Tras varios días de retraso por el mal tiempo, BP destaponará mañana su pozo

Los equipos de BP esperaban emprender este plan el lunes, pero la presencia de olas de más de 2 metros de altura les forzó a aplazar la operación, que retirará el sello que hace tres semanas detuvo el flujo de petróleo que manaba al océano.

La razón por la que los equipos deshacen el camino andado es la necesidad de recuperar el sistema de prevención de derrames (BOP, por su sigla en inglés), un conjunto de válvulas que debía haberse activado cuando se produjo el accidente y que el Departamento de Justicia reclama ahora para su investigación sobre el vertido.

Para extraer el BOP, de 15 metros de largo y más de 270.000 kilogramos de peso, las olas del mar no deberían superar los 1,20 metros de altura, según señaló hoy Allen en una conferencia telefónica. Si se mantienen dentro de ese límite y la presión en el pozo no se descontrola tras retirar el tapón, los equipos esperan dar luz verde a la extracción del BOP "antes del domingo", explicó.

Una sofisticada grúa diseñada para levantar el pesado artefacto está ya situada a 5.500 metros bajo la superficie marina, y será capaz de emplear más de 36 toneladas de fuerza. El "movimiento pendular" que describirá el BOP una vez levantado, cuando quede suspendido a unos 1.500 metros bajo la superficie, es una de las razones por las que Allen decidió aplazar el plan.

"El éxito de la operación depende de la combinación de la altura de las olas y su frecuencia. Ahora no podríamos hacerlo", explicó. Allen también está preocupado por la posibilidad de que una tubería de casi un kilómetro de longitud, que se partió durante el accidente en la plataforma de BP, haya quedado adherida al BOP debido a la mezcla de cemento aplicada para sellar el pozo.

En ese caso, los equipos abrirán manualmente las válvulas del mismo "para levantarlo y poder cortar la tubería en la boca del manantial", lo que supondría un nuevo retraso. El sistema de válvulas, que será reemplazado por uno nuevo procedente de otro pozo, será finalmente llevado hasta la costa para analizar las causas del fallo en su funcionamiento.

Los ingenieros podrán lanzar entonces la operación final de sellado del pozo, que consiste en terminar de excavar un conducto auxiliar situado a 15 metros de distancia de la base del pozo "Macondo", para taponar también su parte inferior y abandonarlo definitivamente.

Allen calculó hoy que esta operación podrá comenzar "la semana que viene", pero reiteró que dependerá de las condiciones de presión dentro del pozo, que volverá a ser taponado previamente.

El almirante retirado informó también de que el Gobierno está impulsando encuentros con universidades del Golfo de México para "analizar el nivel de hidrocarburos que aún queda en el agua".

Para ello, los científicos han tomado "más de 27.000 millones de muestras de agua" que están enviando a distintos laboratorios universitarios para "conseguir una visión unificada y objetiva del tipo de amenaza que sigue en el fondo".

Según un informe del Gobierno divulgado en agosto, el vertido de BP liberó 4,9 millones de barriles de petróleo al océano entre abril y julio, pero casi un 75 por ciento de esa cantidad se ha eliminado mediante la evaporación, disolución o incendios controlados.

Sin embargo, cada vez son más los estudios científicos que ponen en duda la exactitud de esa estimación, y el consenso de los expertos parece ser que la mayoría del petróleo sigue aún en las aguas del Golfo. EFE

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