Putin viaja a Uzbekistán para estrechar lazos con la exrepública soviética

Putin viaja a Uzbekistán para estrechar lazos con la exrepública soviética

El presidente ruso, Vladimir Putin, visita este jueves Uzbekistán con el objetivo de sellar un acercamiento económico entre Rusia y esta exrepública soviética de Asia central, dos años después de la muerte del dirigente autoritario uzbeko Islam Karimov.

Putin se reunirá con su homólogo uzbeko, Shavkat Mirziyoyev, con el objetivo de firmar unos acuerdos por 20.000 millones de dólares y lanzar la construcción de la primera central nuclear de Uzbekistán, encargada al grupo nuclear ruso Rosatom.

Uzbekistán, uno de los mayores productores de algodón del mundo, rico en gas, "es uno de nuestros principales socios económicos y nuestra cooperación es intensa", destacó el martes ante la prensa el consejero del Kremlin, Yuri Ushakov.

Se trata de la primera visita del presidente ruso a Uzbekistán desde septiembre de 2016, cuando Putin acudió a Samarcanda (suroeste) para visitar la tumba del presidente uzbeko Islam Karimov, que dirigió el país con mano dura durante 25 años.

En aquel momento, el presidente ruso le aseguró a Shavkat Mirziyoyev, entonces primer ministro (fue elegido para la presidencia tres meses después), que Uzbekistán podía "contar con los rusos como sus amigos más leales".

Desde entonces, Putin ha recibido a Mirziyoyev en el Kremlin en abril de 2017 y ha hablado con él en varias cumbres internacionales.

¿Socio o aliado?

Desde su llegada al poder, Mirziyoyev ha llevado a cabo reformas económicas y políticas con la idea de atraer inversores y turistas extranjeros al país, tras años de aislamiento.

En junio, durante un encuentro en China, Putin felicitó al mandatario uzbeko por haber realizado "muchos cambios para mejor" en las relaciones bilaterales. Por su parte, Mirziyoyev subrayó que no existía "ni un solo campo en el que Rusia y Uzbekistán no cooperen".

Fruto de esa cooperación, el grupo ruso Rosatom construirá la primera central nuclear de Uzbekistán, cuyo proyecto está estimado en 11.000 millones de dólares, según Ushakov, que prevé que el primer reactor empiece a funcionar en 2028.

La central abastecerá alrededor del 20% de la electricidad consumida en el país, con el fin de que Uzbekistán reduzca su consumo de gas y aumente las exportaciones.

Para Uzbekistán, Rusia -donde viven unos dos millones de migrantes uzbekos, según varias estimaciones- "es también un importante mercado de trabajo" y las remesas que envían los migrantes a sus familias son muy importantes para le economía nacional, indicó el politólogo uzbeko Rafael Kalachev.

Y aunque Shavkat Mirziyoyev suela pronunciarse -como su predecesor- contra cualquier alianza militar con otro país, Moscú y Tashkent firmaron recientemente un acuerdo sobre la utilización de su espacio aéreo por sus aviones militares.

Además, Rusia forma a los militares uzbekos y Uzbekistán participa a menudo en las maniobras del ejército ruso.

Por su parte, el ministro ruso de Defensa, Serguei Shuigu, calificó en octubre a Uzbekistán de "socio estratégico de Rusia".

Pero, "para que ese socio se transforme en aliado", Rusia tendrá que contrarrestar la influencia de China, primer socio comercial de Tashkent, y de Estados Unidos, que intenta buscar un acercamiento con los uzbekos tras haber sido expulsado de una base aérea en ese país en 2005, recordó Kalachev. AFP / RA

Categoria: