¿Está mal salir con el ex de mi amiga?

Avanzar en una situación así sin que nadie resulte herido no es nada sencillo. La licenciada Lila Isacovich, Directora del Área Asistencial de la Fundación Buenos Aires, nos ayuda a reflexionar para tener más claras las ideas en un momento tan confuso.

¿Hasta qué punto el amor es libre?

“Eso es un mito, no hay nada libre. El amor está restringido a la personalidad, la historia, la condición erótica (es decir, mandatos, experiencias vividas, mensajes que recibió y recibe, etcétera) de cada individuo. Dentro de esas coordenadas hay cierto margen de libertad y uno con la experiencia también la va modificando. Cada uno hace su propio recorrido, por eso, una cosa es partir y otra es llegar”.

¿Está mal enamorarse de alguien que estuvo con una amiga?

“No, desde el punto de vista moral no condeno esta situación si ellos ya no están juntos. Esta es la respuesta general que te puedo dar. Ahora, a nivel particular, habrá que saber un poco más de cada caso: por qué se separaron, si mi amiga sigue atada o enamorada…”

¿La amistad debe estar siempre por encima del amor?

“No. Pero también deberíamos preguntarnos por qué, habiendo tantos hombres en el mundo, justo tenía que ser con ese. Esto nos lleva a que reflexionemos acerca de cómo es la relación con nuestra amiga. Es muy común que se genere algo que tiene que ver con la identificación”.

Entonces, ¿por qué habiendo tantos, tiene que ser justo ese?

“Depende de varios detalles. Si mi amiga me contó todos los avatares de su relación y me dan ganas de estar con ese hombre, debería preguntarme qué me sucede que me atrae alguien del cual la persona que valoro piensa así… En cambio, si me habla bien es más común que exista lo que los psicólogos llamamos identificación histérica, siempre hablando en términos generales. El deseo es contagioso y si a ella le gusta ¿por qué no va a gustarme a mi también? Podría haber una especie de carácter transitivo. Eso no es nada raro. Luego, entonces, en la mayoría de los casos es cuando comienzan a generarse los filtros morales y sentimos que no debemos mirarlos con otros ojos. Como esa frase que usan tanto los varones: ‘las novias de mis amigos tienen bigotes’. Aunque tampoco creo demasiado en los filtros morales, ya que a veces resulta muy atractivo trasgredirlos”.

¿Podría hablar de cierta envidia?

“Puede tener que ver con que me siento atraída por ella, pero no necesariamente en el sentido homosexual, ni tampoco por la envidia o la competencia. Puede haber una excesiva libidinización del vínculo. Este tipo de relación nos remonta a los orígenes del deseo. Cuando somos niños, el deseo está compuesto por una tríada (mis padres y yo)”.

¿Debo decírselo si sé que aún le importa?

“Si estamos dispuestas a llevarlo adelante, lo mejor es ponerla sobre aviso. Pero habrá que analizar cada caso. Otra vez, la primera pregunta que hay que hacerse es qué me pasa con mi amiga”.

¿Cuándo y de qué manera se lo digo para no herirla?

“No existe un manual de procedimiento. Lo principal es tener en claro que realmente no la quiero herir. Que no están en juego la competencia, los celos o la envidia. Entonces, seguramente las palabras que usemos para expresarnos no tienen por qué lastimarla”.

¿Y qué pasa si se ofende igual?

“Es un tema de ella. Tiene que entender que esa persona no es de su propiedad. Nadie es propiedad de nadie, ni siquiera nuestros hijos”.

Y en el caso de que ya no le importa, ¿está bien mostrarme abierta y contarle todo, como antes? ¿O es mejor evitar comentarios acerca de mi pareja?

“No es necesario contar todo, salvo que busque regodearme en la competencia. Por otra parte, hablar de los detalles es como hacer partícipe a un tercero. ¿Con qué necesidad? Me parece obsceno, que quiere decir: fuera de escena. Entonces, ¿para qué meterla en la cama y en nuestra intimidad?”.

Fuente: Yahoo

DJ

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