En ruinas casona donde habitó María Antonia Bolívar, hermana del Libertador

"No puedo dejar pasar a nadie. Tú sabes, hay gente que ha querido invadir". Eso fue lo único que comentó un señor que a unos 10 metros de distancia dejó entrever que la casona tiene dueño y que "sin la autorización de la familia Sosa es imposible que alguien entre".

Desde ese punto se aprecia una casa en muy malas condiciones, con las paredes y el techo casi destruidos por la falta de mantenimiento. De hecho, una de las paredes posteriores se cayó por completo y la sostienen con tres palos.

El material de la casa es de bahareque. Las paredes son altas y muy gruesas y por tanto ha sido difícil la reparación, por lo menos por cuenta de sus recientes inquilinos.

Se observan grietas en algunas estructuras, pero se nota que fueron selladas con cemento. También hay una especie de techo elaborado con caña amarga que se ve muy desgastado. No así las puertas de los corredores externos que están pintadas de azul.

En uno de los laterales se vio una fuente colonial redonda. "No sé si la usaban para bañarse o para tener peces. Por ahí hay otras dos más", dijo luego la señora Aurora, encargada de la custodia.

José Gregorio Parra, hijo de uno de los fundadores de Macarao, dijo que recuerda que la casona tenía una placa grande donde decía que era propiedad de la familia Bolívar.

"En los sesenta los portugueses habitaron la zona, y quitaron la placa de bronce para reforzar el paso que había por encima de la quebrada, para poder trasladar el ganado con mayor facilidad".

De chico, cuenta, pasó muchas veces por la hacienda. Iba con un amigo en bicicleta, y revisaban los corredores en busca de algún fantasma.

"Descubrí que era una casa muy grande, de paredes gruesas y que tenía fuentes ornamentales y jardines. Con el tiempo le hicieron algunas remodelaciones, pero debido a la falta de mantenimiento el deterioro ha sido progresivo".

¿Quién era? La historiadora Inés Quintero, en su libro La criolla principal, describe a María Antonia Bolívar como una mujer que se convirtió en la administradora absoluta de los bienes de su hermano.

Se ocupó de cancelar puntualmente sus acreencias y de pagar todas las ayudas filantrópicas del Libertador.

Donde, al parecer, hubo disputa, fue en la tenencia de las casas. María Antonia se quería quedar con la de Macarao, pero Simón ya se la había dado a una familia de la zona. Allí cultivaban caña y café. Dice la historiadora que logró su cometido con dos casas, una en La Guaira y otra en Caracas.

Fuente: MABEL SARMIENTO GARMENDIA
http://www.ultimasnoticias.com.ve/capriles/cadena-global/detalle.aspx?id...

YU

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