"Los príncipes solo existen en las comiquitas": Eduardo Orozco

Décadas atrás, el artista pensó en ser beisbolista, piloto, ingeniero civil o administrador, pero nunca imaginó que la adolescencia con sus “novedades” lo sorprendería y llegaría a convertirlo, a sus 32 años, en el cotizado héroe de una telenovela.

En esta exclusiva entrevista para PANORAMA, conversó sobre su reto como protagonista, junto a Sabrina Seara, en la nueva producción dramática que transmitirá, el próximo 13 de marzo, el canal de la colina.

—Luego de 12 años en la TV obtiene su primer protagónico, ¿se siente gratificado?

—Por supuesto, aunque siempre he trabajado partiendo del punto de
que todos mis personajes son el número uno, el mejor y más importante. Es una sensación muy gratificante y hay que honrarla con trabajo y responsabilidad para que esta felicidad sea constante.

—¿ “La mujer perfecta” representó la oportunidad “perfecta”?

—Por supuesto, fue una gran oportunidad y cada una de las oportunidades que he tenido también lo han sido. Sin duda, hay muchos nombres y proyectos que me han traído hasta aquí y que se han convertido en oportunidades perfectas para trascender.

—Entre su currículo reposan varios personajes antagónicos, ¿le cuesta mucho hacer de “bueno”?

—Lo que más cuesta es que te crean. Vivimos en un mundo donde la sazón se consigue en los opuestos, en los contrastes, y estar del lado coprotagónico generalmente experimentas un rango de expresividad superior, tienen más de dos caras, y el protagónico va por la calle del medio.

—¿Qué nos puede adelantar de su personaje?

—Ignacio Castillo es un bombero y taxista que habla del valor humano y valentía que tiene ante la vida. Ha vivido una vida emocionalmente estable con el corazón y la honestidad como bandera, pero acabará al conocer a Yamilet (Sabrina Seara). Él se enamorará de inmediato y es cuando empiezan los problemas causados por la intromisión de los villanos. La novela tratará en parte de eso, de cómo el amor sobrevive ante las adversidades.

—¿Se identifica con él?

—Es difícil, en mi caso, no sentirse identificado con dicho perfil porque aparte de haber similitud entre él y yo, habla también de lo oportuno que es siempre mostrar a seres humanos con valores morales bien arraigados. A mí me toca mostrar esa parte y defenderla ante aquellos quienes les toca mostrar la otra parte, la de los villanos.

—¿Cuánto le exige interpretar a un bombero en la telenovela?

—Atacar un incendio o realizar un descenso controlado en rappel resulta algo difícil. Es por eso que he recibido cursos introductorios y básicos de técnicas de rescates bomberiles. He vivido en carne propia un mínimo de sensaciones y riesgos por los que pasan estos héroes anónimos.

—Según Mónica Montañes su personaje representa el héroe que toda mujer desearía tener, ¿usted ha sido héroe de quién?

—De mis padres.

—Los príncipes azules están en peligro de extinción, ¿se incluye en esa categoría?

—Eso solo existe en las comiquitas, venimos con defectos y virtudes a
aportar y construir.

—¿Alguna vez experimentó el fracaso en su larga trayectoria como actor?

—Claro. De hecho, por ahí dicen que “quien no se ha caído es porque
nunca estuvo de pie”.

—¿Qué balance nos puede ofrecer de los 12 años de carrera artística?

—Mucha gente a quien agradecerle sus enseñanzas, realmente es una bendición poder dedicarme a una profesión que me divierte y apasiona tanto.

—¿Además de la telenovela tiene otros proyectos profesionales?

—Estoy totalmente comprometido con ¡Válgame Dios!. Me quedan par de funciones internacionales con la obra teatral Relatos borrachos y lamentablemente tuve que negarme a participar en su segunda temporada porque estoy concentrado en la novela y quiero que esa sea la constante.

—Además de actor es deportista, ¿le apasiona el deporte?

—Totalmente. Digamos que gran parte de mi inspiración como ser humano viene gracias a lo que produzco en mi vida como deportista. El deporte me mantiene activo, pone a funcionar a millón mi aparato creativo y de ahí nace mucha de la inspiración que involucro en todas mis actividades.

—Le encanta el maratón, ¿en cuántos ha participado?

—Ya llevo cuatro maratones y en septiembre correré, si Dios quiere, el quinto en la ciudad de Berlín. También me bauticé como triatleta (risas). Estoy empezando a conocer el ambiente y la competencia que demanda un triatlón. Y voy por más (risas) ¡ Amén!

—¿Qué aspiraba ser cuando joven?

—Beisbolista. La actuación fue algo que descubrí en paralelo a mis estudios de administración en la UCV. De chamo yo lo que aspiraba era ser beisbolista profesional y a los 12 años ya estaba vistiendo el uniforme del estado Miranda como quinto bate y utility en unos juegos nacionales en Cojedes. Por un momento quise ser beisbolista, piloto, ingeniero civil, administrador, etcétera, pero luego llegó la adolescencia con todas sus novedades.

—¿Por qué no continuó sus estudios de administración?

— Los estudios y el trabajo me fueron llevando a lo que soy hoy en día. También creo que gracias a la experiencia como actor y modelo infantil poco a poco me empujó a eso.

—¿Qué anécdota de las grabaciones nos puede contar?

—En la base de bomberos de la parroquia de Macarao, donde grabamos y hemos entrenado, hay un perro que se pone firme, hace caso al llamado de formación y hasta trota con los bomberos.

—¿Quién es Eduardo Orozco fuera del set de grabación?

—Considero que soy alguien normal que tiene una familia, amistades, hobbies y no desperdicia su oportunidad de trabajar hasta ver a una Venezuela unida.

—¿Siente debilidad por las reinas de belleza?

—¡Como no!

—¿Cómo quedó su relación sentimental con la exreina y también actriz Claudia Moreno?

—Excelente, es una gran amiga.

Fuente: Panorama

EA