Zeffirelli dejó un notable legado en el cine y la ópera

Fueron varios los calificativos que definieron a Franco Zeffirelli: grandioso, excesivo, melodramático y polémico. Así era este director italiano, quien murió este sábado a los 96 años en Roma. El 21 de junio materializaría uno de sus sueños, cultivado en la última década, el de la puesta en escena de “La Traviata"

Franco Zeffirelli, quien murió este sábado a los 96 años en Roma, deja películas memorables, como “Hermano sol hermana luna”, “Té con Mussolini”, “La pasión de Cristo” y “Romeo y Julieta”, entre otras, así como celebradas y muy particulares puestas en escena en los mayores teatros de ópera del mundo.

A pesar de la edad y de estar postrado en una silla de ruedas desde hace algunos años, no dejó de trabajar. Inclusive, el 21 de junio iba a materializar uno de sus sueños, cultivado en la última década, el de la puesta en escena de “La Traviata", que inaugurará la temporada del Festival Lírico de la Arena de Verona.

Zeffirelli fue el Miguel Ángel de las artes escénicas, triunfando tanto en el cine, como en sus montajes para el teatro y la opera e incluso, como creador del vestuario. Barrocos, excesivos, sorprendentes y muy solicitados en los teatros de todo el mundo. Será enterrado en el cementerio de Porte Sante de Florencia, su ciudad natal, mientras que en Roma se abrirá una capilla ardiente para que se le pueda rendir homenaje.

La noticia de su deceso fue anunciada por Dario Nardella, alcalde de Florencia, ciudad natal de Zeffirelli, quien lo calificó como “uno de los grandes hombres de la cultura mundial”. El realizador se inició en el mundo del cine de la mano de Luchino Visconti, como ayudante de dirección en tres de sus mejores películas “La terra trema” (1947), “Bellissima” (1951) y “Senso” (1952).

Después, también como director, se dedicó a cultivar su amor por la ópera y por las obras de Willian Shakespeare, dando un nuevo sentido al melodrama. Dirigió “La Boheme” (escenificación de la ópera de Puccini, en 1965); “La fierecilla domada”, con Richard Burton y Elizabeth Taylor (1966); “Romeo y Julieta”, con Michael York y Laurence Olivier (1968); “Hermano Sol, hermana Luna” (1971); “Campeón”, con Jon Voight, Faye Dunaway y Nicky Schrodeer (1978); “Amor sin fin”, con Brooke Shields (1981) y “Té con Mussolini” (1999), con Cher, Judi Dench y Maggie Smith, en la que relata su infancia.

Amigo de Chanel y de la Callas

Mantuvo una gran amistad con la diseñadora Coco Chanel y con la soprano María Callas, a quien le dedicó la película “Callas Forever” (2002), que cuenta los últimos años de la diva y que confesó fue “la única mujer de la que estuvo enamorado”.

Lo eligieron senador de la mano del partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, en 1994 y se confesaba conservador por “desesperación anticomunista”.

Declarado homosexual, pero muy crítico con el movimiento gay, relató en una biografía, publicada cuando tenía 83 años, su gran amor con Luchino Visconti.

Nació el 12 de febrero de 1923 en Florencia y a su padre solo lo conoció después de la muerte de su madre, Adelaide Garosi, que apasionada de Mozart, quiso darle al niño el nombre del aria de Idomeneo (Zeffiretti), pero el funcionario del registro civil se equivocó y escribió Zeffirelli.

Su madre murió cuando era niño y se crió entre mujeres. La niñera, que era inglesa y se llamaba Mary, le enseñó inglés y le inculcó la pasión por Shakespeare, que inspiró gran parte de su producción. En 1959 dio el gran salto al Covent Garden de Londres, con las puestas en escena de “Pagliaccio” y “Lucia de Lammermoor”.

Como director teatral realizó muchas óperas en los principales teatros líricos de Austria, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, además de los dos principales coliseos italianos, La Scala y la Opera de Roma, así como en la Arena de Verona.

Para la televisión realizó “Jesús de Nazaret” (1977), en varios episodios rodados en Marruecos y Túnez, y que contó con la aprobación de la Iglesia y el rechazo del Partido Comunista italiano; “Días de destrucción” (1966) y “Fidelio” (1970).
Sus grandiosas puestas de escena se habían quedado un tanto arrinconadas, imposibles de sufragar hoy en pleno tiempo de crisis. Sin embargo, es innegable lo que hizo por y para el mundo de la ópera, un arte mayor que en sus manos se engrandeció aún más. Tenía 96 años y ha muerto con las botas puestas. Y con un lugar ganado a pulso en la historia del cine y de la dirección de escena.

Aquí en Caracas estuvo, en un viaje relámpago, en la década de los 80, visita que fue aprovechada por el actor y periodista Javier Vidal, para entonces reportero de la sección cultural de El Observador, quien le hizo una amplia entrevista para el noticiero de RCTV, en sus emisiones meridiana y nocturna, en la cual Zeffirelli hizo gala de un proverbial sentido del humor.

Aquilino José Mata/ Informe 21

Categoria: