Pueblo de Hungría evacuado ante el riesgo de otra inundación de lodo tóxico

El jefe del Gobierno también se refirió a las consecuencias jurídicas por las responsabilidades en la mayor catástrofe ecológica en la historia de Hungría.

Cuando esta catástrofe provocó ya al menos siete muertos y 150 heridos, además de un desaparecido, el depósito de la planta de aluminio situado en Ajka, a 150 kilómetros al oeste de Budapest, podría derrumbarse completamente debido a una nueva fisura en su dique.

"La evacuación de Kolontar se inició a las seis de la mañana (04H00 GMT) después de que constatamos el debilitamiento de la represa del depósito número 10", precisó Tibor Dobson.

La policía recorrió la ciudad, exhortando a los habitantes a la evacuación. Los 800 habitantes de Kolontar son evacuados en bus hacia Ajka y los periodistas que se encuentran en el lugar también fueron obligados a partir.

Los habitantes podrán volver a Kolontar una vez que la represa del depósito sea reforzada, afirmó Tibor Dobson.

Para proteger Kolontar, los expertos quieren construir una nueva represa. Ésta será construida con tierra y piedras y tendrá entre cuatro y cinco metros de altura y 400 metros de largo. Cortará el poblado en dos, para que en caso de que se produzca una segunda avalancha de lodo tóxico, ésta no alcance las casas que quedaron intactas el lunes en la primera inundación.

La construcción de esta represa comenzó este sábado y debería estar terminada en 48 horas.

Si bien las muestras de agua obtenidas el viernes en el Danubio, antes de Budapest, revelaron una disminución de la contaminación con índices de alcalinidad cercanos a lo normal, el ecosistema del Danubio sigue estando amenazado.

Para las organización ecologistas Greenpeace y Fondo Mundial para la Protección de la Naturaleza (WWF), la amenaza es una realidad.

Los países ribereños del Danubio al sur de Hungría, en particular Eslovaquia, Croacia, Serbia y Rumania llevan a cabo desde el martes controles regulares de la calidad del agua del río.

El 4 de octubre, una marea de lodo rojo altamente tóxico que se escapó de un depósito agrietado de la fábrica, explotada por el grupo húngaro MAL, se derramó en una superficie de 40 kilómetros cuadrados, destruyendo el ecosistema de los ríos Torna y Marcal, y bajo forma de líquido, llegó a Raab, afluente del Danubio, para después afectar a este mismo gran río.

Según las últimas estimaciones de los expertos, se derramaron entre 600.000 y 700.000 m3 de lodo tóxico, algo menos que la marea negra ocurrida que a finales de abril se generó en el Golfo de México, después del accidente de una plataforma petrolera del grupo British Petroleum (BP). AFP

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