Abraham Labastidas, un pequeño pianista venezolano desde Madrid

Desde el público, María observa cómo su hijo se sienta frente al piano. El orgullo maternal brilla en sus ojos. Ella le ha acompañado en su sueño musical desde los cuatro años, cuando Abraham Labastidas Otazo comienza sus estudios de Ritmo y Movimiento en la Escuela Municipal de Música de San Sebastián de los Reyes (España). Sin embargo, no fue hasta dos años después cuando está, por primera vez, frente a lo que sería su presente y su futuro: un piano. Una experiencia que vivió en la Escuela de Música Intermezzo.

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En 2011, empaca los conocimientos adquiridos para presentarse en un recital de piano en su tierra natal: Venezuela. Labastidas aprovechó su estadía para estudiar música nacional con la profesora Nidia Ferrarotto. Una vez reconectado con sus raíces, vuelve a España en donde ingresa en el CSEM Katarina Gurska y sigue los aprendizajes promovidos por la profesora de origen georgiano Marianna Livathinou.

Labastidas, que también se ha presentado en un recital de música venezolana, es miembro actual de la Orquesta Jonsui del Grupo Concertante Talia. Actualmente, la joven promesa ha realizado dos presentaciones en Madrid y, para verano, tiene previsto alcanzar nuevos horizontes en Lituania.

¿Por qué has escogido el piano como tu instrumento favorito?
Escogí el piano porque siempre me ha llamado la atención. Además, mi abuelo toca el piano y, cuando era pequeño, siempre me encantaba que me tocara piezas musicales.

¿Cuántas horas practicas al día para conseguir destacar musicalmente?
Las personas suelen pensar que estudio muchas horas al día, pero no es así. Primero porque no tengo mucho tiempo (por ejemplo, el lunes me levanto, voy a la escuela, paso de 9:00 a las 17:00 horas y luego me voy al conservatorio de 18:00 a 21:00 horas) y también porque me gusta tener tiempo de entretenimiento, por así decirlo. Normalmente, practico una hora, aproximadamente, los miércoles, jueves, viernes y fines de semanas, que es cuando tengo tiempo.

¿Qué significa para ti la música?
La música es algo muy bonito que se puede usar para transmitir diferentes cosas, tanto tocando como cantando. A mí me gusta la música porque te ayuda a conocer más gente, se puede bailar, sirve para todos los momentos y hace más “colorida” la vida. Me gustan casi todos los estilos de música y me gusta tocar el piano, cantar, bailar, y escuchar a otra gente tocando.

¿Cómo acoplas a tu música tus raíces venezolanas?
He tocado de momento sólo dos piezas venezolanas en el piano, pero me gusta mucho la música de mi país y poder tocarla. Una vez estaba tocando en un estudio muy rápido y pensé que quedaría bien como joropo, así que le pedí a mi papá que me acompañara y que tocara las maracas.

¿Cuál ha sido la reacción del público y de tus compañeros cuando tocas temas de folklore a través del piano?
No he tocado demasiada música venezolana a otra gente, pero por lo general parece que les ha gustado mucho y se han quedado sorprendidos.

¿Cómo ha sido la experiencia de presentarte en Venezuela?
Ya me he presentado en tres ocasiones en Venezuela y me ha gustado mucho porque la familia me podía escuchar y era otro ambiente, la gente muy cálida y especial.

¿Qué músicos venezolanos te han servido de inspiración?
Gabriela Montero, una pianista venezolana que toca muy bien. La conocí por mi mamá y me gusta mucho, sobretodo porque no se calla para nada de lo que está pasando en Venezuela.

¿Con quién te gustaría compartir el escenario?
Ya he compartido el escenario con la orquesta varias veces, pero me gustaría poder estar acompañado de un grupo de jazz o tocar con mis amigos.

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¿Cómo te has sentido al contar con el respaldo de un importante grupo de venezolanos durante tus dos últimas presentaciones?
Bien, porque al saber que estaban ahí apoyándome me motivaba a esforzarme más tocando. Lo he disfrutado mucho.

Tras estos conciertos, ¿qué nuevos retos te planteas para este año?
No estoy seguro, pero quizá vaya a un concurso de piano en Sigüenza, España. Este verano volveré al campamento de verano en Alba de Tormes y también, en verano, quizá vaya a un festival de música en Riga, Lituania.

¿Cuál es el sueño que te gustaría alcanzar en el ámbito musical?
Me gustaría ser pianista profesional, pero sobretodo dar clases de piano.

¿Y fuera de él?
De momento, ninguno. Porque no sé qué me interesaría hacer fuera de la música.

¿En qué se parece tocar piano a tu vida?
Cuando toco piano, hay veces que me sale bien y otras no tanto, así que creo que en eso es parecido a la vida: a veces bien y a veces mal. Además, con la música se pueden expresar muchas cosas y hay veces que, cuando toco una pieza, me imagino una historia o una escena de una película.

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Afinando el piano

Lo más difícil de aprender a tocar piano
Como no he tocado mucho otros instrumentos no puedo comparar, pero sí es cierto que, al principio, el piano es más fácil que, por ejemplo, el violín. No obstante, luego se empieza a complicar porque tienes que tener una técnica muy buena y mucha sensibilidad en los dedos. Es difícil estar pendiente de los pedales, las dos manos, la partitura y, a veces, el director.

La canción que más te divierte interpretar
Una de las Visiones Fugitivas de [Serguéi] Prokofiev, porque es muy divertida de tocar y es una pieza con una pizca de burla. También me encanta interpretar El Diablo Suelto y Seis por Derecho de la música venezolana.

¿Qué deseas para Venezuela?
Desde que vine a España, siempre he querido vivir en Venezuela, porque está mi familia y me gusta la gente. Además es un país muy bonito que tiene mucha vegetación. Me vine con un año y medio a España y he ido de vacaciones en verano y en navidad. Ya no puedo ir más por la inseguridad y espero que esto acabe pronto, porque me duele el país y me preocupa mi familia que sigue viviendo allá. Deseo paz para Venezuela y que esto se acabe ya.

¿Qué le dirías a los niños de tu edad que también están en el mundo de la música en Venezuela?
Que sigan ‘pa´lante’ y que si les gusta que le echen pichón a la música.

Por Informe21.com/ @JosePuglisi

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