Periodistas venezolanos en el extranjero critican cobertura del 12F

Cuando los venezolanos padecieron los trágicos sucesos del 11 de abril de 2002, los medios de comunicación asumieron la valiente tarea de informar por encima de la cadena nacional, eso llevó a la célebre imagen de la pantalla dividida, donde, de un lado, Hugo Chávez hablaba de una situación de tranquilidad nacional, mientras que en el otro se veían las imágenes de los primeros caídos por impactos de balas. Doce años después, la situación de violencia en las calles se repite en menor escala, pero la reacción mediática fue totalmente diferente. En lugar de difundir los acontecimientos, los canales de televisión y las emisoras nacionales optaron por ofrecer una programación habitual para evitar ser sancionadas por el Gobierno. El fantasma de la autocensura vencía al espíritu intrínseco del periodista.

Para Max Römer, exdirector de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la reacción de los medios podría estar vinculada a un pacto de autocensura a cambio de lograr permanecer al aire y evitar convertirse en un nuevo caso de RCTV. “Parece que dentro de las condiciones del pacto de paz se asumió autocensurarse para permanecer en el aire con las terribles consecuencias del cercenamiento a la libertad de información”, apunta el periodista, quien agrega que “como los medios venezolanos no tuvieron la oportunidad de emitir sobre los acontecimientos, quedamos bajo el llamado efecto CNN, es decir, a la merced de lo que los medios de comunicación internacionales destacaran de Venezuela”.

¿El resultado?, una información “pobre, esquiva y, sobre todo, sin valorar las dimensiones de lo que pasó y sin contexto de los antecedentes que en este tipo de actividades de protesta y violencia se ha vivido en el país caribeño”, aclara el exdirector ucabista. Una postura que respalda la profesora de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, Virginia Linares, para quien “la cobertura mediática en Venezuela fue nula y a la vez penosa. El Blackout informativo, impuesto por el Gobierno el 12F, nos aisló, con nosotros mismos y con la comunidad internacional, de los problemas internos que estaba viviendo el país”.

Sin embargo, Linares descarta la opción de un pacto y se inclina por la idea de la censura gubernamental. “No creo que haya un pacto de autocensura, más bien es un bozal impuesto por el régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, con las amenazas contantes del cierre de medios que estén a favor de los ‘intereses del imperio, la oligarquía y la derecha fascista’, como repiten una y otra vez”, puntualizando que “en Venezuela es muy difícil hablar de una prensa libre e independiente”.

Ambos periodistas coinciden, no obstante, en el peligro que esta situación implica para la población. La profesora de la Universidad Complutense cree que “el riesgo es una represión desmedida sin ningún tipo de defensa, más muertes y más violencia”. Una postura muy similar a la de Römer, quien afirma que “al no saber, al limitarte el derecho humano a la información te coartan las posibilidades reales a la libertad de tránsito y, lo que es peor aún, de expresión. Por lo que aumenta el riesgo de morir en una balacera”.

Linares precisa, además, que “en Venezuela, todas las instituciones están controladas por el Estado, incluidas las Fuerzas Armadas que deberían velar por el pueblo y la Constitución y no por un poder político. La comunidad internacional lleva tiempo haciéndose de la vista gorda con lo que pasa en el país y, si no hay medios que lo denuncien, Venezuela quedará totalmente aislada y a merced de un régimen despótico y cruel”. De ahí, la importancia otorgada a la cobertura de los medios extranjeros, algunos de los cuales fueron expulsados en los últimos días del país.

Bloqueo informativo
Los únicos medios que se negaron al silencio fueron rápidamente sancionados por Nicolás Maduro. Primero, la agencia de noticias francesa AFP, a la que se acusó de “conspiración y manipulación”; posteriormente, la salida al aire del canal colombiano NTN24. En pocas palabras, acallar a los medios que habían revelado la situación que ocurría en las calles del país.

