Una inmensa marcha popular en Argelia reclama la "liberación del país"

Una inmensa marcha popular en Argelia reclama la "liberación del país"

Decenas de miles de argelinos protagonizaron una nueva marcha nacional bajo el lema "el tsunami" en su vigésimo viernes consecutivo, que coincidió con el 57 aniversario de la independencia del país, pese a las fuertes temperaturas y a un gran dispositivo policial.

Tras la oración preceptiva de los viernes (día sagrado musulmán), los manifestantes salieron a las calles de Argel al grito de "liberar al pueblo tras haber liberado el país" y entonaron el himno nacional en memoria de los mártires de la Guerra de la independencia (1954-1962).

Según pudo constatar Efe, las fuerzas de seguridad impidieron el acceso a la plaza de la Grande Poste, epicentro de las protestas, a pesar de los numerosos intentos de los manifestantes por romper el cordón policial.

"Sólo tengo un deseo: celebrar hoy la libertad de Argelia y mañana la de la victoria", aseguró a Efe Drifa Ben Mhidi, hermana de los combatientes Larbi y Tahar Ben Mhidi, que a sus 79 años no pierde la ocasión de participar como cada semana.

Para Suad, un ama de casa originaria de la capital, es la ocasión para "reapropiarse" de una fecha tan importante en la memoria colectiva de los argelinos.

"Cada año, el gobierno celebra este día a su manera, gastando el dinero del pueblo, pero hoy somos nosotros los que hemos decidido hacerlo a nuestra manera para reclamar una verdadera independencia", apuntó.

Entre las inamovibles reivindicaciones políticas que exigen un Estado civil y no militar y la salida definitiva del antiguo régimen, se sumó la de la liberación de los presos del Hirak (Protesta), entre los que se encuentra el comandante en la reserva Lajdar Buregaa, fundador en 1963 del primer partido de la oposición en Argelia, el Frente de Fuerzas Socialistas (FFS).

"Los argelinos han elegido celebrar este 5 de julio de una manera particular y han subido el nivel de sus exigencias: además de la independencia reclaman el reconocimiento de su libertad y de su soberanía popular", explicó a Efe la politóloga Luisa Ait Hamadush.

"Como sus libertades no son reconocidas de manera legal, a través de las leyes, observamos medidas todavía más represivas. El objetivo final de estas movilizaciones es llegar a un Estado de derecho en el que no se produzcan arrestos arbitrarios como los que hemos visto", agregó Ait Hamadush.

En esta línea, Amnistía Internacional instó hoy a las autoridades argelinas a liberar de manera "inmediata y sin condiciones" a los detenidos así como a respetar los derechos de libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica.

Las últimas manifestaciones han vivido una creciente represión de la Policía y una treintena de personas han sido arrestadas por enarbolar la bandera amazigh, un símbolo bereber de la libertad que ha sido prohibido por el jefe del Ejército y nuevo hombre fuerte del país, Ahmed Gaid Salah, que advirtió de que solo se permitirá que se exhiba la bandera nacional.

En declaraciones a la agencia estatal APS, el encargado de la coordinación de este encuentro, el exministro y diplomático Abdelaziz Rahabi, señaló que esta iniciativa aspira a "establecer los mecanismos para salir de la crisis y organizar unas elecciones presidenciales democráticas en plazo razonables".

Por su parte, el presidente interino de Argelia, Abdelkader Bensalah, anunció ayer, en un intento por satisfacer las demandas sociales, el lanzamiento de un diálogo liderado por personalidades independientes sin la participación del gobierno ni del ejército para discutir sobre las próximas elecciones presidenciales.

Sin embargo, la mayoría de los convocantes rechazan todo diálogo si antes no se produce la salida del actual gobierno para dar paso a un periodo de transición de seis meses encabezado por un comité independiente que velará por comicios libres y justos.

Las protestas masivas, que se suceden cada martes y viernes desde hace cuatro meses, han sumido Argelia en la incertidumbre, con un Gobierno y un jefe de Estado interinos, un jefe del Ejército contestado y un futuro político incierto después de que fueran suspendidas las elecciones presidenciales previstas para el 4 de julio.

Los comicios habían sido convocados por el presidente del Senado, Abdelkader Bensalah, de acuerdo a los preceptos de la Constitución, que, sin embargo, no contemplaba una alternativa en caso de que estos no se celebraran. EFE

SP

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