¿Cómo?... Un pueblo costarricense es subastado y adquirido por sus habitantes

Los vecinos, todos campesinos, se presentaron al tribunal civil de la ciudad de Alajuela, 20 kilómetros al norte de San José, con el dinero en la mano y una oración en la boca, confiados en que nadie más se presentara a la subasta con mayor capacidad de oferta, en cuyo caso habrían perdido tierras, casas, negocios, escuela, centro de salud e iglesia, entre otros bienes.

Sin embargo, la diligencia transcurrió sin sorpresas: los habitantes del pequeño pueblo costarricense pudieron adjudicarse la finca de 288 hectáreas en la que han construido su vida durante los últimos 28 años.

Los canales de televisión locales transmitieron emotivas escenas fuera del tribunal, donde los humildes campesinos celebraban el triunfo de su vida. "Salvamos el pueblo con la ayuda de todos, de nosotros, por eso me siento tan contento", declaró el anciano Rosario Hurtado con una vasta sonrisa desdentada, mientras el obispo de la región, Osvaldo Trejos, dirigía una oración colectiva.

Los vecinos de Caño Castilla se enteraron la semana pasada de que el jueves serían subastadas las tierras a las que, algunos de ellos llegaron a vivir desde hace 30 años, creyendo que originalmente eran propiedad del Estado y que el tiempo había hecho suyas. Sin embargo, la finca estaba inscrita a nombre de una sociedad de tres estadounidenses que en la década de 1980 abandonaron el país y nunca regresaron.

Uno de ellos, el presidente de la sociedad, tenía una deuda de unos 50.000 dólares con un empresario local, quien promovió la confiscación y la subasta de la finca para resarcirse de su dinero.

Los habitantes de Caño Castilla tenían de tiempo hasta el viernes para cancelar los 25.000 dólares restantes, y trabajaban intensamente para ello.

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