Una semana en huelga de hambre equivale a daños irreversibles del organismo

En las primeras 48 horas sin consumo de alimentos, órganos vitales como riñones, hígado y cerebro, que requiere a diario 120 gramos de glucosa (principal portadora de la energía del cuerpo), comienzan a deteriorarse de tal manera que pudieran perder irremediablemente sus condiciones normales de funcionamiento, toda vez culminado el período privativo de alimentación.

Desde el punto de vista médico el daño que la persona se hace de forma voluntaria, en algunos casos, está discriminado por una afectación diaria de los órganos, a lo que algunos denominan como autoconsumo.

Especialistas en medicina interna y nutrición clínica explican que al segundo o tercer día de ausencia de alimentos, el organismo activa mecanismos de defensa de ahorro y consumo de las energías en reserva (glucosa alojada en el hígado y músculos), lo que disminuyen en gran cantidad las funciones de cada órgano.

Es decir, comienzan a disminuir funciones atrofiando sus capacidades vitales.

Explica la doctora Doris Rodríguez, médico internista del hospital Miguel Pérez Carreño, que las energías de reservas comienzan a utilizarse cuando ya se ha gastado la glucosa del último alimento que la persona consumió. Luego consume la reserva del hígado.

Indicó que este proceso de deterioro ocurre en tres fases cuando el organismo busca energías para su vitalidad: 1) consume glucosa acumulada en el hígado, 2) consume glucógeno muscular (energía para los músculos) y 3) en el tercer día de ayuno, el organismo empieza a utilizar la grasa corporal acumulada, lo que produce el mayor desgaste del ser humano.

Durante ese tercer día, cuando ya no quedan reservas de glucosa, se produce un complejo proceso metabólico que transforma grasa corporal en glucosa. Esto genera los primeros daños al organismo.

Rodríguez mencionó: “Esa transformación genera muchos desechos que el organismo no drena bien, por la condición a la que es sometido, y esto causa los primeros daños en riñones, siendo uno de los primeros órganos que se deterioran gravemente”.

Es necesario mencionar que los riñones son el órgano que cumple la función de filtro de líquidos del organismo y un deterioro de este tipo puede conllevar a sufrir deficiencia renal, requiriendo la aplicación de diálisis para prolongar la vida de la persona hasta que logre una trasplante.

Séptimo día crucial

Aunque gran cantidad de personas consideren que el ayuno no genera otra cosa más que delgadez y desnutrición, las consecuencias de este tipo de conductas van más allá, e incluso en menos de 40 días podría generar la muerte. Todo depende de la cantidad de grasa corporal que posea.

Al séptimo día, hay afectación importante de órganos, formando parte de un proceso de deterioro progresivo.

“El riñón se encarga de eliminar una gran parte de los desechos que se producen en los procesos metabólicos que se dan y el hígado ayuda también a depurar y sacar del organismo los desechos tóxicos”, refirió la nutricionista clínico Denis Molina, quien destacó que el proceso de deshidratación por carencia de agua, acelera el deterioro inmediato.

En esta etapa, indicó Rodríguez, ocurre el proceso químico más dañino que genera consecuencias cerebrales, además es causa de mal aliento y fuerte olor en la orina. Este proceso se denomina acidosis metabólica (baja el ph de la sangre).

Explicó que la acidosis metabólica se genera por consumo de cuerpos cetónicos (sub productos de la grasa, utilizados ante ausencia de grasa corporal) que ocasionan daños cerebrales. Afecta la función del corazón, empeora el proceso circulatorio y oxigenación, y el cerebro empieza a tener falla por falta de riego.

Huelga de hambre

Una situación de no consumo de alimentos que dure más de 20 días, ya resulta un peligro para la vida de la persona que incurra en esta conducta.

De acuerdo con la explicación de la especialista, a los 20 días de una huelga de hambre la persona ya ha sufrido un cambio metabólico desmedido y desproporcional que con mucho esfuerzo y proceso lento podrá recuperar de forma progresiva.

Rodríguez especificó la afectación a la que llega el organismo ante el sometimiento a una situación similar, de la siguiente manera:

En el aparato torácico se atrofian los músculos respiratorios y eso se traduce en descenso de capacidad vital de aire, de presiones para lograr proceso de respiración adecuada. El músculo que mueve la caja torácica ya está debilitado y la respiración se dificulta.

En el aparato cardiovascular, la masa miocárdica disminuye como el resto de la masa muscular del organismo. Todo lo consumes. Por lo tanto, la masa miocardíaca disminuye; así como la función de bombeo del corazón.

El Tubo digestivo pierde las vellosidades intestinales, encargados de absorber los alimentos e iniciar el proceso de digestión. Cuando esto ocurre, se genera mala absorción de glúcidos y vitaminas, lo que se traduce también en plena vulnerabilidad de la persona.

Pasados los 20 días de ayuno, disminuyen las defensas de la persona y aumenta el riesgo de todo tipo de infecciones. Es decir, toda persona que haya durado más de 20 días sin consumo adecuado de alimentos, hace evidente un intento de autodestrucción. No sólo debilitó por completo las funciones de sus órganos, sino que será largo y complejo el proceso de recuperación.

Sin menospreciar, la alta posibilidad de presentar, a mediano plazo, enfermedades renales, cardíacas o cerebrales. AVN

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