George Harris: El embajador del humor venezolano en Estados Unidos

El humor no es para todos. Para el comediante venezolano George Harris la capacidad de hacer reír es como el talento para cantar, se nace con él o no. Sin medias tintas, apunta que “lo primero que tienes que tener es el talento nato y después viene la práctica”. Un don que, en su caso, se remite hasta sus primeros años de vida: “la pasión por el humor me viene de pequeño, siempre fui un chamo que le gustaba ver a los demás reírse de las cosas que yo dijera”, apunta.

Sin embargo, tener el humor en las venas no es suficiente para alcanzar el éxito. George Harris comenzó su trayectoria por el mundo del humor en un bar de Chueca (España), pero el destino le llevaría de vuelta a Caracas donde explotaría su talento en locales como En Vivo y Teatro Bar. Entre las risas y aplausos del público, este comediante venezolano fue creciendo hasta alcanzar los escenarios de Estados Unidos, donde entretiene a un variado público que, en su mayoría, está conformado por latinoamericanos.

Actualmente, los escenarios han comenzado a quedarse pequeños ante su talento, por lo que ha iniciado un nuevo proyecto: un Late Night Show para la televisión.

¿Cómo nace tu pasión por el humor? ¿Está inspirado en las anécdotas que sueles comentar sobre tu infancia y la relación con tu madre?

La pasión por el humor me viene de pequeño, siempre fui un chamo que le gustaba ver a los demás reírse de las cosas que yo dijera. El detalle está que cuando uno es pequeño o adolescente no entiende que eso se puede convertir en una carrera de vida. Hay que madurar para entenderse a uno mismo y a mí me costó un rato, ya que primero quería ser actor y después fue que entendí que lo mío realmente era la comedia.

A mi mamá la uso mucho en mis shows porque es mi gran inspiración, siempre he admirado la figura materna en la sociedad. Creo que tengo extraordinarios cuentos en compañía de mi madre y, por supuesto, en su voz todo suena más cómico.

Los cuentos de mi infancia tienen que ver con tratar de rescatar el país que fuimos, cuando hablo de mi niñez, estoy hablado de mucha gente que vivió lo mismo y ahí lo que estoy buscando es que muchos nos identifiquemos con ese país que tuvimos y tanto disfrutamos.

¿Cuándo fue la primera vez que decides subir a un escenario y presentar tu monólogo? ¿Recuerdas la reacción del público?

La primera vez que me subí a un escenario fue en Madrid, España. Viví casi tres años en la Madre Patria pues me fui a estudiar actuación allá y a tratar de buscarme la vida, lo cual me fue bastante cuesta arriba. Así que uno de mis mejores recuerdos de esa ciudad fue que me dio la valentía para subirme en un pequeño escenario del bar de un amigo en Chueca y contar las razones que tenía un venezolano para irse a vivir a España.

La reacción de la gente fue muy buena, mis amigos en Madrid me alentaron mucho a que lo hiciera y la verdad gracias a Dios que les hice caso.

Tras vivir tres años en Madrid decides regresar a Venezuela y sigues presentándote en Teatro Bar, ¿qué diferencias percibiste entre ambos escenarios?

Regresé a Caracas y di bastantes tumbos al principio. Volver al país de uno no es tan fácil como se pinta, a veces es mucho más sencillo irse. No fue hasta después de mucha búsqueda y presentaciones en sitios malosos que di con un local que se llamaba En Vivo, donde arranqué todos los lunes con el show Micrófono Abierto.

Poco después nos mudamos al gran Teatro Bar y el resto es historia. La verdad, fue una locura hacer ese show en Caracas. Me encontré con una cantidad de gente increíble que deseaba subirse a un escenario a contar sus historias. La gente necesitaba reírse y, aunque los días de show eran los lunes, el bar se llenaba porque al público le gustaba la onda que ahí había. Yo estuve con el show cuatro años sin parar presentándolo, eso me abrió las puertas a muchas cosas. Empezaron las presentaciones privadas, los viajes, la radio y el reconocimiento de la gente.

Image

En Venezuela también trabajaste con Led Varela y el Profesor Briceño, ¿cómo les definirías en el humor del humor? ¿Cómo fue la experiencia?

Todos los que hoy tienen show de Stand Up en Venezuela comenzaron en Micrófono Abierto. Los conocí a todos sobre el escenario, presentándolos. Después de haber trabajado varios años juntos decidimos unir nuestros shows en un espectáculo que se llamó Mi País Tu País. Ese show fue muy bueno puesto que exponíamos cuatro tipos de humor en el escenario, José Rafael Guzmán nos hablaba de nuestros próceres, Led Varela de la infancia y José Rafael Briceño de la autoestima del venezolano.

Trabajar con ellos fue fantástico, cada uno en su posición ante la vida, la cual nos permite ver la visión del otro unidos por el mismo motivo: el humor.

