La Pastora, esencia de nuestra vieja Caracas, ¿convertida en foco de interés turístico?

El trabajo que se está realizando en este sector, marcado por la criminalidad y la inseguridad como tantos otros de Caracas, se basa en la idea de mantener la personalidad del barrio y que siga siendo un centro residencial pero acogedor, con una actividad económica en la escala de sus posibilidades.

Las viviendas siguen en pie a pesar de los intentos del gobernador en los años setenta de tumbar toda La Pastora para crear un complejo habitacional argumentando que las múltiples quebradas y humedales sobre las que se asienta ponían en peligro las edificaciones.

Pero sus habitantes se pusieron en pie de guerra para defender su hábitat, y lograron que una Gaceta Oficial protegiera todo su centro histórico.

Un vecindario que desde entonces no ha dejado de asociarse en distintos ámbitos de la vida, algo que no quieren enturbiar con las líneas de este plan de recuperación.

Tras más de un año de entrevistas con los vecinos, con las que se realizó un diagnóstico de la situación socioeconómica de sus habitantes, se decidió que la vocación del vecindario sería un turismo basado en el patrimonio como herramienta de desarrollo.

Así la parte delantera de las viviendas se dedicará a pequeños comercios como restaurantes, centros de información o tiendas de artesanía que permita a sus habitantes mantener estas casas, que exigen de reparaciones artesanales.

Reparaciones que se encargarán de realizar sus propios vecinos, gracias a los talleres con los que Fundapatrimonio está capacitando a decenas de personas para ofrecerles una educación y un oficio en el que poder trabajar.

La concepción social del proyecto se traduce también en dedicar algunas de las casas de la calle principal como sedes comunitarias tales como bibliotecas, centros de ancianos o guarderías.

De la misma manera, en estas entrevistas se fueron recopilando las historias íntimas de las familias, que se entretejen simultáneamente con la historia local y nacional.

Así, muchas de ellas conservan en sus casas documentos, fotografías o diplomas de hechos de relevancia para el imaginario colectivo venezolano, que se recopilarán para el Museo de Historia Local que planean construir.

Episodios como la trágica muerte del bondadoso médico elevado a los altares José Gregorio Ordóñez, atropellado por el que dicen era el único automóvil que circulaba por Caracas, o la decapitación del héroe de la independencia José Félix Rivas. (EFE)

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