El polémico videoclip de Kanye West y Jay Z que ha enfurecido a los indignados

El vídeo –dirigido por Romain Gavras, hijo del comprometido director Costa-Gavras– muestra una manifestación, en una clara referencia al movimiento Occupy Wall Street, pero en versión radicalizada.

Los manifestantes son los buenos, los polis los malos, pero no se indica muy bien a quién defienden unos y otros.

Los manifestantes no parecen protestar por nada concreto y la letra de la canción no contiene ningún tipo de proclama política.

El vídeo no ha gustado en el entorno de los indignados estadounidenses, que lo han visto como toda una provocación de parte de los raperos, máxime teniendo en cuenta los antecedentes.

Jay-Z ya tuvo un importante encontronazo con los movimientos de protesta cuando diseñó una camiseta con la leyenda “Occupy All Streets”, que se vendió como churros en la página web de su marca de ropa, Rocawear, y que causó una gran polémica en la red.

Jay Z & Kanye West "No church in the wild" from ROMAIN-GAVRAS on Vimeo.

La estética de la protesta

De todos es sabido que la rebeldía vende, y desde luego Jay-Z y Kayne West no son los primeros en utilizar un movimiento social para sus propios intereses. Lo que sí parece claro es que el tiempo necesario para que una protesta se mercantilice se ha reducido al mínimo. Pese al escándalo que puede provocar, a nadie le sorprende que se haga publicidad con los indignados. Es parte de la lógica publicitaria. Si está de moda entre los jóvenes, tiene que funcionar. No hay más.

Durante el trascurso del 15-M, en concreto el 19 de mayo, Pepsi repartió en la Puerta del Sol, a través de una empresa de producción de eventos, miles de latas de Pepsi MAX Extra cafeína, un nuevo producto que la compañía de refrescos estaba promocionando por aquel entonces. Aunque su objetivo era introducir su refresco entre los indignados sin que se percataran de que era un campaña de promoción ad hoc, se descubrió el percal y la compañía dejó de repartir refrescos. ¿Fue contraproducente? Probablemente no, en la medida en que un año después estamos hablando de nuevo de ello.

A los pocos meses de que los indignados españoles acamparan en la puerta del Sol Movistar realizó una campaña en la que se trivializaban las asambleas del 15-M. Fue recibida con todo tipo de críticas de parte de los indignados. No importa. Al fin y al cabo un quincemayista militante nunca tendría un contrato con Movistar. Y al resto les hacía gracia: no hay que olvidar que mofarse de las asambleas era algo recurrente en esos días, incluso entre los propios desencantados del movimiento.

También Coca-Cola se aprovechó como pudo de la situación y coló en nuestras pantallas un excelente vídeo, Razones para creer, en el que denunciaba la política corrupta y la dictadura de los mercados. Más explicito es su último anuncio, en el que se mezclan imágenes del terremoto de Lorca, el desplome del IBEX o la burbuja inmobiliaria (como representación de "lo malo") y el 15-M y la Eurocopa ("lo bueno"). El anuncio acaba con la leyenda “vamos a demostrarles a Europa de lo que somos capaces cuando estamos juntos”. La pregunta es, ¿de verdad estamos todos juntos?

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/blogs/confidencial-socia...

DJ