Te has caracterizado por llevar a Estados Unidos un ‘humor folklórico’, sin embargo, ¿se trata sólo de un show para venezolanos?

Para nada, mi humor habla de todas las nacionalidades. Creo que mis historias son contadas desde lo local hacia lo universal. Mi show en Miami recibe a los venezolanos, cubanos, colombianos, centro americanos y españoles. Todos los que se sientan identificados con la palabra “emigrante”...

¿Cómo logras que personas norteamericanas y/o de otras regiones de Sudamérica se sientan identificadas con las bromas?

Porque a todos les han pasado aquellas pequeñas cosas que cuento en mi show. Todos hemos hecho la cola en el banco, todos tuvimos un familiar con un Malibú (y si no fue ese modelo fue otro parecido), todos hemos pasado por una Embajada para sacar papeles, todos hemos viajado y sabemos que, palabras más palabras menos, el cuento es el mismo. Es así como la gente se identifica.

¿Qué parte de la idiosincrasia venezolana consideras que es la más jugosa para inspirar el humor?

En lo folklórico que somos... Mientras más niche, bajitico, autóctono y arraigado a nuestra idiosincrasia latina más risa da. Saber que uno en Latinoamérica acostumbra a salir para todos lados con una bolsa, porque siempre te encuentras en el camino algo que está en oferta: un camión de piñas, una lechosa, un vickvaporú, unos melones, algo que siempre podamos encontrar por el camino. Todas esas anécdotas alimentan el espíritu de una historia... Todas esas historias son nuestras más grandes referencias de vida.

¿Cuál sería tu reacción si tienes un hijo y te dice que quiere dedicarse al negocio del humor cuando sea grande?

Yo lo alentaría si en verdad tiene talento. Sabes que con esto se nace o no. Para mí, el humor es como tener voz, la tienes o no la tienes. Eso de que el humor se va forjando, puliendo, aprendiendo, logrando, es parcialmente cierto. Porque lo primero que tienes que tener es el talento nato y después viene la práctica.

¿Alguna vez te has encontrado con algún público difícil que te dificultara el espectáculo? ¿Cómo lo solventaste?

Sí, todos nos hemos encontrado con públicos callados, apáticos, raros, complicados, delicados políticamente, sensibles... Viviendo aquí en Miami me llevaron a una fiesta de “sorpresa” y lo coloco en comillas porque no me gusta ser la “sorpresa” de ninguna fiesta... Las “sorpresas” son las mujeres que salen de un gran pastel o unas ‘garotas’ disfrazadas que bailan al son de una samba.

Bueno, el cuento es que llego a esta fiesta donde todos eran cubanos. Ellos nunca entendieron que aquello era un Stand Up. Ellos pensaron que yo estaba ahí para echar cuentos mientras ellos también discutían sobre lo que decía. Pasó de ser una presentación a convertirse en el panel de invitados de Cristina Saralegui.

Image

¿Cuáles son las regiones de Estados Unidos con mejor sentido del humor?

Bueno, esta es una pregunta complicada pues yo donde voy en Estados Unidos les hablo a los latinos. Lo que sí te puedo decir es que donde más lejos uno llegue más agradecidos están porque esa gente se siente sola y desamparada con ese frío que te tulle el alma.

Además de Estados Unidos, ¿a dónde te gustaría llevar tu humor? ¿Tienes algunos destinos ya pensados?

Al mundo hispano. Me encantaría regresar a España, volver a Madrid sería la hostia. Ya he recorrido Venezuela, me he presentado en Bogotá, Panamá, varias ciudades de Estados Unidos y todo lo que venga es bienvenido... Estamos en la vía.

En todo chiste hay una parte de verdad y, por eso, muchos venezolanos están identificados con tu humor, pero ¿cuál es tu opinión seria sobre la situación en Venezuela?

La situación de Venezuela es muy lamentable. Hemos visto como en 16 años un país que venía mal ha caído en un foso de corrupción, desigualdad, hambre e inseguridad muy difícil de recuperar. A mí, personalmente, me duele mucho mi país.

Me preocupa todo lo que pasa pero tengo una fe ciega de que de esta salimos. Sé que nuestra situación es muy delicada pero también sé que muchos países se han recuperado de situaciones peores.

Cada vez que veo la España actual, Chile y Colombia, por hablar de países afines, me doy cuenta que sí hay posibilidades y que nosotros también saldremos de esto. Todo pasa, hasta lo imposible.

¿Qué nos puedes adelantar de los nuevos proyectos en los que estás trabajando?

Estoy fajado con un Late Night Show que presentaré a un canal de televisión. Ese es uno de mis sueños y creo que estoy cerca. Ese género de TV siempre ha sido lo que he querido hacer frente a la audiencia. Así que pronto estaremos con otro formato al aire.

Facebook

Livestream


@JosePuglisi para Informe21