Proponen bautizar como "Mario Benedetti" al aeropuerto de Carrasco de Montevideo

La idea de bautizar así al aeropuerto, cuyas nuevas instalaciones requirieron una inversión de 165 millones de dólares y 15 meses de obras con el objetivo de convertirlo en la terminal aérea más moderna de Suramérica, surgió de las redes sociales de internet, donde un grupo de más de 13.000 ciudadanos pidieron homenajear así al fallecido escritor.

"Existe un contexto de iniciativa popular, y además sería un gran homenaje a Benedetti, que se convertiría en algo así como el gestor de la bienvenida a la gente a nuestro país", dijo la diputada. Según la representante, la tendencia internacional de poner nombres de artistas "que trascienden la barrera de sus propios países" a los aeropuertos también incidió en esta decisión.

El poeta Mario Benedetti, que falleció en mayo del año pasado a los 88 años de edad, fue una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX, además de un reconocido luchador en la defensa de los derechos humanos. En este sentido, Benedetti fue también un reconocido simpatizante del Frente Amplio, la fuerza política de izquierdas que gobierna Uruguay desde 2005.

El bautizo del aeropuerto tendrá que sortear también la propuesta elevada por el líder del opositor Partido Colorado, Pedro Bordaberry, que propuso hace unos días llamar al principal aeropuerto del país con el nombre de "La Cumparsita", uno de los tangos que fue compuesto por el uruguayo Gerardo Matos y presentado en Montevideo por primera vez en 1917.

Para Payssé, no existe "ni una puja ni una pelea" de una iniciativa frente a otra, si bien recordó que su propuesta "fue anterior". "La propuesta de 'La Cumparsita', la entiendo. Aunque hay que reconocer que es una canción medio tristona y su letra no es la más apropiada para tener en un aeropuerto, con eso de 'viejos amigos que ya no vienen de visita'. Yo prefiero poner un nombre de persona", apuntó.

La nueva terminal aeroportuaria, que comenzó a funcionar a finales de 2009, ocupa una superficie de 45.000 metros cuadrados y está cubierta por una cúpula vidriada de más de 400 metros de longitud. El edificio tiene capacidad para transportar unos tres millones de pasajeros al año y cumple con las exigencias de vuelo de todas las aerolíneas internacionales.

Así, cuenta con ocho puertas de embarque, cuatro de ellas equipadas con mangas telescópicas, además de 32 puestos de facturación y tres cintas de recogida de equipajes. EFE

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