El liderazgo de Chávez no es religioso: Quienes lo siguen tienen otras razones para hacerlo

... es consecuencia de un liderazgo religioso. Es cándido suponer que los militares ven en Chávez a un predicador. Los militares siguen a Chávez por una razón muy específica, conforman la elite del poder. Hoy, el poder militar está por encima del poder político, el poder económico y el poder social. Chávez lo ha estimulado, los militares ven en él al comandante que los ha mejorado, equipado y que les ha establecido una larga carrera que no concluye con el generalato, sino que prosigue en embajadas, ministerios, gobernaciones, alcaldías, diputaciones y por qué no, eventualmente, la presidencia. Además, el discurso “patriota” ha logrado su efecto, de una manera u otra, tanto a nivel militar como civil, una identidad del venezolano se ha instituido y algunos estudios de universidades informan de una elevación de la autoestima del venezolano.
Por otra parte, Chávez explotó la “nostalgia” de la izquierda internacional por el comunismo. Millones de camaradas quedaron a la deriva al derrumbarse el muro de Berlín y la Unión Soviética. Militantes adoctrinados -ellos sí religiosamente- de pronto se quedaron sin verdades. Es como si a un cristiano le dijeran que Jesús no existió. Chávez tomó para sí y lanzó la consigna del socialismo del siglo XXI, sin diferenciar socialismo de comunismo. Así, parodiando a Marx, gritó: “¡camaradas del mundo, unios!” y obtuvo una buena parte de ellos. Pero no se quedó allí, el viejo sueño comunista de hacer una revolución democrática lo asumió. Salvador Allende lo planteó y murió por ello. Chávez no ha hecho la revolución y probablemente no la haga, pero por evolución, un pasito pa’tras y dos pa’lante va alcanzado sus objetivos. Los izquierdistas sienten que hacen una revolución “democrática”, con “plenas libertades”. Lo más astuto, es que contrario a Lenin, Chávez, poco a poco, ha disminuido el odio de clases y exaltado el amor social y la solidaridad humana. Todo ello en medio del mensaje bolivariano, de independencia y un culto extremo a los libertadores. De esta manera, los sectores populares y los jóvenes ven en pertenecer al “chavismo” o al socialismo del siglo XXI, una oportunidad de ser mejores, de amar, de ser demócratas, de ser patriotas, en fin, de ser los “buenos”.

Las claves políticas

Desde un punto de vista estratégico y más allá del discurso y de su forma de expresarlo y de su contenido, no podemos ignorar que Hugo Chávez conduce un movimiento con todos los componentes estratégicos. Tiene principios ideológicos, un mensaje claro, y propuestas y promesas actualizadas; una organización completa. El oficialismo cuenta con la primera maquinaria política del país. Capaz de movilizar a millones de venezolanos a su favor. Obviamente poseen un líder de primera línea y una estrategia con objetivos y metas definidos en cada nivel.
Si la oposición quiere vencer y llevar a cabo su proyecto político debe obtener al menos lo mismo: Un solo liderazgo, lo cual puede consolidarse con las primarias. Una organización capaz de movilizar a la mayoría del país, la cual está en construcción por cada parte de las que conforman la unidad. Sin embargo, alertamos que todas las organizaciones políticas que forman la Mesa de la Unidad tendrán que alcanzar amalgamar a todos en una sola entidad que funcione para un sólo objetivo y con una sola estrategia, la cual notoriamente deberán edificar. Asimismo, habrán de crear un discurso diferente con propuestas concretas, creíbles y realistas. En conclusión, una estrategia de poder.
El adversario está descifrado, no es un líder religioso, es la suma de los factores que hemos descrito. Entender al contrario es primordial para derrotarlo. La oposición -si quiere ganar las elecciones- debe conocer tan bien a Chávez como Chávez está al tanto de cómo es la oposición.

Sala de Análisis
Informe 21

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