Unas hermanas guatemaltecas separadas por la guerra, se reencuentran 30 años después

Uno de los dirigentes del GAM, donde se hizo el reencuentro, Mario Polanco, explicó a la prensa que inicialmente encontraron a Juana Chamay, quien acudía a una iglesia en el departamento sureño de Escuintla, y luego a su hermana Magdalena, en San Juan Cotzal (Quiché).

Las dos hermanas se separaron muy pequeñas cuando el ejército llegó a la comunidad de Cancap hace 30 años en busca de guerrilleros. Según la investigación del GAM, el ejército sacó por la fuerza de su humilde casa a Miguel Chamay y Petronila Toma, padres de Juana y Magdalena, los ataron, golpearon y les preguntaron por los guerrilleros, pero como no sabían nada, en represalia separaron a la familia.

Juana, quien resultó herida en el brazo derecho, fue trasladada hacia un hospital de Escuintla, donde fue adoptada por la enfermera Guadalupe Méndez, mientras su hermana se quedó a vivir con su abuela Teresa Toma en San Juan Cotzal. Méndez se trasladó posteriormente a la capital y crió a Juana, ahora de 37 años, y madre de una niña de 7.

"Me crió como a su hija y me dio estudios. Llegué hasta segundo grado de secundaria y como ya no quise estudiar porque no me gustaba, me consiguió trabajo en el Seguro Social en la capital. Allí llevo 14 años en oficios varios", explicó Juana en un claro castellano.

Vestida con un pantalón de mezclilla y una blusa azul, Juana dijo que su madre de crianza le quitó el traje indígena. "Me siento feliz de haber encontrado a mi hermana", comentó esta mujer ixil, que tiene un vago recuerdo de sus padres. "Yo estaba muy chiquita. Sé que ya están muertos", apuntó.

El año pasado también falleció su madre de crianza, dijo. Mientras, Magdalena, vestida con su traje indígena, se limitó a señalar, en su pobre castellano, que tiene dos hijos de 9 y 7 años.

"Venimos ayer de San Juan Cotzal y nos regresamos hoy o mañana. Sólo vinimos a encontrarnos con mi hermana", dijo a través de su prima Ana Torres, con quien ha crecido en su comunidad. El reencuentro de las hermanas Chamay, según el GAM, es el noveno que promueven este año de familias que fueron separadas por el conflicto armado.

En el 2009 realizaron otros 15 reencuentros, pero desde que se inició este programa en el 2001 con apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja, se han realizado más de un centenar, comentó Mario Polanco dirigente del GAM. La guerra interna que sufrió Guatemala entre 1960-1996, dejó unas 250.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, y el Quiché fue la región más golpeada por la política de tierra arrasada que impulsó el Ejército.

En ese departamento, la Comisión del Esclarecimiento Histórico (CEH) documentó 344 de las 669 matanzas perpetradas en el conflicto bélico, 626 de ellas atribuidas al Ejército, 32 a la guerrilla y el resto a otros grupos no identificados. EFE

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