su papel", por lo que, de momento, "nadie quiere abrir una sala de cine". (EFE)

Y.U.

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