Doriam Sojo: el galán venezolano que sube ‘el burdel a escena’ en Madrid

Un hombre cruza la calle y se detiene frente a una puerta. Observa hacia ambos lados y, cuando cree que nadie le observa, llama apresuradamente al timbre. Una voz susurra al otro lado, la puerta se abre con rapidez y el hombre se pierde en la luz tenue del famoso prostíbulo de la localidad madrileña de Lavapiés. Esa noche él desnudará a tres mujeres, pero sólo en un sentido metafórico. Esa noche él es uno más de quienes se presentan a El casting, para mayores de 18 años, una de las últimas obras producidas por Doriam Sojo, el reconocido actor venezolano que ha utilizado un antiguo burdel convertido en teatro para seducir a sus seguidores a través de las curvas y precisas palabras de Pilar Minsa, Alexandra Torres y Ainhoa Tato.

El exitoso proyecto teatral El casting, para mayores de 18 años es sólo una muestra del talento creativo de este artista nacido en Maracay. Según recuerda, su vocación nace a temprana edad. Sus primeros recuerdos en el mundo del entretenimiento se remontan a su infancia, cuando, junto a sus primos, ofrecía sesiones de títeres para el resto de su familia. Ya con 15 años, comienza a profesionalizar sus conocimientos de interpretación y el éxito no se hace esperar en el teatro, una profesión que permanece constante en su carrera profesional porque le permite “vivir y morir cada día”.

En Venezuela, Sojo forma parte del canal de televisión de Maracay TVS, se convierte en la imagen publicitaria de numerosas empresas (Sony Entretainment Televisión, Telcel, Brahma, Coca-Cola, Locatel) y hasta cautiva a las venezolanas en la telenovela Amor a palos de RCTV. En 2007, la situación nacional le impulsa a viajar hasta España, país en el que está dejando en alto el talento nacional a través del éxito obtenido con las obras en las que ha actuado, así como las que desarrolla por medio de DoriamsOjOproduce, como Cuando fuimos, LSD 79, Creep y El casting, para mayores de 18 años.

¿Cómo descubres que tu vocación profesional estaba en las tablas y frente a las cámaras?

Érase una vez… (Risas). Lo descubro desde muy pequeño en el patio de la casa, cuando unos primos y yo hacíamos sesiones de títeres a nuestros padres, tíos y abuelos. Desde entonces, comencé a introducirme poco a poco en el mundo de la interpretación. Sin embargo, a mis 15 años, en mi ciudad natal, Maracay, fue cuando comencé a estudiar teatro y a interpretar mis primeros personajes escénicos.

La tele llegó después y comencé en TVS a través de un casting.

Tus primeros pasos profesionales los das en 1995 cuando participas en las obras teatrales La silla del amor, Los Visitantes y La Sonámbula ¿qué recuerdas de esa etapa y qué aprendizajes de esos años aún conservas?

(Risas)…Vaya, no me acordaba ni yo… Recuerdo esa época como una etapa de estudiante, de búsqueda y de muchas pruebas. Fue toda una experiencia donde aprendí mucho de lo teórico y de la práctica, del ensayo y del error.

Lo que más recuerdo de esa etapa de preparación artística es a mi padre, apoyándome y mirándome con curiosidad, pero reservado ante mi exploración. El aprendizaje que aún conservo es la disciplina y las ganas de trabajar.

Sólo dos años después incursionas en la televisión con el programa Moviendo telón en TVS (Maracay), ¿cómo fue la experiencia en la pantalla pequeña?

Divertida. Éramos un grupo de gente que nos reuníamos los fines de semana para tratar de hacer un programa de humor, pero, sobre todo, para pasarlo bien.

En 2002 vuelves a tus raíces en las tablas y permaneces en ellas hasta la actualidad, ¿qué te ofrece el teatro que no te ha podido ofrecer otros medios?

El vivir y morir cada día. El teatro es fascinante y apasionante. No hay nada mejor para mí que dar vida a personajes y hacerlos reaccionar y accionar en cada función. El teatro, además, te da la oportunidad de evolucionar con tu personaje.

Otra experiencia maravillosa es darlo todo en escena y que, al salir de la función, te saluden con cariño y te feliciten. Es muy hermoso saber que has llegado al público, lo que es mi gran objetivo. Ser capaz de despertar en los espectadores las emociones por las que trascurre cada uno de mis personajes… no tiene precio.

¿Cuál ha sido la obra en la que has participado que más te ha cautivado y hecho crecer profesionalmente?

¡Todas! He amado a todos mis personajes y de todos he aprendido algo nuevo. Me gusta ir evolucionando y descubriendo sensaciones, trato de no acomodarme. Últimamente soy más selectivo a la hora de trabajar, trato que la intuición me guíe a la hora de elegir un espectáculo.

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¿En cuál, si pudieras viajar en el tiempo, no volverías a participar?

La verdad ―aunque el año pasado sufrí el robo de mi primera producción como productor independiente y era una obra en la que aposté y trabajé mucho en el personaje de César― no me arrepiento de ninguna.

Actualmente, me siento feliz porque aprendí una lección, pero sobretodo porque maduré como persona y artista después de ese terrible suceso. Toda experiencia es positiva para crecer…

En el mundo publicitario también has alcanzado un gran reconocimiento al trabajar para empresas como Sony Entretainment Televisión, Telcel, Brahma, Coca-Cola, Locatel, entre otros. ¿Qué ha representado para ti ser la imagen de una compañía?