“Creo que saben [el Gobierno] que el efecto CNN es mucho más perjudicial para la imagen de Maduro que lo que los medios venezolanos sean capaces de llevar adelante. Sacar a los medios extranjeros es acallar las posibles voces que den pistas sobre el acontecer venezolano. Pero, cuando se calla a un medio, las repercusiones se sienten inmediatamente en el plano informativo internacional y no fue sino hasta ese momento que no se empezó a tomar en serio lo que ha ocurrido en estos días en Venezuela”, analiza el exdirector Römer.

Sin embargo, los nuevos intentos de censura no se han limitado a los medios extranjeros, sino también a las publicaciones de las propias redes sociales. “El Gobierno quiere acallar cualquier tipo de voz disidente a costa de lo que sea, incluso cercenar Twitter, la única herramienta que tienen los venezolanos. En el momento que llegue a ser controlado por el Gobierno, podemos decir con propiedad que hemos entrado en una dictadura, propia de Corea del Norte o Zimbawe”, explica la profesora de la Complutense. Mientras que su colega ucabista prevé que la situación logre expandirse a más áreas digitales: “seguro que controlarán las redes sociales, tal y como hacen los chinos desde hace tiempo. Bloquearán a Twitter, Facebook y a los bloggers”.

Responsabilidad institucional
Los periodistas han recordado al Ministerio Popular para la Comunicación y la Información (MinCi) su compromiso por hacer cumplir la normativa vigente. “Son ellos, como institución pública, los encargados de garantizar el flujo informativo en Venezuela y no plegarse solamente a los intereses de la presidencia. Saben que se deben al pueblo y que será el pueblo su juez”, afirma Römer. Mientras que Linares apela a la Constitución Nacional y les recuerda el artículo 57:

"Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa".

También han enviado un mensaje al Colegio Nacional de Periodista, al que Linares anima a “continuar en la lucha de no dejarse amedrentar. Las circunstancias nos adversan, pero no podemos dejarnos doblegar, debemos estar a la altura de los problemas del país y no fallarle al pueblo venezolano que merece estar informado de lo que realmente pasa”. Asimismo, el exdirector de Comunicación Social de la UCAB aplaude la unión alcanzada con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) en la lucha por la existencia de papel para la prensa, pero recuerda que “no se debe olvidar que los periodistas son los garantes de las libertades de expresión, opinión, pensamiento, prensa e información. Ese es su norte”.

Nuevas generaciones
Tras largos años en la docencia universitaria y formación de periodistas, los dos profesores han lanzado un mensaje para los estudiantes de Comunicación Social.

Linares estima que “los estudiantes tienen que ser guerreros. Son la generación de relevo y los de comunicación social deben saber que tienen una responsabilidad como legitimadores de la democracia y veedores de la realidad, no como difusores de los intereses de un gobierno”.

Para lograr esta ardua tarea, Max Römer les recomienda que “resistir y planificarse para la acción es muy importante. Los líderes actuales de la juventud provienen de la acción de protesta estudiantil. David Smolansky, por ejemplo, fue un líder estudiantil que se levantó en contra del cierre de RCTV y en protesta por la indefensión y bloqueo informativo a los hermanos Fadoul. No hay que quedarse tranquilos, pero sí aprender de los aciertos y errores de la generación precedente que ha luchado contra el chavismo”.

Además, les recuerda a los futuros comunicadores que “en abril de 2002, así como en abril y mayo de 2007 sucedieron hechos similares a los que ocurren en febrero de 2014, con una diferencia: el chavismo aprendió las técnicas de los estudiantes y sabe cómo bloquearlos. El movimiento estudiantil contemporáneo debe buscar en las fórmulas de protesta originalidad y sobre todo unión”.

En este sentido, estos reconocidos profesionales recomiendan una renovación del espíritu periodista, ese que busca la verdad y la información por encima de la opresión y que trae a la memoria la frase del periodista argentino Rodolfo Walsh: “el periodismo es libre o es una farsa”.

Por Informe21.com/ @JosePuglisi

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