Papás de niñas intercambiadas al nacer se dieron cuenta tres años después

Papás de niñas intercambiadas al nacer se dieron cuenta tres años después

Dos bebés fueron intercambiadas al nacer en el Hospital Niño Jesús en Barranquilla el 21 de marzo de 2016. Las menores nacieron con dos horas de diferencia y fueron intercambiadas en algún punto de la tarde de ese día.

Dos años después, José Hernandez, el papá de una de las niñas, decidió llevar a su hija a un laboratorio en Barranquilla para realizarse una prueba de ADN. Había empezado a sospechar que la niña no era su hija biológica: “ella no se parecía a mí, ni a mis otras hijas. Ni siquiera a su mamá o a los abuelos”.

Bajo la excusa de comprarle unos zapatos, José la llevó al laboratorio donde le confirmaron que los resultados de las pruebas eran “incompatibles”, es decir, que la niña no era su hija. Con estos resultados, decidió hablar con su esposa para entender qué había sucedido. “Le pregunté si había estado con otra persona, le prometí que no iba a pasar nada pero que necesitaba saber la verdad.”

La madre de la menor de edad, Noris Patricia Truyol, insistió que no se trataba de una infidelidad y ambos resolvieron que ella también se iba a practicar una prueba de ADN. Los resultados concluyeron que Noris tampoco era la madre de la niña.

José Hernández interpuso un derecho de petición al E.S.E Hospital Niño Jesús el 6 de septiembre de 2019 para acceder a los registros de partos ocurridos entre el 20 y el 22 de marzo de 2016. El 19 de septiembre recibió los documentos solicitados.

Con la información que se encontraba en los documentos, Hernández buscó en las redes sociales el nombre de la mamá que había tenido una hija dos horas después que su esposa. “Cuando la encontré me di cuenta que en su perfil tenía una foto con su hija y enseguida la reconocí, la niña era igualita a mí y a mis otras hijas. Le envié una solicitud de amistad a ella y a todos sus familiares explicando la situación. A los 20 días me contestó un primo de ella y nos puso en contacto.”

“Cuando le expliqué lo que había sucedido, ella estalló en llanto”, cuenta Hernández. Los dos se mantuvieron en contacto y poco tiempo después Ana Cecilia Cano, la madre de la segunda niña, viajó desde Chimichagua, Cesar, hasta Barranquilla para esclarecer los hechos. La prueba de ADN confirmó lo que todos sospechaban: se trataba de un intercambio.

En este momento las dos niñas viven con José, aunque su hija biológica solo se encuentra de visita mientras Ana se recupera de una enfermedad. “Yo quisiera quedarme con las dos, pero tampoco le quiero quitar a Ana su hija, así que por ahora estamos realizando un proceso con el ICBF”.

José dice que toda la experiencia ha sido de “sentimientos encontrados”. Además, explica que está feliz de conocer a su hija biológica y por otro lado siente miedo de perder a la niña que vio crecer como su hija. “Ninguno de nosotros quiere intercambiar a las niñas bruscamente, las mamás se encariñaron con las hijas que criaron y yo estoy contento con mis dos hijas, ellas se comportan como hermanas.”

La Gerencia del Hospital Niño Jesús publicó un comunicado en el que “ratifican su voluntad de ayudar con todo lo que sea necesario en la investigación para aclarar las causas que generaron la situación”. Además, le dijeron a El Espectador que no se pronunciaran más sobre el caso hasta que tengan toda la información.

Con Información de El Espectador
Informe21/LJ