Siempre he tratado de vivirlo con naturalidad. Sólo puedo decir que cuando hacía publicidad me lo pasé muy bien y siempre tenía dinero (risas)…

¿Con qué empresas te gustaría trabajar, en Venezuela y España, para realizar un comercial?

Con Nescafé (sonríe)… En publicidad trato de no elegir, ¡no está la cosa como para ponerme en ese plan! (vuelve a sonreírse).

Entre 2005 y 2006 trabajaste en Amor a Palos, ¿por qué no has seguido trabajando en este sector del entretenimiento?, ¿te gustaría volver?

He participado en otras, pero en esta última tuve un personaje más complejo. No seguí porque cerraron RCTV y salí de Venezuela. Hace varios años me llamaron de Televisa México para ir a trabajar, pero no se llegó a un acuerdo. Vamos a ver si más adelante en Miami, estoy en ello.

A pesar de tu concurrida carrera, has encontrado el tiempo para la docencia, ¿cómo decides enseñar a los demás durante 15 años?

Me apasiona, sobre todo el teatro social. El poder trabajar en sectores populares para integrar a los niños, jóvenes y adultos a la sociedad a través del teatro, es fascinante.

Ahora lo sigo haciendo. De hecho, está abierta la matrícula para un curso de teatro que voy a dictar en mi espacio El Burdel a escena. En este taller quiero poner en práctica muchas de mis experiencias y propias teorías de enseñanza teatral, así como aprender a través del juego.

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Todo profesor frente a sus alumnos suele realizar un pequeño performance, ¿cómo eres como profesor?

Muy estricto, pero comprensivo a la vez. Soy de los que me tomo mi trabajo con mucha pasión y disciplina. No me gusta perder el tiempo.

¿Cuándo y por qué decides venir a España?

En 2007. Como sabes, Venezuela es, lamentablemente, un país imposible para vivir. Entre la delincuencia, la violencia, la mala calidad de vida y mis ganas de crecer, decidí irme por una temporada fuera de mi país para poder formarme y renovarme.

¿Cómo fue tu proceso de adaptación al teatro español y cómo benefició o afectó tu procedencia latinoamericana?

Rara. Aunque hablamos el mismo idioma, me costaba mucho entender palabras. El ritmo de trabajo aquí es distinto, ni mejor, ni peor, sólo distinto. Y, como todo cambio de paradigmas, me costó entender. Por ello, dediqué dos años de observación para empaparme lo más posible de la cultura española e integrarme. Desde entonces (2009), trato de mantenerme vivo artísticamente y lucho cada día más por integrarme y crecer como profesional.

En España has producido obras de gran éxito como Cuando fuimos, LSD 79 y El casting, para mayores de 18 años, ¿cuál es el espíritu de cada una de estas obras y qué buscabas transmitir en cada una de ellas?

Las tres son totalmente distintas entre sí. Pero el espíritu ha sido, y espero que sea, siempre así: dar lo mejor de mí, darlo y apostar sin miedos y tratar de hacer propuestas escénicas poco convencionales para ofrecer a los espectadores otra visión de disfrutar y entender el teatro.

Por ello, ahora estoy con dos espectáculos nada convencionales en un local único en el centro de Madrid, El Burdel a escena, una antigua casa de citas que acondicioné para representaciones teatrales.

Las obras que tengo en cartel de mi propia autoría son Creep, (martes y miércoles a las 20:30hs), y El Casting, para mayores de 18 años (viernes y sábados a las 20:30 y 22:30hs). Ambos espectáculos rompen con la estructura convencional del teatro contemporáneo y tienen como objetivo fundirse con los espectadores para hacerles vivir en primera persona las emociones de los personajes.

Con cinco obras producidas en España, ¿qué marca personal estás dejando en el teatro de España?

No lo sé… el tiempo lo dirá.

Tras tu experiencia internacional, ¿qué destacarías del teatro, la producción y la televisión en Venezuela?

En Venezuela se trabaja muy bien, de hecho, me encantaría volver a trabajar allá con toda esta experiencia que tengo aquí.

¿Cuáles son los nuevos proyectos de tu carrera?

Este año me han llamado para ofrecerme participar en tres películas, así que estoy muy feliz, espero que se cierren estos proyectos pronto.

Además, seguir luchando por mi nuevo espacio escénico contemporáneo El Burdel a escena, que está recibiendo muy buenas críticas del público por lo innovador del local. Ahora mismo, estoy apostándolo todo por El Casting, para mayores de 18 años y por Creep, mis dos nuevos espectáculos… Pero ya estoy trabajando en tres más para 2014.

¿Alguno estará relacionado con Venezuela?

Lamentablemente no. Pero siempre, en todo lo que hago, siempre, le pongo un sello venezolano.

Una vez al año trato de montar una obra de algún dramaturgo venezolano. En 2012- 2013 fue Dos de Amor, de mi querido amigo y ex director del IUDET, José Gabriel Núñez, y para 2014 será Fingers, de mi también querido amigo Marcos Purroy.

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Primer plano

Un actor al que admiras desde la infancia

Doris Wells

La obra perfecta para interpretar en teatro

Dulce pájaro de Juventud de Tenessee William

Un “ritual” que tengas antes de que se abra el telón

Respirar

El sueño que buscas alcanzar

Lo reservo.

Un mensaje para tus admiradoras (que no son pocas)

Muchas gracias (sonríe con picardía). Un artista sin el público no es nadie, así que agradezco de corazón que admiren mi trabajo. Y que me sigan en Facebook para mantener el contacto: https://www.facebook.com/pages/Doriam-Sojo/243924655655365?ref=hl

Por Informe21.com/ @JosePuglisi