El profesionalismo de Mariaca Semprún vs. la histeria de Luis Fernández

“Luego de una difícil negociación monetaria en donde se generaron conflictos y dimes y diretes por parte del Sr. Luis Fernández, por aspirar un sueldo mínimamente digno y aún así haber aceptado todas las condiciones, nuevamente recibo un trato grosero e irrespetuoso de su parte y en estas condiciones no puedo trabajar. Es necesario aclarar que mi salida del espectáculo no es por un ‘topless’ o algo parecido, es debido al irrespeto y desproporción en las reacciones de su parte en cuanto al TRABAJO se refiere. Siempre mi intención fue conversar y aclarar las cosas, como se suele hacer en cualquier proyecto de este tipo, pero aquí queda claro que no funciona ni funcionará así.

Lamento y resiento el tiempo invertido, la energía y la ilusión que puse en todo esto, pero cuando se cruza la línea del respeto y la buena intención, para mí no hay vuelta atrás.

Se qué encontrarán un reemplazo pronto. Les deseo buena suerte y éxitos, ya que hay muchos involucrados a los que quiero y respeto.

Gracias públicas a César Sierra, por su disposición y ser un excelente mediador en el proceso de negociación, y a la coreógrafa Catherine Pintos, de quien recibí un apoyo fundamental en estos casi 4 meses de entrenamiento para este personaje.
Buen viaje y éxitos”.

La respuesta del director sobre el incidente con Mariaca Semprún es toda una demostración de divismo, intolerancia y, como dice la afectada, de un irrespeto total:

“Cuando un actor se involucra emocionalmente en un trabajo suceden estas cosas. Mariaca es una artistaza, pero no somos compatibles. La admiro, pero es una cuestión de visiones”.

Y como si de Ingmar Bergman, Bob Fosse o Martin Scorsese se tratara, Fernández puntualiza en su misiva: “No sé si podría trabajar con ella en el futuro”. Imaginamos que Mariaca debe estar muy angustiada ante la amenaza de semejante genio de la puesta en escena.

“Soy rudo normalmente”, se vanagloria el esposo de Mimí. “La gente que trabaja conmigo no puede ser acomplejada y sentirse aludida con un comentario. Estoy entrenado en Nueva York, donde las cosas se dicen sin edulcorante”.

No sabemos a qué se refiere cuando dice que en Nueva York, la capital del teatro musical, “las cosas se dicen sin edulcorante”. Allá las cosas se hacen, y se dicen, con profesionalismo. Y si no, pregúntenle a Moisés Kaufman, el director venezolano de prolífica actividad en el teatro neoyorkino, ganador de premios en su especialidad y nominado al Tony (el Oscar de Broadway) y al Emmy, y, sobre todo, un magnífico director de actores (Jane Fonda abandonó un retiro de las tablas de 45 años para tener el privilegio de trabajar con él), cuyas obras inclusive han sido adaptadas por la televisión estadounidense (“The Laramie Project”, vía HBO). Hasta ahora no hemos sabido de ningún histrión de los que han trabajado con Kaufman (y aquí incluyo a los venezolanos que participaron en Caracas en su laureado montaje “Actos indecentes: los tres juicios de Oscar Wilde) de haber sido vejado o irrespetado por él. ¿Será que Kaufman es enemigo de los edulcorantes, o porque respeta un oficio, el de actor, con el cual Fernández, por cierto, no las ha tenido todas consigo, pues en el ámbito artístico venezolano no se le considera especialmente descollante. Así como tampoco, hay que decirlo, en el de la dirección, ya que carece de la trayectoria suficiente para ser juzgado en esta faceta.

También desconocemos en qué época el esposo de Mimí se “entrenó” en Nueva York, si fue en un curso breve, en algún taller, o si desarrolló estudios de años, con rigor y en profundidad.

Otra cosa, lo que Mariaca, con muy buen sentido le cuestionó al ¿director? fue su empeño en hacerla aparecer en toples, cuando en ninguno de los montajes que se han realizado en el mundo esto se ha hecho con la protagonista. Es decir, que Fernández pretende, como “licencia creativa”, darle un toque escandaloso e innecesario a la historia, sólo por el afán de llevar gente al teatro. Y la otra pregunta, ¿por qué no propició que su esposa Mimí, la otra protagonista, también lo hiciera?

Nada, que el teatro venezolano, así como está lleno de gente muy valiosa, también hay muchos improvisados con ínfulas de grandeza, que sólo han tenido un golpe de suerte sabiendo dónde arrimarse, y lo que hacen es desprestigiarlo.

Fuente: Aquilino José Mata/ http://eldiariodecaracas.com/gente/el-profesionalismo-mariaca-semprun-vs...

AJ