Bolivia: Evo Morales no tuvo más remedio que derogar el 'gasolinazo' y sufre derrota política

"Hemos decidido, en esta conducta de mandar obedeciendo al pueblo, abrogar el decreto supremo 748 (que eleva los precios de la gasolina y el diésel) y los demás decretos supremos que acompañan la medida", señaló Morales, acompañado por sus ministros.

Acotó que "todas las medidas quedan sin efecto, no hay justificación ahora para subir los pasajes, ni aumentar el precio de los alimentos ni de la especulación", luego de que el 'gasolinazo' provocara una escalada inflacionaria.

La decisión revoca también un aumento del 20% al salario mínimo nacional, que alcanzaba a algunos sectores y servía de parámetro para que el sector privado negociara con sus empleados un ajuste de salarios.

Los sindicatos -que había prometido manifestaciones para la próxima semana, luego de violentas protestas esta semana- no se han pronunciado todavía sobre el anuncio presidencial.

Las protestas más fuertes se produjeron el jueves en las ciudades de La Paz, su vecina El Alto y Cochabamba que se saldaron con 15 heridos y 21 detenidos y la amenaza de aumentar las presiones durante los próximos días.

El mandatario justificó la decisión de aumentar los combustibles porque considera un desangre para la economía los 380 millones de dólares de la subvención petrolera, especialmente porque -según cálculos del gobierno- 150 millones de dólares en gasolina se iban en contrabando a países vecinos.

Bolivia tiene un consumo de 35.000 barriles diarios de crudo, y en 2010 sólo ha producido unos 4.500 barriles diarios. El faltante es importado de Venezuela o Argentina, principalmente, y lo vende a precio subvencionado.

El episodio del 'gasolinazo' es visto por analistas locales como la primera derrota política de Morales, un indígena de tendencia izquierdista, pues las manifestaciones han sido empujadas por sus más leales votantes, como los vecinos de la ciudad andina de El Alto, de unos 800.000 habitantes.

"Esta es la primera derrota política seria del Gobierno, porque la movilización más seria se dio en el bastión político del presidente Morales que es El Alto", explicó a la AFP el investigador y docente universitario Carlos Cordero.

Pronosticó que una consecuencia de lo sucedido será un reajuste en el gabinete ministerial, para intentar superar el costo político de sus decisiones.

"Es la primera derrota política el Gobierno, además una derrota contundente, que demuestra, además, que el Gobierno no es invulnerable, que las malas actuaciones en política económica tienen su precio y ese es el precio que está empezando a pagar Evo Morales", afirmó a la AFP Susana Seleme, analista y opositora del presidente.

Morales llegó al poder en enero de 2006, tras apabullar a la derecha en las elecciones con el 54% de los votos, revalidó el cargo en diciembre de 2009, por cinco años más, con el 64%.

Más importante, logró una mayoría absoluta en el Congreso.

Aplicó una política nacionalista y estatista, con fuerte contenido indígena, y barrió con casi toda la oposición, a la que encajonó a liderazgos regionales, sin proyección nacional.

La oposición de derecha intentó articular protestas a fines de 2008, pero Morales los derrotó.

Huelga en Bolivia

AFP

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