Jonathan Blum: La adaptación de las telenovelas a las nuevas audiencias y los nuevos canales

Blum: La adaptación de las telenovelas a las nuevas audiencias y los nuevos canales

Desde el origen de las telenovelas en la Cuba prerrevolucionaria, las grandes productoras de televisión han inundado las pantallas de los hogares en Latinoamérica y el mundo con sus realizaciones. Los llamados culebrones encontraron la fórmula para hacer cómplice a la audiencia y mantenerla cautiva. Hoy las telenovelas constituyen un espacio casi que obligado en las grillas de programación de las cadenas televisivas.

En los últimos tiempos, la telenovela ha presentado cambios importantes en sus propuestas de contenido. Aunque no termina de alejarse por completo de las ideas que ha transmitido desde su aparición, ha dejado de centrarse en la historia cliché por la que es siempre reconocido este género:“La niña de bajos recursos que se enamora del chico adinerado”.

Bajo la premisa “el que no arriesga no cambia”, a finales de la década de los 90 y comienzos del nuevo milenio se fue evidenciando la transformación de este género con la aparición de formatos frescos y relevantes para las nuevas generaciones; modificando temáticas y probando audiencias.

Un ejemplo de gama mundial, es quizá la telenovela colombiana “Yo soy Betty, la fea”, la cual ganara el premio Guinness Records como la telenovela más exitosa de todos los tiempos al ser emitida en más de 180 países, doblada a 25 idiomas y contar con al menos 28 adaptaciones alrededor del mundo, es el claro ejemplo de cómo un cambio en el formato y un cambio de enfoque genera gran impacto tanto en el público tradicional como en el público que de costumbre rechaza el género de forma automática y se deja seducir por la nueva propuesta.

Hoy en día, el formato de la telenovela sigue en continua renovación. La teleserie es un formato evolucionado a partir de la telenovela, con menor duración y mayor agilidad en la producción se adapta al nuevo espectador que consume contenidos con alto contenido de acción en dosis más pequeñas. Ruta 35, una producción de Cisneros Media que está disponible en toda Latinoamérica en la plataforma digital de Televisa Blim, es un ejemplo de este cambio.

En tiempos de transformación digital, las telenovelas también se han adaptado al mundo de las redes sociales y los multidispositivos no sólo para promocionarse, sino para hacer uso del Big Data, recopilar el sentimiento de su audiencia e impulsar la interacción con el público haciéndolo partícipe de la construcción de la historia y el aporte de nuevas ideas a la trama.

La identidad digital de las producciones, como en los casos de Amor Secreto y Entre Tú Amor y Mi Amor (las más recientes producciones dramáticas de Venevisión), y sus protagonistas, también forma parte de la adaptación a los nuevos tiempos que vivimos, ya que los espectadores buscan interactuar con los actores y conversar en redes sobre sus programas favoritos.

La producción sencilla y melodramática de las telenovelas se ha sofisticado. Hoy la exigencia de un público exigente y digital, han evolucionado las producciones a formatos ágiles y sociales. Y esto es sólo el comienzo de la transformación.

NP

PS