San Nicolás visita por adelantado a decenas de miles de niños pobres bolivianos

"Cada año vengo por Navidad para que mis hijos tengan un regalo", declaró a Efe con una sonrisa Rosa, una mujer de la periferia paceña, que fue al estadio Hernando Siles de la capital boliviana, el principal escenario de reparto de regalos, con sus cinco hijos, de 11, 8, 6, 4 y 2 años.

Como Rosa, miles de madres, principalmente paceñas y de zonas rurales potosinas, que cada año por estas fechas migran a La Paz para pedir limosna y mandar dinero a sus familias, se acercaron desde primera hora de la mañana con sus hijos al estadio para recibir sus juguetes.

Hubo incluso miles de familias que pasaron la noche en vela en los alrededores del estadio para no perder la oportunidad de recibir su obsequio y que, además, disfrutaron de varios espectáculos que se organizaron en el Hernando Siles.

"En la mañana, a primera hora, ya había unas 20.000 personas", explicó a Efe David Burgos, padre de un joven voluntario, que también participó en el proyecto ofreciendo una chocolatada para los niños que estaban en la fila.

"Es una satisfacción de estar con los niños viéndolos sonreír. Realmente me gusta, esto es una belleza", afirmó.

La organización íntegra del proyecto corre por cuenta de más de medio centenar de jóvenes y adolescentes miembros de "Carros de Fuego", que se movilizan desde noviembre para pedir dinero por las calles de La Paz para comprar los regalos que reparten desde hace varios años cada Navidad.

El grupo fue organizado por la radio católica Fides que está dirigida por el sacerdote jesuita Eduardo Pérez.

"El objetivo es formar jóvenes que se dediquen no a pensar en ellos sino a trabajar por los otros, a ser responsables y perseverantes y a transmitir a la sociedad la conciencia el pensar en el otro y dejar el egoísmo al lado", explicó a Efe Daniela Ortiz, directora general de la campaña "Por la sonrisa de un niño".

Para Ortiz, que trabaja desde hace ocho años en el proyecto, el valor de esta campaña no son los juguetes, sino el hecho de pensar en los menos favorecidos.

"No es plástico o el juguete lo que se regala sino un símbolo de que pensamos en ellos", aseveró al explicar que el sacerdote Pérez denominó a los jóvenes voluntarios "Carros de Fuego" por ser chicos que logran alcanzar sus metas gracias a la solidaridad.

Pero esta no es la única iniciativa de este tipo que se da en Bolivia, ya que cientos de organizaciones y familias aprovechan estas fechas para ayudar con regalos a los más desfavorecidos en uno de los países más pobres de Suramérica.

La Fundación Cuerpo de Cristo, del sacerdote católico Sebastián Obermaier, también repartió hoy 55.000 juguetes a niños en la ciudad de El Alto, la más pobre de Bolivia, en una campaña similar que se denominó "Por la sonrisa de un niño alteño".

En una época en la que los centros comerciales están llenos de personas que se afanan en ultimar sus compras para estas fiestas, esta es en Bolivia otra opción de vivir la Navidad. EFE

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